Juan Manuel Grijalvo - Burocracia

 

(Ultima Hora, 24 de enero de 2003)

 

En este país estamos sufriendo una expansión sin precedentes de la burocracia. Culquier trámite se dilata lo indecible, porque el reparto de competencias entre las diversas administraciones garantiza demoras, confusiones y conflictos.

Las estructuras jurídicas y administrativas de los romanos sirvieron para mantener un Imperio unificado en toda Europa durante siglos. En la Península Ibérica, fueron sustituidos por los visigodos. Probablemente no introdujeron grandes cambios, porque eran buenos guerreros, pero poco cultos. Cuando llegaron los árabes, implantaron una administración "sui generis". Quizá fuera parecida a la que funciona hoy en Marruecos, el "majzen". Es difícil saber dónde acaba el patrimonio privado de la familia real y dónde empieza el de la Corona o el Estado. Estos conceptos no tienen por qué disociarse, dado que son monarquías de derecho divino.

Probablemente, los reyes cristianos que fueron conquistando las taifas no introdujeron grandes cambios. Eran buenos guerreros, pero poco cultos. Los Austrias tampoco hicieron grandes modificaciones, porque estaban ocupados en cosas más interesantes que gobernar. Para esa ingrata tarea solían tener validos, término que tal vez derive del árabe "wali".

Los Borbones sí hicieron cambios. Añadieron al substrato "romano-árabe" una gruesa capa de burocracia a la francesa, muy ordenancista y muy aficionada a formar gruesos expedientes de documentos para cualquier asunto, los famosos "dossiers"...

Y así llegamos al siglo XX. En los cuarenta hubo un cambio político cuyo impacto en todos los ámbitos de la vida fue incalculable. La dictadura franquista generó un tipo de burócrata que conservaba los peores vicios de todos los anteriores y añadía unos cuantos nuevos. Se podría creer que se extinguió con la muerte del dictador. Nada de eso... Los años del "cambio" sirvieron para hacernos ver lo poco que influye el color del alto mando político en los hábitos y rutinas diarias de la burocracia. El retorno del PP nos ha confirmado la hipótesis.

Estamos en el siglo XXI y en la Unión Europea. Partiendo de que una cierta burocracia es inevitable, necesitamos una de nuevo tipo. La primera característica es que ha de ser tan políglota como la sociedad a la que sirve. Las personas que pueden formar esa administración ya están aquí. Son los muy numerosos hijos e hijas de españoles nacidos en Suiza, Alemania, Francia, etcétera... y los muy numerosos hijos e hijas de matrimonios mixtos entre españoles y extranjeras o viceversa.

En este momento, este cambio de mentalidad en las administraciones ya es muy necesario. Me dirá usted que no hay forma de erradicar eso tan castizo de "Zoi epañó, cazi ná". Pues verá, cuando los residentes extranjeros se organicen para votar a sus propios candidatos, no van a necesitar mayoría absoluta para plantear sus reivindicaciones: les bastará con ser la "bisagra". No será en estas elecciones, pero en las siguientes... El tiempo lo dirá.

juan_manuel@grijalvo.com

 

 

Ilustración de Pep Tur


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