Agustín García Calvo - La Guerra. Primera Batalla

 

Diciembre 1999. Zamora

 

Voy a intentar que la discusión con vosotros se centre lo más posible en lo que a mi me parece realmente interesante. Si aquí se tratara de disputas económicas entre tales rutas y tales otras, las que favorecen el paso por determinadas localidades, es decir, todas aquellas disputas con las que todos los días nos entretienen los Medios de Formación de Masas, con la Televisión a la cabeza, si se tratara de eso, no habría venido aquí para nada. Los que están algo acostumbrados a tratar conmigo saben que apenas me quedan fuerzas ni interés, más que para buscar las maneras de meterme eficazmente contra el Régimen que nos ha tocado, y todo aquello que no vaya derecho a desnudar las mentiras del Régimen, la verdad es que ni me llama ni me interesa, ni pienso que a la gente deba llamarle tampoco.

Si se tratara de la sociedad zamorana, tampoco habría venido, no porque Zamora me importe un bledo, sino porque la cuestión pienso que es mucho más importante que eso. En todo caso, si a Zamora le toca, es porque da la casualidad de que el primero y más escandaloso de los cierres de vías ferreas, hace 15 años, empezó por el cierre de esta línea por el tramo de Astorga-Palazuelo que se decía entonces, y suscitó aquí mismo, en Zamora, en Benavente, en Salamanca, en Zafra, en Llerena, suscitó levantamiento de mucha gente, que después, como suele suceder con las cosas, quedó apagado. Sólo por eso, porque Zamora podría ser,(¿ por que no?), el punto de arranque para un levantamiento, una rebelión contra una tiranía y un engaño mucho más general, que no le toca ni sólo a Zamora, ni sólo a España, sino a todos los países sometidos al Régimen.

De forma que, si estoy aquí, es porque esta cuestión del Vía de la Plata da una ocasión eximia, muy interesante para plantear en qué consiste uno de los más grandes, ya viejos, y sanguinarios errores, en el que el desarrollo del Régimen ha metido a los ciudadanos de todos estos países. Todo el mundo sabe que se trata sencillamente de una competencia entre medios de trasporte útiles para la gente y unos medios de trasporte inútiles para la gente, pero que de alguna manera mueven o han venido moviendo capital, no es más que eso. Para la discusión os propongo que no hay compatibilidad, que el uno no es compatible con el otro.

De manera que aquellos de vosotros que hayáis venido aquí con esa especie de resignación de que lo que se nos ha echado encima, lo que se nos ha dado, era de algún modo fatal, que no podía ser de otra manera y que qué se le va a hacer, ésos desde luego poco podrán hacer y, para empezar a hacer, discutir ni conmigo ni con los demás. Quienes estéis todavía tan embebidos por la Fe que os imponen los Medios como para creer que eso del Automóvil es una cosa que puede tener sus ventajas y sus inconvenientes, incluso que lleguéis a la estupidez, que muchas veces ha resonado,de pensar que el ferrocarril para lo suyo, el Automóvil para lo suyo, y que está bien, unas veces carretera, otras veces vía férrea, unas veces vagones, otras veces autos entonces tampoco tenéis nada que hacer; los que todavía creéis estas cosas estáis simplemente vendidos ya de antemano, y por tanto incapaces para discutir de verdad y descubrir a fondo la falsedad de todo esto.

Esto es una guerra y es una guerra que tiene tanto interés para mí y para cualquiera porque justamente es una guerra que pone en juego esa noción de "utilidad" que en el cartel anunciador habéis visto empleada.

Nadie puede ya creer que el movimiento del Capital a la gente le hace de verdad bien, que de alguna manera la utilidad de la gente coincide con el florecimiento de la Banca, el desarrollo de los Puestos de Trabajo, la espansión económica por acá y por allá y todos esos cuentos del Capital. Quien crea todavía que eso que llueve de Arriba, que esos beneficios económicos son un bien para la gente, está desengañado, no tiene nada que hacer. Por el contrario, lo que llamo utilidad para la gente es la utilidad que el sentido común dice que es utilidad, y esa utilidad no coincide de principio para nada con los intereses del Capital, que en el Estado del Bienestar es lo mismo que el Estado, Capital y Estado que han venido a confundirse en una misma cosa.

Ellos tienen sus intereses; a esos intereses someten a las poblaciones; a esos intereses hacen servir los Medios de Formación de Masas destinados al engaño y a la implantación de una fe y una resignación contra la que os estoy hablando; eso es lo que desde Arrriba cae, y luego resulta que, a pesar de todo no se cómo todavía nos queda vivo un poco de sentido común y dice" Pero si no era eso, si yo no había pedido eso, si yo lo que deseaba era otra cosa", es decir, se mantiene vivo un sentido de la utilidad. Es a esta guerra a la que os estoy animando, empezando por hacer que la primera batalla de esta guerra y cualquiera otra consista en la claridad, consista en renunciar a confusiones que por los órganos de formación de masas y desde Arriba se cultivan costantemente.

Si creéis que no tenemos derecho por acá abajo, la gente de Zamora o de cualquier sitio, si no tenemos derecho a poner en tela de juicio, en un lado los intereses del Estado-Capital y, en el otro lado, la utilidad pública común que el sentido común dice, si creeis que no tenemos derecho, estáis ya vencidos, en cierto modo; yo os propongo que siempre hay derecho y más que derecho a juzgar al Estado que nos domina y decir "Esos son tus intereses y luego hay otras utilidades y otros usos que no coinciden", enfrentar de esta manera un sentido común que queda por lo bajo siempre vivo con la imposición de las ideas y de la Fe desde Arriba. Os animo a que sintáis que siempre hay derecho a esto, por más avasallados que nos sintamos, por más invadidos todos los días, no sólo por los propios automóviles, sino por los propios Medios de Formación de Masas que los cultivan y desarrollan; por más que apenas os dejen un ratito que otro para vivir, sentir y pensar, a pesar de todo, siempre os lo dejan; nunca el imperio está cerrado del todo como Ellos se creen.

Es mentira que haya un Futuro: el Futuro es lo que Ellos venden: para Ellos. Es mentira que haya tal cosa como un futuro más que, como he dicho ya, en la idea de la dominación. Es mentira, y así el imperio nunca se cierra y así por lo bajo siempre nos queda un algo de sentido común que puede someter a juicio al propio imperio del Señor y mostrar qué es lo que está en contra de Él. Es a lo que aludo con lo de sentido común.

A lo mejor me estoy metiendo tanto con vosotros así en general, que a algunos los desanimo siquiera de intentar entrar en este juicio o lid, en esta guerra. Voy a aliviaros un poco, las posibilidades abrirlas un poco más.

Yo supongo que a la mayor parte os han metido un Auto alguna vez que otra; incluso a alguno de vosotros os han metido dos o tres, porque el progreso es el progreso y cada día hay que vender más, y ésa es la realidad del poder económico; eso, bueno puede haber sido una distracción por vuestra parte, una especie de pecado venial, muy comprensible, porque es lo que está mandado porque es lo que la moda manda; pero no pasa de ser eso, un pecado venial. El pecado mortal es siempre el pecado de la palabra; es decir, el hecho de que os hayan metido un Auto y que os hayan hecho comprar una plaza de garaje, y que os hayan hecho coger un chalecito al que sólo se puede ir en Auto, y que os hayan hecho comprar un Auto para la mujer y una moto para el niño, si simplemente se han limitado a meteros todo eso, toda esa basura, que es lo que ellos venden, pero si eso os compromete, si compromete la palabra, si eso, el haberos equivocado, el haber obedecido, os impide razonar, os obliga a reconocer, " Bueno, qué se le va hacer, el Auto es el Auto, el Auto para lo suyo, el ferrocarril para lo suyo", si ese hecho, el que hayáis caído en ese ardid del comercio, sirve para cerraros la boca, no sólo cerraros la boca sino haceros repetir las estupideces que los Medios de Formación de Masas todos los días propagan por ahí, eso ya, utilizando este lenguaje arcaico de la Iglesia, es lo que yo llamo pecado mortal. El pecado mortal es el de la palabra, para impediros actuar y, en primer lugar, hablad contra el Automóvil y a favor de los medios de trasporte útiles.

Suelen por ahí acudir a una trampa que es la congruencia de la vida; es decir, os dicen que cada uno tiene que ser congruente, y claro, si no tiene un auto, un garaje o dos autos, entonces ¿cómo se atreve después a despotricar contra el Auto?. Fijáos en esta trampa; os piden que seáis congruentes; pues hay que saberse negar a eso; puñetera cosa me hace a mi falta ser congruente con nada; he metido la pata, me he cargado con un auto porque no veía otro remedio, no se me ocurría otra cosa mejor, pero no por eso voy tragar, ni voy a repetir todas las estupideces que me mandan. Todo lo incongruente que haga falta, y todos los días y, si es preciso, cada vez más incongruente.Si a fuerza de sentir, de sentido común, acabáis por desprenderos del chisme, del chisme inútil, entonces miel sobre hojuelas; pero, por lo pronto y mientras no os desprendáis de él, mantenéos libres capaces de dejar hablar al sentido común a través de vuestras bocas; porque para mí ésta es la primera acción política, la de hablar, la de hablar de verdad, la de razonar.

De manera que ¿qué es lo que dice el sentido común?. Bueno, ya habéis oído, con cifras muy bien venidas y con esquemas, algo de lo que el sentido común dice y que yo os voy a repetir. Os dice que hay medios de trasporte útiles, que sirven para lo que dicen y que hay medios de trasporte inútiles, que no sirven para lo que dicen, os lo dicen así con esa simplicidad.

La vía férrea y los vagones, lo mismo en los ferrocarriles internacionales, interprovinciales, urbanos, tranvías y metros, es un invento incomparable con nada, es una cosa que en el antiguo Régimen se le escapó al Señor y lo dejó pasar, y era un verdadero beneficio para la gente, no quita que en sus tiempos eso diera lugar a movimiento de capital y a esplotacion de muchos, pero a pesar de todo era un invento de veras, y nada puede compararse con eso. Los raíles de hierro montados sobre traviesas reposando sobre balasto y costituyendo, por tanto, una especie de vía prácticamente eterna, no tiene comparación absolutamente con nada. Nada más tenéis que contraponer a ello, del otro lado, del lado del interés del Capital, lo que son esas estupideces que cada dos o tres años llaman de una manera distinta,... autoRuta, autoPista, autoVía, autoMierda, lo que sea, todas son lo mismo, todas son betún , resíduos de la propia gasolina, betún recubriendo malamente unos tramos de vía que hay que están reparando al año siguiente de haberse costruído porque además, naturalmente esos tramos no sólo tienen que soportar al automovilito personal, tienen que soportar los autobuses, y sobre todo los camionazos, los camionazos nocturnos de los que tú, Aliste, has dicho con benevolencia, que 40, yo pienso que más, podrían estar sustituidos por un solo tren; y claro eso destroza mucho, eso no destroza al ferrocarril, pero a las autovías de Dios, a esas sí que las destroza rápidamente, a toda marcha, lo que pasa entonces es que eso da más Puestos de Trabajo y entonces la propia reparación se convierte en una industria, y entonces cuanto más se destroce, más se repara, cuanto más se repare más se trabaja, cuanto más se trabaje más capital se mueve, este es en pocas palabras el infierno en el que vivís.

Éstos son los intereses del movimiento del Capital que estoy contraponiendo a la verdadera utilidad. Desde luego, el enemigo primero es el Automovil Personal, es contra él contra el que me tengo que detener un momento. Como sabéis, el Régimen que hoy padecemos, la democracia desarrollada se funda en este primer Artículo de la Fe infame, que es creer en el Individuo Personal, es decir, creer que cada uno sabe adónde va, qué quiere, qué hace, qué compra, sin esta fe no habría Democracias, ni padeceríamos lo que estamos padeciendo. El Régimen confía, porque todavía no se le ha contradicho bastante, confía en que la mayoría es idiota, es decir, que siempre va a comprar, siempre se le va a ocurrir querer lo que le mande que quiera, siempre va a comprar lo que le mande que compre, siempre va a decir que sí a lo que le pidan que sí; y luego basta pasar la Mayoría por todos y se acabó, ese es el proyecto tremebundo, el ideal del Régimen. Por eso el Régimen tiene ese interés sañudo en el Automóvil, porque el Auto Personal, el "popó" de papá es el símbolo mismo de este Régimen contra el que estoy hablando: es el símbolo mismo ese chisme, donde enlatado el bicho correspondiente, sabe adónde quiere ir y puede ir, cuando quiera y en la hora que quiera y en el momento y por las vías que le manden con los resultados que todos sabéis, por ejemplo en los atascos que por casualidad a la Mayoría se les ocurre querer siempre ir al mismo sitio y a las mismas horas, y por tanto, inutilizar por completo el pretesto que el Automóvil tenía.

Comparad con el ferrocarril de viajeros; como ya cuando los ferroviarios de Zafra y Llerena, hace 15 años, tuvieron allí la ocurrencia de nombrarme Presidente Honorario de una Coordinadora con la que empezó la lucha contra esto y que después se ha continuado, ahora con la Plataforma por el Ferrocarril, entre los muchas frases claras que surgieron, estaba ésta " El Auto nos vuelve a todos chóferes y mecánicos, el ferrocarril nos vuelve libres y señores", ésa es otra vez la contraposición entre el imperio del Dinero y del Trabajo. (¿ qué más divertido puedes tú querer, ciudadano, que ser un chófer de tu auto y un mecánico y cuidarte de él?,¿ vas a encontrar un juguete más divertido? pues, venga, hombre, mánchate las manos de gasolina, y sigue tragando peste porque estoy seguro que eso es lo que te gusta, que eso es lo que te gusta en el fondo de tu propia personalidad). En cambio eso de ser libre y señor, poder montar en tren, cruzar de un lado para otro, pasar un rato de la vida como un rato que otro cualquiera, pudiendo hacer en el viaje de todo lo que se le pueda ocurrir, eso.. es placer de veras para la gente , con lo cual para el Poder no lo es. Fijáos que incluso en los tipos de trenes que el Poder prefiere y acaricia, trata de estropear la ventaja del vagón del ferrocarril aproximándolo lo más posible a ese encierro odioso del avión o de los autobuses hasta acabar metiéndote un VIDEO y cerrándote la ventanilla. Hasta tal punto llega la mala intención, por supuesto incosciente, que viene desde Arriba y en contra de la verdadera utilidad.

Ésta es la cuestión: ¿qué es lo mejor, poder montarte en algo que te pasa por delante y dejarlo cuando llegues, o cargar toda la vida con un cacharro?. Y no les he hablado más que de viajeros y autos personales; por supuesto que los autos personales arrastran consigo todo lo demás: aparte de arrasar las grandes ciudades de tranvías, aparte de entorpercer el desarrollo de los ferrocarriles, después tienen que desarrollar los autobuses, autocares, camiones y todo lo que viene, tanto en las ciudades como fuera, a completar el estropicio del propio Auto Personal.

Fijáos en esta utilidad del tren de mercancías, que no sólo es que pueda, tan barato, tan rápido y tan sin incomodar a la gente trasportar mucho más que cientos de camiones sino que además, como habéis oído, puede, si se hubiera hecho bien, puede ir a coger la mercancia a la puerta y llevarla hasta la puerta, porque todo eso estaba previsto.

Todavía cuando yo era pequeño, en la fábrica de harinas de San Isidro, allá, bajando hacia la Puerta de la Feria, a la izquierda, tenían su plataforma para coger al lado los vagones del ferrocarril y cargarlos de harina , de lo que fuera y llevarlos a la estación por sus vías. Imaginaros que este tipo de arreglos podían haberse desarrollado por todas partes, de la manera más barata y más económica.

Pues no, tienen que ser aviones, autobuses, autos, camionazos nocturnos y de esa manera tiene que hacerse vencer el interés del movimiento del Capital sobre lo que nada tiene que ver, que es el uso, el uso, la utilidad por parte de la gente Por eso en los inicios os decía que si vosotros creéis que eso del Desarrollo, de la Banca de los Puestos de Trabajo, el ascenso en los niveles económicos y todo lo demás, acá abajo puede proporcionaros algún beneficio, estáis equivocados: lo que pueda haber de beneficio hay que pedirlo, conquistarlo desde aquí abajo, y siempre contra la imposición de las falsos intereses del Poder. El sentido común acaba siempre por vencer: los ideales de los Imperios, y los planes de Dinero caen, y el sentido común sigue su obra. Lástima que a veces tarde tanto.

Os invito finalmente, puesto que por aquí empezó uno de los desastres y de las pifias más tremebundas, con el cierre de la Vía de la Plata, por aquí puede empezar como por cualquier sitio, no sólo una lucha para forzar al Poder a volver a reabrir la Vía de la Plata, sino a través de ahí, empezando por ese punto, continuar cada vez con más ánimo, con más confianza en el sentido que aún nos queda, en esta guerra contra el Automóvil, y a favor de los medios de trasporte de viajeros y mercancias ya inventados. Recuerdo finalmente, que esta guerra es ya viejísima, si no os he avergonzado bastante, con la cesión en que habéis podido caer de vez en cuando, a las ideas y a los intereses del Capital, os recordaré que hace casi un siglo, el sr. Ford tuvo la idea de empezar a fabricar autitos en serie, para que cada uno tuviera el suyo, y hace casi un siglo que llevamos aguantando un siglo, y a lo largo de ese siglo, la historia ha sido que la necesidad de desarrollo de los medios de trasporte inútiles, entre otras cosas, han impedido que se siguieran desarrollando como se estaban desarrollando la vía férrea y los trenes de todo tipo. Han impedido incluso (fijáos bien; hasta más tarde de la Dictadura: cada vez peor) han impedido la cosa más elemental, que es el desarrollo de la doble vía, que se estaba desarrollando por todas partes y que quedó a medio desarrollar, y han impuesto cosas tan mostruosas como el cierre del ferrocarril Santander-Alicante, del que habéis acabado oir mención, han impedido el desarrollo de todas las cosas. De manera que, cuando reclaméis, no reclaméis por pifias como ésta que os han hecho aquí, con Zamora y con el Vía de la Plata; reclamad el que no se os ha dejado hacer todo lo que se podía hacer con el ferrocarril y con los medios de trasporte útiles, en general. Esta es la guerra que quería presentaros, y por hoy me contentaré con eso.

 

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