Josep Maria Albaigès  -  El Hangul

 

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Contrariamente a lo que suele creerse, el alfabeto usado en la lengua coreana, llamado hangul, no es ideográfico como el chino, sino fonético, de estructura muy semejante a los occidentales. De hecho, hasta el siglo XV las clases letradas utilizaban el alfabeto chino para la escritura, igual que hace el japonés, pero los obvios inconvenientes de éste indujeron a buscar otro sistema más cómodo.


Una bonita historia cuenta que el rey Sejong, de la dinastía coreana Yi, percibió las penalidades de sus súbditos analfabetos, que únicamente podían presentar sus comunicaciones a las autoridades de forma oral. Conmovido, ideó un nuevo sistema, que presentó en 1446, diciendo: “Los caracteres chinos, al ser en su introducción de origen extranjero, no pueden representar fielmente los significados singulares de los términos coreanos. De ahí que muchos ciudadanos no tengan manera de expresar sus pensamientos y sentimientos. Como me aflige su situación, he creado un alfabeto de veintiocho letras, y es mi ferviente deseo que por este medio mejore la calidad de vida de todos mis súbditos”.


El alfabeto hangul consta de veintiocho signos, expuestos en la tabla adjunta. Tiene, cómo no, sus peculiaridades. Así, la consonante O (*) es muda. Pero si está al final de la palabra, se pronuncia ng. Las vocales, e, ye, eu se pronuncian esbozando una leve sonrisa; o, yo, u, yu, con los labios fruncidos,. A las consonantes ch’, k’, t’, p’ se les añade el sonido de una h aspirada.

 


Las palabras coreanas constan de una o más sílabas, y cada una de ellas de dos o tres partes: un sonido inicial, un sonido medio (una o más vocales) y, generalmente, un sonido final. Cada sílaba se escribe dentro de un recuadro imaginario.


El sonido inicial (una consonante o la O muda) se escribe arriba o en la parte superior izquierda. Si la vocal media tiene forma vertical, se escribe a la derecha del sonido inicial; las que tienen forma horizontal se escriben debajo.


A veces se añaden letras para expresar énfasis, y las vocales múltiples pueden comprimirse y escribirse una al lado de la otra. Si la sílaba acaba en consonante, se grafía ésta en la parte de abajo.

 


El hangul fue inicialmente rechazado por las clases cultas, para las que un alfabeto complicado representaba una garantía de distanciamiento (y por tanto dominio) con el pueblo. Su popularización de debió de forma decisiva a los misioneros occidentales, que lo utilizaron para traducir la Biblia al coreano con el objetivo de hacerla asequible a las clases populares. Hasta cuatro siglos después de su creación no autorizó el gobierno coreano a utilizarlo en los documentos oficiales.

 

JMAiO, mayo de 2002

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