Alfonso Ribas Prats  -  Transporte regular de viajeros para el siglo XXI

 

Empresario del sector de transporte de viajeros, administrador de la empresa "Autobuses de San Antonio, S.A."

Presidente de la Asociación de Empresas de Transporte Regular de Viajeros de las Pitiusas (APEBUS), inscrita en la Federació de la Petita i Mitjana Empresa d'Eivissa i Formentera (PIMEEF)

Miembro del Consell Econòmic i Social de les Illes Balears

 

Diario de Ibiza - Eivissa y Formentera ante el siglo XXI - Esclavos del transporte

 

Leía unos días atrás, un artículo escrito por Manuel Pérez Carro en el periódico "Nexobús", en el que recogía un pensamiento que creo no sólo los transportistas haríamos nuestro, decía así: "Que nos dejen trabajar. El que crea que ser empresario es una bicoca, se equivoca. Para ser empresario hoy, se tiene que sentir la 'llamada', como nos decían cuando de pequeños nos hablaban de la vocación sacerdotal. Pero para ser empresario de transportes, además de sentir la llamada, hay que ser masoquista, porque tiene narices la cosa, lo que se están empeñando entre políticos y burócratas en complicarnos la vida. Antes, un empresario dedicaba la mayor parte de su tiempo a dirigir su negocio, a poner en marcha nuevas ideas, productos o servicios, a consolidar su empresa, a crecer y crear más puestos de trabajo y naturalmente, a obtener un justo beneficio con ello. El empresario de hoy tiene que ser un verdadero especialista en una cantidad tal de materias tan dispares y ajenas a la idiosincrasia de su propio negocio, que no le es posible atender lo fundamental. A medida que progresamos, ponemos mayores medios para producir mejor, avanzamos en condiciones sociales, en seguridad en el trabajo, etc. Pero lo que no es admisible que estos avances supongan, en sí mismos, un impedimento al desarrollo de la empresa, a la generación de riqueza, en definitiva a la creación del llamado Estado del Bienestar. Es tal la cantidad de normas que se están publicando para regular tal o cual aspecto, y es tal el cúmulo de barbaridades e incongruencias que están imponiéndose al empresario que a éste se le están quitando las ganas de seguir adelante. Obligaciones como las impuestas en materia de prevención de riesgos laborales, medio ambiente, etc., que son inaplicables en la práctica o tienen lagunas tan importantes que dan lugar a interpretaciones diversas. Cómo me gustaría que por un momento se pudiesen invertir los papeles y que los cerebros grises a los que me refería y los vigilantes del cumplimiento de las normas que aquellos dictan, sufrieran en sus carnes las consecuencias de lo que hacen. Quizás entonces empezasen a aplicar el sentido común y nos dejarían a nosotros trabajar".

Esto es un poco el reflejo de la actualidad del transporte en nuestros días, avalanchas de normativas, unas desde la CEE, otras desde el Gobierno, otras desde el Govern, reglamentos y más reglamentos, unos que sustituyen a otros, muchos de ellos sin casi haber llevado a cabo su aplicación.

Para entender el reto al que se enfrenta, en la actualidad, el transporte de servicio regular de viajeros por carretera en la isla de Ibiza hay que echar una mirada atrás en el tiempo y analizar cómo ha ido evolucionando este transporte a la largo de los años.

Si nos trasladamos a los años veinte, después de acudir a unos concursos del Estado para obtener las pertinentes concesiones administrativas para la realización del transporte regular de viajeros, de paquetería y conllevando la obligación contractual del transporte gratuito de la correspondencia, quedaron unas empresas que con todas las dificultades del mundo para llevar a cabo su trabajo (no carreteras, no vehículos, no dinero, no pasajeros, etc.) consiguieron consolidar estos servicios entre los principales pueblos de la isla y la Vila de Eivissa.

Durante todos estos años, estas empresas, con sus servicios, contribuyeron a la vida social y económica de la isla, permitiendo la movilidad de sus ciudadanos. Por supuesto que la necesidad de movilidad no era la misma que en nuestros tiempos y los servicios ofrecidos entonces tampoco eran los de ahora.

El transporte fue evolucionando de acuerdo con los tiempos, del mismo modo que los factores socioeconómicos de la isla iban evolucionando, pasando de una sociedad agrícola hacia el cambio que proporciona la llegada del turismo.

Llegan los años Sesenta y Setenta, con la plena entrada del turismo organizado, al mismo tiempo que una gran llegada de trabajadores de la Península, que acudieron a la enorme oferta de trabajo que se produjo en construcción y hostelería. Consecuentemente, los servicios de transporte regular de viajeros por carretera se amoldaron a esa demanda, incorporando a sus flotas de autocares los primeros vehículos de 12 metros de longitud, vehículos que tuvieron muchas dificultades en ser transportados a la isla, ya que los barcos habituales de pasaje no tenían sus bodegas preparadas para estas dimensiones. Se tuvo que transportar algún autobús en pailebotes sobre lechos de madera y con el vehículo atravesado en perpendicular a la longitud del barco, quedando en volandas parte de la delantera y de la trasera del autobús, para, de este modo, hacer la travesía.

La evolución no sólo fue en vehículos, sino que se fueron ampliando las comunicaciones entre más destinos; si faltaba algún pueblo por comunicar, se incorporó a la red de servicios; se iniciaron servicios a la mayoría de las playas, se aumentaron los horarios, llegando a la actualidad de los años Noventa y 2000, que ha continuado la evolución de la demanda. En los últimos años la vida nocturna ha adquirido una especial connotación en la demanda de servicios y en el año 1994 se empezó a ofrecer un servicio de transporte regular nocturno por medio de la colaboración entre varias empresas del sector y ofreciendo servicio durante toda la noche. Esta experiencia, que fue en su momento de gran repercusión en Ibiza, tuvo la oposición de algún sector, pero quedó rápida y ampliamente demostrado que estos servicios no perjudicaban a ningún otro, sino todo lo contrario, que beneficiaba a todos ellos y, sin lugar a dudas, a los usuarios. Esta implantación tuvo eco a nivel nacional e internacional, habiendo servido de ejemplo a la apertura de servicios similares en diferentes ciudades de España y del extranjero.

Una constante en todos estos tiempos y hasta la actualidad ha sido que las empresas siguen siendo familiares, que algunas de ellas están en su tercera generación y que en todo momento han ofrecido un espíritu de servicio que si no hubiera sido por él posiblemente no habrían llegado hasta estos días.

En la actualidad, creemos que hay un buen servicio de transporte regular de viajeros en la isla de Ibiza, por supuesto mejorable. Están comunicados todos los pueblos de la isla, con frecuencias de servicio acordes a la demanda y que llegan a los 15 minutos, y con zonas servidas las 24 horas del día.

Se han incorporado autobuses adaptados para personas de movilidad reducida, prácticamente todos ellos disponen de aire acondicionado, son modernos y cómodos. Las frecuencias entre muchos puntos son prácticamente inmejorables.

A través de la Asociación de Servicio Regular de Viajeros se ofrece información al público de los servicios que prestan las diferentes empresas, mediante un folleto de horarios que se edita anualmente y mediante su página web [www.ibizabus.com], en la que se ofrece toda la información necesaria para desplazarse por las carreteras de Ibiza mediante el servicio regular de transportes. Y hay una terminal de autobuses privada en la ciudad de Eivissa.

Unos cambios significativos en el mundo del transporte de Ibiza han sido los sucesivos cambios de autoridad en materia de transportes: con la creación de las autonomías se transfirieron la mayoría de las competencias a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares y en el año 2000 el Govern ha transferido al Consell de Eivissa y Fomentera la mayoría de las competencias en materia de transportes.

A pesar de estos cambios, las empresas han tenido que valerse por sí mismas y no sólo no han recibido ayudas por parte de las diferentes administraciones, sino que en todo caso las empresas han estado ayudando y siguen en ello a la Administración. Por ejemplo, en el transporte gratuito de los jubilados el Govern sólo cubre parte del valor del servicio, el resto lo sufragan las empresas.

Algunas comunidades, como la catalana, subvencionan los vehículos adaptados para personas con movilidad reducida hasta en un tercio del valor de los vehículos; nosotros, hasta la fecha, no hemos recibido subvención alguna para ello.

La calidad del servicio no depende sólo de las empresas, sino en buena parte de las administraciones. Como ejemplo: las carreteras, las paradas, marquesinas en las paradas, terminales de autobuses, ubicación de las paradas, facilidad en la circulación para poder cumplir los horarios preestablecidos, iluminación, limpieza de la vía pública etc.

La mayoría de las veces nos esforzamos en mejorar los servicios, mejores frecuencias, ampliaciones de horarios, vehículos nuevos y más modernos, etc., pero luego nos falla lo elemental, no se solucionan los apeaderos en las carreteras, se nos da una mala ubicación en las paradas, no se da preferencia al servicio público en las paradas reservadas para carga y descarga etc.

Por todo ello, es necesario que las administraciones competentes en cada materia pongan de su parte las adecuaciones de la infraestructura necesaria para que junto a la evolución constante de las empresas se llegue al objetivo común que es poder ofrecer cada día un servicio público de transporte regular de viajeros por carretera mejor, incrementando el nivel de seguridad y calidad en la prestación de los servicios, modernizando la estructura empresarial, para poder conseguir una explotación óptima desde el punto de vista organizativo y de costes, que se pueda traducir en precios más competitivos para el usuario con la aportación del sector a la mejora mediambiental mediante el aprovechamiento de los recursos disponibles.

 

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