Juan Manuel Grijalvo - Embajador de Pinochet

 

(Cambio16, número 145 - 26 de agosto de 1974)

 

Señor director:

Soy lector habitual de la revista que dirige, pese a no estar plenamente identificado con su línea. Me dirijo a usted con la idea de replicar a la réplica del embajador de Pinochet en Madrid a la entrevista con Alejandro Arellano, aparecida ésta en el número 140 y aquélla en el 143 de Cambio16.

Ya otra vez el embajador ha conseguido indignarme, concretamente cuando pedía "caballerosidad" a usted en relación con "Chicago-boys", artículo de Joaquín Leguina. Ésta es la segunda y antes de que haya una tercera, quiero protestar, que es lo mínimo que estoy éticamente obligado a hacer, ante cosas como las que llega a decir.

Primeramente me referiré a una cuestión de formas. El embajador se queja de la "procacidad" del artículo de Leguina; que yo vea, consiste en calificar a la Junta de "gorila", en repetir la opinión de Allende sobre el general Mendoza ("rastrero") y en el colofón sobre las cuerdas que se están tejiendo en Chile. De otro lado, mientras el lenguaje de Arellano es correctísimo y no se permite una sola expresión "malsonante", el del embajador es por lo menos tan "procaz" como el de I.eguina: "Clarín" fue "especie de órgano oficial de la delincuencia chilena", con "estrechas vinculaciones durante años con traficantes de drogas, apostadores ilegales, etc.", y sus titulares "constituyen hasta ahora la mejor expresión de lo que es un auténtico 'libertinaje' en periodismo".

Si la "procacidad" de "Clarín" es análoga a la del artículo de Leguina, habrá que deducir que al embajador no le molesta el lenguaje que usan, visto que el suyo es todavía muchísimo peor, sino quizá el que se trate de prensa no domesticada y que trata unos contenidos que difieren de los que el embajador querría ver difundidos. Es una hipótesis.

Estos contenidos parecen ser "un hecho de meridiana claridad: el gobierno marxista de la Unidad Popular fue derrocado por las Fuerzas Armadas, que se hicieron intérpretes de la voluntad abrumadoramente mayoritaria del pueblo chileno".

Ahora, en el campo de los contenidos, se me ocurren algunos interrogantes:

Primero: ¿Por qué los militares no dejaron que la "voluntad abrumadoramente mayoritaria del pueblo chileno" se expresara pacíficamente en las urnas, ahorrando decenas de miles de vidas al país?

Segundo: ¿De dónde sacan los militares el derecho de "hacerse intérpretes de la voluntad del pueblo chileno", aunque sea "abrumadoramente mayoritaria"?

Tercero: ¿Cómo esta "voluntad mayoritaria" consiste en suprimir toda futura posibilidad de expresión e "interpretación" a la voluntad mayoritaria? ¿Quién dijo eso en el Parlamento o en la prensa?

Cuarto: ¿Qué necesidad tiene la "mayoría abrumadora" de fusilar a la "minoría" después de encerrarla en campos de concentración, torturarla, atropellarla, etc.? Sobre todo sabiendo que la Unidad Popular jamás pensó en mantenerse en el poder si salía derrotada de las elecciones; poder que encima jamás llegó a poseer realmente.

Evidentemente, podría seguir haciendo preguntas mucho rato. Pero me dirán que esto ya está gastado, que todos las hemos hecho, etc. El caso es que luego nos las habremos respondido; y mientras, el embajador nos dice que todas estas preguntas son resultado de una "campaña montada y financiada por el marxismo internacional"; por aquí esta "respuesta" se quedó anticuada allá por los años cuarenta.

Lástima que el embajador no haya descubierto todavía la cantera inagotable de la masonería, asimismo internacional para más albricias, lo que demostraría su perfecta "aclimatación" a nuestro país.

Sería de desear, pienso, que la carta del embajador no quedase ahí, sino que, por ejemplo, se averigüe en concreto la forma en que el Partido Socialista Chileno adquirió el diario "Clarín" a don Darío Saint Marie, y también se ponga en claro lo de las "vinculaciones a traficantes de drogas, apostadores ilegales, etc."; es que si no me temo que el embajador nos descubrirá otras similares, sea en Cambio16 o en "La Vanguardia" o en "Selecciones del Reader's Digest", y convendría irle parando los pies.

Me doy cuenta de que esta carta, más que a usted, parece dirigida al embajador Gorigoitia. De hecho es así. Si no le parece oportuno publicarla, me agradaría que se la hiciese conocer por cualquier otro medio. Que se entere de que no nos acabamos de creer las cosas que dice.

Por último, quiero expresar mi adhesión a la tarea "civilizadora" (o sea, lo contrario de "militarizadora") que está cumpliendo Cambio16. Espero leer en sus páginas antes que sea demasiado tarde la noticia de que los "inmaculados científicos'' de Pinochet han sido puestos mediante cuerdas a la altura que en justicia merecen, y otras que igualmente deseo que se produzcan.

 

América - Chile...