Antonio García Solé - El Ferrocarril del Urola a veinte años de su cierre

 

 

 

Vía Libre  502, noviembre de 2006

 

A principios de los años ochenta, se detectaron como principales problemas el deficiente estado tanto del material como de la infraestructura, la escasa demanda por parte de los viajeros y el déficit en los resultados de explotación. Años después, el Urola dejó de circular después de más de ocho décadas.

 

Denominado del Urola al transcurrir prácticamente su trazado por el valle modelado por este río, este ferrocarril de vía estrecha fue construido entre 1920 y 1926, siendo electrificado desde su origen. Inaugurado por el rey Alfonso XIII el 22 de febrero de este último año, ochenta años después, en 1986, quedó cerrado al tráfico. Precisamente, en la década de los veinte la provincia de Guipúzcoa contaba con la red ferroviaria más densa de España y de Europa a excepción de Bélgica.

El anteproyecto del Ferrocarril del Urola data de 1883. La idea era unir las localidades guipuzcoanas de Zumárraga y Guetaria para potenciar las relaciones comerciales entre el interior y la costa, y así, dar salida al mar a sus productos. También, los habitantes tendrían un medio de transporte del que carecían hasta entonces. El proyecto, cuyo ingeniero fue Pablo Alzola, no llegó a materializarse hasta más de treinta años después. En 1910, la Compañía de los Ferrocarriles Vascongados encargó la redacción del proyecto que finalmente se llevaría a cabo quince años después.

 

 

Los primeros años de explotación fueron difíciles dada la coyuntura económica a nivel mundial, azotada por la crisis del 29, que también afectó al valle del Urola y que supuso el cierre de varias fábricas de muebles.

 

El parque móvil del Urola se dotó en un principio de siete automotores y tres furgones construidos por Carde y Escoriaza, así como una treintena de coches de viajeros realizados por CAF. Asimismo, su parque de material remolcado comenzó con 108 vagones. Las estaciones son obra del arquitecto Ramón Cortázar, diferentes entre sí y adaptadas al estilo de cada uno de los pueblos por los que discurría el ferrocarril atravesando el homónimo valle.

Después de la Guerra Civil, el Urola siguió funcionando no sin dificultades pero sus trenes continuaron surcando el valle y transportando los viajeros, escasos, pero necesarios para justificar su permanencia en la explotación ferroviaria.

 

Reapertura

Ahora, tras veinte años se plantea de nuevo su reapertura. El Gobierno Vasco, dentro del Plan Territorial Parcial de Urola Costa, pretende abrir de nuevo la línea para uso turístico entre Zumárraga, en pleno valle del Alto Urola e inicio de la línea, hasta la costera localidad de Zumaya. Aunque se trata de un proyecto al que le falta madurar, la intención del Gobierno Vasco sobre la actuación urbanística en la costa guipuzcoana incluye la reapertura del ferrocarril con tracción vapor y diesel.

Además, se pretende también, que de abrirse al tráfico, las acerías de Azpeitia transportaran el millón de toneladas, que ahora salen por carretera, lo hiciesen por ferrocarril, eliminando de paso el tráfico pesado que opera por la zona.

 

Vía verde

La vía verde del Urola se encuentra acondicionada parcialmente, con algunos túneles aún sin iluminar, entre Legazpia, a poca distancia de Zumárraga y Azcoitia, un total de 21 kilómetros.

Ficha técnica de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles

 

Por otro lado, el Museo Vasco del Ferrocarril, ubicado en la localidad de Azpeitia, organiza un pequeño recorrido turístico a bordo de un tren con tracción vapor entre esta ciudad y Lasao.

 

Museo Vasco del Ferrocarril

Asociación de Amigos del Museo

 

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