Bernat Joan i Marí  -  La cohesión social en la Ibiza del siglo XXI

 

Original en català

El Pitiús,  2010

 

Decir que Ibiza ha cambiado más en el último medio siglo que en los siete siglos anteriores puede parecer un tópico, pero responde de manera bastante clara a la realidad. Esto no implica, evidentemente, que la Ibiza de los siglos anteriores no hubiera ido sufriendo cambios importantes, pero la trascendencia de los cambios que se han producido en la sociedad de las últimas cinco décadas es de una dimensión tan extraordinaria que difícilmente se puede comparar con ninguno de lo anteriores.

Seguramente, uno de los cambios fundamentales que se han producido a consecuencia de los avances económicos, tecnológicos y a nivel de comunicaciones tiene relación con la cohesión de la sociedad ibicenca. Históricamente, Ibiza constituye una sociedad bastante compacta, con pocas diferencias en cuanto a los elementos fundamentales que garantizan la convivencia entre las personas. Quiero decir que la sociedad tradicional contaba con unos valores compartidos, que pocas veces eran discutidos. Ciertamente, un exceso de cohesión social puede resultar anquilosante, esclerotizador, poco adecuado para una sociedad dinámica y en movimiento. Pero la sociedad tradicional ni era excesivamente dinámica ni resultaba proclive a movimientos inesperados. Todo lo contrario.

La Ibiza actual es radicalmente diferente: conviven sensibilidades, procedencias, maneras de pensar y de entender el mundo, idiomas y culturas muy diferentes. En la misma isla viven jubilados procedentes de Alemania o del Reino Unido que tienen muy poca vinculación con la Ibiza histórica, que piensan que están en un lugar de España y punto, y que vienen porque hay buen clima. Como en la Costa del Sol. Eivissa como Marbella... Tenemos inmigrantes procedentes de América del Sur que pensaban que venían a la "madre patria", pero que se encuentran que hablamos una lengua diferente del español (y, a veces, lo encuentran un estorbo) y se sienten desorientados al ver que la isla no es como la habían imaginado. Viven personas que inmigraron a la isla procedentes de otras áreas del Estado español, que no acaban de entender el resurgimiento de la lengua y cultura propias, y que también se sienten desorientados por los cambios dinámicos que se producen en nuestra sociedad. Tenemos cada año visitantes de las Castillas que encuentran increíble que haya bares y otros locales en Sant Antoni o Platja d'en Bossa que sólo atiendan a los clientes en alemán o en inglés. Por eso una de las quejas más habituales de los turistas españoles es que, a pesar de que Ibiza es España  - según ellos -  no siempre se puede funcionar en la lengua que el Estado proclama como única oficial. Tenemos inmigrantes del África subsahariana, que tanto les daría en qué lengua han de integrarse en nuestra sociedad, pero que lo hacen en español porque los acogen inmigrantes no integrados de una generación anterior. Y, obviamente, hay una reserva de indígenas que son (somos) los hijos de la sociedad tradicional ibicenca.

¿Cómo se puede articular una sociedad, con todas estas diferencias? Ciertamente, resulta una tarea difícil, pero son justamente las tareas difíciles las que nos deben motivar más intensamente. Hoy en día las sociedades modernas son abiertas y plurales. El fenómeno que observamos en Ibiza no es específico ni único de nuestra sociedad, aunque se da con más intensidad que en la mayoría de lugares. Por eso considero que Ibiza podría ser un laboratorio muy interesante sobre cómo organizar la comunicación y la convivencia en una Unión Europea cada vez más unida y con más entidad y peso político. Ibiza, laboratorio de Europa. No sería una mala idea, desde mi punto de vista.

Pero Ibiza no constituye una excepción ni una rareza, en este sentido. Cualquier gran ciudad de Europa - Londres, París, Berlín - es hoy más plural de lo que había sido en ninguna otra etapa de su historia. Esto ocurre incluso en ciudades como Londres, que, debido al pasado colonial, ya tienen una tradición extraordinaria de pluralidad interna.

Los Estados Unidos, buen ejemplo de procedencias diversas y de compartimentos estancos entre grupos humanos, ha organizado su melting pot, su amalgama particular, en torno a dos elementos fundamentales de cohesión social:  el inglés y el patriotismo. Creo que nos puede dar algunas pistas sobre cómo se puede articular la cohesión social del futuro en Ibiza. El gran reto que tenemos a la hora de garantizar el futuro para nuestra personalidad colectiva es hacer que el catalán, la lengua propia de Eivissa, sea la lengua común entre ibicencos que hablan muchas lenguas diferentes. Este es el primer reto de futuro que nos tenemos que plantear y que no podemos dejar de lado. Y, correlativamente, el arraigo en Ibiza, la consideración de Eivissa como la propia tierra, y, por tanto, el compromiso efectivo con nuestra sociedad. Inglés y patriotismo. Ibiza y catalán. La fórmula no parece demasiado complicada.

 

Bernat Joan i Marí...

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