Bernat Joan i Marí  -  ¿Un viejecito que chochea?

 

Original catalán  -  Un vellet que fa catúfols?

Noviembre de 2009

 

Tengo ocasión de conocer al XIV Dalai Lama en la ciudad de Trento. El gobierno del Trentino me ha invitado a participar en un acto de apoyo a la autonomía del Tíbet, en el que participamos el presidente del Trentino, Lorenzo Dellai, una diputada finesa de las islas Aland, el presidente del Tirol del Sur y yo mismo, junto con el invitado estrella, que es el propio Tenzin Gyatso, es decir, el Dalai Lama.

Al intervenir, Gyatso, ciertamente, rompe los esquemas más habituales, por las formas en la expresión. Se piensa mucho las cosas. Ríe cuando tiene ganas. De repente charla por los codos y de vez en cuando cae en largos silencios. Esta no es la manera que tenemos de hacer discursos en esta parte del mundo. Pero su santidad budista supongo que puede estar bastante "au-dessus de la mêlée" como para permitirse este tipo de alegrías.

El contenido, sin embargo, no es, precisamente el propio del discurso de un viejecito que chochea. Explica que el gran problema del Tíbet es la falta de libertad. Reivindica el derecho a la lengua, la cultura, al control de los propios recursos naturales por parte de los tibetanos. Critica a las autoridades chinas y el sistema político que han impuesto, "que cierra la mente". Afirma que todo mejorará cuando los chinos salgan más fuera, cuando puedan disfrutar de libertad de expresión, cuando las ideas fluyan libremente. Elogia la India, la democracia más grande del mundo, en comparación con China. Siente agradecimiento por la nación que lo ha acogido en su exilio. Dice que el tibetano, la lengua tibetana, es un tesoro extraordinario, que es la única lengua -por proximidad lingüística- que permite traducir literalmente el viejo sánscrito, ya desaparecido. Defiende una espiritualidad laica, en la que se combina, por un lado, la importancia que tiene la religión para la identidad tibetana, pero, por otro, aboga abiertamente por un estado laico. Reivindica la posibilidad de los tibetanos no sólo de intervenir en la economía en el propio Tíbet, sino, siendo ciudadanos de China, de hacerlo al nivel del conjunto de la República Popular. Clama por la defensa del medio ambiente y nos recuerda que los ríos más grandes de Asia nacen todos en el Tíbet.

Y nos invita a Dharamsala, en la India, donde se encuentra el gobierno del Tíbet en el exilio. "Cuando la gente entra en contacto con nosotros, nos ama, nos entiende, nos respeta ... y ríe. Es muy bueno reír. En la India, nuestros visitantes ríen y recogen algo de nosotros, de nuestra manera de entender el mundo, de nuestra civilización". Él mismo, se detiene, medita un segundo ... y ríe.

 

Bernat Joan i Marí...

Asia - Tíbet...