Fernando Bertazioli Riquer - El Museo Arqueológico, donde está

 

30 de julio de 2008

 

Parece que el ministerio de Cultura proyecta trasladar a sa Joveria el Museo Arqueológico, nuestro viejo y querido museo de Dalt Vila, promotor de la difusión que, por todo el mundo, se ha hecho de la cultura púnica, tan rica en la isla de Ibiza. Este traslado cuenta con el beneplácito del Govern y del Consell, para quienes han valido las razones de humedades, dificultad o imposibilidad de acceso para discapacitados y falta de espacio para exponer sus colecciones. Todo ello, con voluntad, es absolutamente subsanable. Pero también hay razones, y muchísimas, para dejarlo donde está. Este museo, con su valioso fondo instalado en las casamatas del baluarte de Santa Tecla, con sus salas y pasillos abovedados, todo ello del siglo XVI, tiene además, apenas entrando en su interior, unos restos importantes de la antigua mezquita.

Formado por la unión de la que fue Universidad y la capilla del Salvador, es el edificio más antiguo que se conserva actualmente y, además, rodeado por la Casa de la Curia, la catedral, el Castillo (pronto parador de turismo) y el palacio episcopal, sin olvidarnos del mirador, desde donde podemos ver la transformación que ha soportado Eivissa. Seguramente sería dificultoso encontrar en tan reducido espacio una concentración igual de construcciones singulares. Además, ahora que se habla tanto de la museización de Dalt Vila, es absolutamente inconcebible que se cierre esta joya arquitectónica donde se instaló el museo hace unos cien años.

Como vecino de Eivissa, como miembro fundador de la Asociación de Vecinos de Dalt Vila y de la difunta Sociedad Arqueológica de las Pitiusas, como vocal que fui de la Comisión del Patrimonio, como amante de todo lo nuestro, particularmente de lo que nos dejaron nuestros antepasados, me opongo con todas mis fuerzas a esta enorme barrabasada. ¿Quién irá hasta sa Joveria para visitar el museo arqueológico? Nadie.

Si el Ministerio de Cultura quiere invertir en Eivissa, que solucione, de una puñetera vez, el acantilado que soporta el lateral derecho del baluarte de Santa Lucía, que un día de estos se caerá al mar, y se deje de proyectos que no son precisamente para promocionar la cultura. Un museo es para ser visitado y el de Dalt Vila lo merece ampliamente, aunque se tengan que hacer para ello las inversiones necesarias para adaptarlo a los tiempos actuales; trasladándolo a sa Joveria corre el peligro de transformarse en un simple almacén y esto sería además un menosprecio para los que fueron los padres de la enorme riqueza que es la arqueología ibicenca e iría contra el espíritu por lo que nos valió ser Patrimonio de la Humanidad.

¡Basta ya de experimentos con gaseosa!

 

Fernando Bertazioli Riquer...

Dalt Vila - Movilidad y accesibilidad...