Fernando Bertazioli Riquer - ¿Qué se hará en la calle Juan Román?

 

3 de noviembre de 2006

 

No he tenido la oportunidad de visitar los restos arqueológicos que se han destapado en la calle Juan Román de Dalt Vila, pero a la vista de las fotografías publicadas y de varios comentarios que hace muchas semanas me hicieron, es evidente que es un hallazgo de un gran valor, y que solamente estos últimos días el Consell Insular ha decidido hacerlo público.

De restos arqueológicos de esta valía no andamos sobrados, y en Vila aún menos. Los tenemos en la calle Santa María, en lo que fue el Hospital de Dalt Vila, y la ronda J. B. Calvi naturalmente. ¿Pero qué ofrecen al neófito que los ve por primera vez? Aparte de su estado de abandono y suciedad no son restos espectaculares, exceptuando quizás los de la Ronda, que se abandonaron. Parecen más bien terrenos donde estudiantes de Arqueología aprenden su oficio. Pero lo de Juan Román es absolutamente diferente, es algo excepcional. Es la prueba evidente de que Dalt Vila se construyó sobre lo que se había construido antes, sirviéndose del material recuperado por las nuevas construcciones, como se puede ver en algunas casas antiguas de Dalt Vila; sin ir más lejos en mi casa tengo un capitel árabe en medio de las piedras de un muro.

Hace unos veinte años entré en este jardín que ahora se está excavando y vi algún resto de los muros que han aparecido y restos de muros de la calle que, viniendo de la muralla medieval, se dirigía hacia la parte posterior de la capilla de San Ciriaco (que entonces no existía) para juntarse con la calle de los judíos, excavada últimamente. Esta calle de los judíos se dirigía hacia el inicio de la actual calle Juan Román; o sea, que este callejón, por antiguo que sea (figura en planos de J. Ballester del siglo XVIII) continúa siendo de propiedad municipal, pues su titularidad no prescribe jamás.

Nos encontramos, pues, que la fachada construida que da a la calle Juan Román limita la propiedad de los promotores de la obra; lo que separa ésta de la calzada de la calle sería de propiedad municipal. Sin embargo en los planos que hizo el arquitecto D. Luis Cervera Miralles y que yo vi cuando era miembro de la Comisión de Patrimonio, se rebajaba para hacer un aparcamiento subterráneo, en algunos tramos de dos niveles. Con el proyecto actual, que no he visto, para dar acceso al aparcamiento que está previsto será necesario hacer una entrada y un rebaje por esta franja de terreno que, repito, continúa siendo de propiedad municipal.

Ante esta problemática que modifica el proyecto inicial y ante estos extraordinarios y únicos restos arqueológicos que se hallan en plena ciudad, creo que la conselleria de Patrimonio tendría que involucrarse para salvar este yacimiento arqueológico. No podemos permitir que se repita lo que pasó en Can Partit, en la Vía Romana, frente al museo del Puig des Molins. No podemos permitir que en el interior del recinto declarado Patrimonio de la Humanidad desaparezca este yacimiento. Ha llegado el momento de alcanzar un acuerdo económico con los promotores de la obra para que este trozo de ciudad enterrada de Eivissa no sea sepultado definitivamente y desaparezca ante nuestros ojos y los de las generaciones venideras.

No ofendamos la memoria de Juan Román, que, con su dinero y con su extraordinaria y excepcional dedicación, obsequió a Ibiza con este pasado púnico y arqueológico del que tanto nos enorgullecemos; no lo ofendamos permitiendo que en su calle, precisamente en su calle, se pueda atropellar lo que él tanto defendió.

 

Fernando Bertazioli Riquer...

Dalt Vila - Movilidad y accesibilidad...