Fernando Bertazioli Riquer - Supervivencia de la ciudad histórica

 

11 de julio de 2007

 

Acabo de leer el artículo de don Miguel Ángel González, publicado en el "Diario de Ibiza" el pasado día 9, sobre los aparcamientos de Dalt Vila. Desde el principio me ha dolido bastante, pues en el primer párrafo escribe "Controvertida cuestión en las que no será fácil ponerse de acuerdo".

Pues bien resulta que en la presentación que se hizo a doña Lurdes Costa, y a los concejales que la acompañaban, de igual forma, tal como lo publicó el Diario, en lo que concierne al Partido Popular, este proyecto merece también su apoyo, teniendo que hacer, naturalmente, los estudios pertinentes para que se pueda realizar.

Yo creo que don Miguel Ángel González, que siempre hace unos artículos bien documentados y altamente divulgativos, se ha precipitado muchísimo en sus conclusiones, y dudo seriamente que cuando escribió este artículo hubiese leído el que yo escribí dos días antes.

Mi artículo aclaraba que este aparcamiento tendría dos entradas / salidas, una en Dalt Vila (en la Carroza) y la otra en la Marina (detrás de la Peixateria), o sea que estaba estratégicamente situado; decía yo también que había que buscar la financiación necesaria cerca de la Unión Europea o de otras instituciones, pues no sería lógico que para realizar este aparcamiento arramblásemos con todo el presupuesto del Ayuntamiento, suponiendo que hubiese bastante y así imposibilitásemos otras inversiones que el municipio necesita.

No, nosotros hemos promovido una idea muy pensada, meditada, con un anteproyecto avalado por técnicos competentes, proyecto que no afecta para nada ni a las murallas ni al polvorín. Este aparcamiento es necesario en el interior de la Vila, teniendo en cuenta el crecimiento inevitable de la población y también del parque automovilístico, esto no es óbice para que en las entradas de la ciudad se creen aparcamientos disuasorios, con servicios de mini autobuses, con frecuencias muy seguidas. Solamente así podríamos suprimir los coches que estacionan en las calles y hacerlas, como dijo alguien, más humanas.

No se trata, ni mucho menos, de vaciar una montaña, pero sí de vaciar un baluarte en donde se construyeron dos depósitos de agua, actualmente desafectados, se trata de levantar una estructura que no afectaría, repito, para nada a la muralla.

La reconversión de edificios antiguos en un número importante de viviendas, sin aparcamientos, hacen necesario la construcción en Dalt Vila de un párking público, que también podría, en parte, servir para la Marina, tal como hemos señalado y que resolvería el problema a los vecinos, a quienes los visitan y a tantos que tienen que gestionar asuntos tanto en el Ayuntamiento como en el Colegio de Arquitectos u otros.

Contradiciendo a lo que dice el señor González no creo que tengamos que ir en este asunto con pies de plomo, sino al contrario esperanzados para hacer de nuestra vida ciudadana una vida mejor.

 

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