José María Carreras Ruiz - Galgos o podencos

 

2 de noviembre de 2008

 

Había una vez dos conejos perseguidos por cazadores, a lo lejos se oían los ladridos de los perros; uno de los conejos se paró y le preguntó al otro: oye, ¿son galgos o podencos? A partir de ahí se entabló una discusión sobre si el ladrido era más parecido al del galgo o al del podenco que distrajo la huida de los dos conejos. El final podemos preverlo: terminaron en la cazuela acompañando unas hermosas patatas.

Lo mismo está pasando ahora con el tema de la radioterapia. Se están discutiendo cifras, o lo que es peor se está discutiendo quién es el que se lleva el honor de convencer a una cerril Administración del beneficio de la radioterapia en Ibiza. Ni los políticos, ni los gestores tienen el interés necesario para su montaje en Ibiza. La Asociación Española Contra el Cáncer (que, la verdad, más parece una de esas antiguas asociaciones franquistas que sacaban la mesa petitoria a las plazas los domingos de sol, con perdón) regatea sobre si las cifras presentadas en Ibiza son reales. ¿A santo de qué viene ese regateo? ¿Es comprensible?, ¿se ocultan innombrables propósitos en ese regateo?, ¿cuál es el presupuesto anual de la AECC? No quiero ser malpensado, que luego todo se sabe.

En fin, ¿vendrá de diez o veinte casos de neoplasias que merezcan ser atendidos junto a sus familiares en Ibiza? ¿Costará más eso que los lujos arbitrarios a que nos tienen acostumbrados los políticos? ¿Se mojará lo suficiente la AECC o preferirá salir en los actos de gala y gastar el dinero recolectado también en cenas, galas, conciertos y demás actos a los que sólo asisten -¡oh paradojas de la vida!-, aquellos que no tienen cáncer?

Como todo últimamente, la repuesta está en el viento. Sólo decir que cuando viajo a Palma a mis revisiones, sí que veo y oigo a pacientes terminales, y a sus familiares, y no hay que ser muy sensible para ponerse en su lugar y darse cuenta de lo que significa para una familia que el cáncer incida en su seno, y encima lejos de casa, de tu gente y de tu ambiente. Dejemos que se mueran solos, en domingo por la tarde y en los pasillos de un hospital inhóspito y despersonalizado.

Señores políticos, dirigentes del Comité Técnico de la AECC de Baleares: reorganicen sus cuentas y apuren sus balances. Tal vez un discreto tumor empiece a germinar en sus cuerpos y dentro de un tiempo se vean inmersos en esa cohorte que hoy rechazan. Como los conejos, en pepitoria...

 

José María Carreras Ruiz...

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