José María Carreras Ruiz - Los números de la salud

 

Febrero de 2009

 

Si se me ocurriera publicar que entre el señor Matutes (perdón por utilizarle, es sólo como ejemplo) y yo tenemos mucho dinero y mucho patrimonio, seguramente los medios querrían conocerme, los inversores me intentarían convencer de lo bien que estaría mi dinero asegurando sus proyectos y los componentes de la "high society" me invitarían a sus fiestas de verano; y así quedarían las cosas hasta que conociesen la segunda parte de la encuesta: que la inmensa mayoría de ese patrimonio y de esa fortuna la tiene el señor Matutes, no yo, con lo que seguramente, de lo dicho antes, nada de nada.

Esto es fácil de entender. La estadística a veces es la ciencia de esconder las verdades, depende de cómo se plantea y de cómo se lee. Una frase terrible: "Un muerto es una desgracia; diez mil, pura estadística" (así somos).

Pues bien, hace unos días se publicó el resultado de una encuesta de actividad de los profesionales de la salud de nuestra isla y, ¡horror!, ¡desespero!, ¡desgarro!, resulta que somos los que menos trabajamos de la Comunidad balear, los que menos pacientes vemos, los que menos visitas domiciliarias hacemos... en una palabra, los más indolentes y haraganes profesionales sanitarios de nuestro entorno.

Mientras leía la noticia se me iba erizando el vello, y empecé a pensar. ¿A quién interesa esta noticia?, ¿quién la ha enviado al periódico para publicarla?, ¿qué propósito tiene publicar que los sanitarios de Ibiza son los que menos actividad soportan?, ¿tendrá algo que ver con nuestra agotadora lucha por la implantación de la radioterapia en Ibiza?, ¿quién ha sido el director de semejante estudio? La verdad es que no he encontrado respuestas.

Desde una perspectiva académica, los datos de la encuesta ya son, por sí solos, inútiles, no sirven para nada. Lástima de tiempo y medios empleados para buscarlos.

El estudio nos muestra términos absolutos, y compara comunidades y poblaciones partiendo de muestras universales.

Sabemos (por haberlo estudiado) que en Estadística, y más en Epidemiología, no son comparables a priori, nunca, las poblaciones. En efecto, yo no sé si en Pollensa hay más ancianos o hay más adolescentes que en Santa Eulalia, o que tal vez la población de Palma sea más urbana que la población de Sant Antoni, que es más dispersa y rural; o que la población de Ibiza tenga un número más alto de emigrantes que la de Valldemosa; o que estemos comparando centros de salud urbanos con centros rurales. Si siguiese realizando así los estudios, resultaría que en Zimbabwe el índice de mortalidad es menor que en España, por decir algo.

Pregunto: ¿se ha tenido en cuenta que en Ibiza se implantó la receta electrónica antes que en Mallorca?, ¿y que eso ha significado que bajara la frecuentación de los pacientes crónicos? (que era lo que se pretendía conseguir). Esto simplemente ya es un sesgo estadístico que, si no se ha contemplado, anula el resultado del trabajo.

Existen técnicas en epidemiología que permiten comparar poblaciones, a través de una técnica de cálculo llamada "estandarización de las muestras poblacionales", que a su vez son la base para que un estudio sea mínimamente creíble. Los datos conseguidos mediante promedios nunca han sido, ni pueden, por su naturaleza, ser considerados como datos científicos; los datos leídos tal como se presentaron en estas páginas no son más que un intento chapucero de engañar y soliviantar a la población, que lo único que sacará en limpio es: "Ya decía yo que estos no dan ni golpe". ¿Recuerdan aquel chiste fácil del pollo, aquello de que un pollo nos lo comamos entre dos no significa que cada uno se coma la mitad? Pues bien, eso es un promedio.

Se nos acusaba de manera subrepticia de bajo rendimiento, pero pensemos: ¿no sería bueno que en nuestros juzgados, los funcionarios y jueces se hicieran maestros del mus?, ¿no sería bueno que nuestra Policía tuviese el mejor índice de aburrimiento del mundo?, ¿no sería bueno que en nuestras cárceles las arañas tejiesen telas entre los barrotes? Si eso sucediese (fantasía total) sería que nuestra sociedad se habría transformado en una especie de Arcadia feliz.

Pues bien, si realmente fuese cierto (que no lo es debido al sesgo y al error de la encuesta presentada, que la inutiliza desde el primer momento y que sería rechazada desde el más mínimo criterio epidemiológico) y en Ibiza hubiese descendido el número de pacientes atendidos, ¿no significaría eso que nuestra sociedad está más sana que la de la comarca de Levante de Mallorca?, ¿que como profesionales hemos sabido construir una sociedad amable, sana, libre de taras físicas, biológicas y sociales?, ¿que hemos reducido los gastos puros de atención sanitaria debido a la no frecuentación de la población a nuestros centros?

Si esa encuesta fuese cierta, significaría que somos los mejores sanitarios de mundo, y tal vez Obama viniese a buscarnos para arreglar la salud del mundo.

Pero eso no es cierto. Cada día las listas de consulta incrementan su número, cada día aumenta la espera en cuanto a realización de pruebas diagnósticas, cada día se percibe el desaliento y la impotencia en aquellos pacientes y familiares que precisan de una atención específica, especial y concreta. Y tenemos que escuchar por la radio al conseller balear de Sanidad hablando de la bondad y eficiencia del Sistema de Salud Balear, entrevista que no comento por la obviedad del planteamiento, pero sí me gustaría añadir tomando prestadas aquellas palabras de Cicerón, "Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?" ("¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catilina?").

En fin, parece que la salud balear está enferma, y la ibicenca mucho más. Y que tal vez no sepamos curarla. Pero lo que sí deberíamos aprender mediante el estudio y la dedicación es a no empeorarla más, y que cuando hagamos estudios y pretendamos publicarlos, demos la información, los datos, los números y los estudios tal como se han realizado y no nos mostremos parcos ni segmentarios en ellos, y proporcionemos toda la información.

Por cierto, y sin ánimo de presionar, ¿han hecho algún estudio sobre la oportunidad de la implantación de la radioterapia en Ibiza? La verdad, si ha de ser tan bueno como el que he comentado, ¡ni se les ocurra hacerlo!

 

José María Carreras Ruiz...

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