José María Carreras Ruiz -

Sobre la pretendida "bondad" de los campos de golf

 

Enero de 2008

 

Hoy vienen las páginas del periódico llenas de color verde, pero no de un verde ecológico, sano, esperanzador y libre de coacción, sino de un verde más cercano al billete de cien euros. Hoy hay dos o tres noticias referentes a la "bondad" de los campos de golf, como si fueran la panacea y el mejor de los futuros para Ibiza. Estas noticias se leen con el miedo en el alma y el escozor en el corazón. Dos comentarios a añadir: durante mis estudios en Barcelona pasaba cada día delante de la construcción del campo de golf de Sant Cugat del Vallès, era un descampado; hoy es uno de los mayores núcleos de habitacionalidad del cinturón barcelonés, y creo que el de mayor coste por metro cuadrado. Otra, si se nos está intentando educar en el gasto de agua descontrolado, ¿cómo vamos a regar esos campos verdes y lustrosos? Ya sé que la pregunta es obvia, populista y demagógica, pero es verdad. El agua depurada es mucho más cara que el agua natural, y en cuanto gire el ciclo de las lluvias (divina bendición que de momento nos acompaña), necesitaremos de todas las aguas para dar de beber, limpiar, llenar piscinas, tirar de las cadenas, lavar los taxis... Deberemos, Dios no lo quiera, ducharnos con Coca Cola. Otra: ¿ustedes creen que a los turistas de gran poder adquisitivo, que son con los que todos sueñan, les gustará venir a Ibiza a jugar al golf, debiéndose agachar cada vez que pase un avión por encima de sus cabezas? Y luego, en invierno, cuando hayan terminado su "partidita", ¿a dónde irán? ¿A ser descuartizados económicamente en cualquier restaurante o bar de Ibiza? ¿A pasear por las calles desiertas de Dalt Vila? ¿A ver los barcos del paseo marítimo? La verdad es que la oferta complementaria deja que mucho que desear para ese turismo rico, guapo y rubio.

Continuará...

 

José María Carreras Ruiz...

Eivissa - Ibiza...