Alumnos de la escuela de Barbiana

 

El arte de la escritura se enseña como cualquier otro arte. Pero sobre este punto ha habido desacuerdo entre nosotros. Una parte quería explicar lo que hacemos para escribir. Otra decía: "El arte es algo serio, pero su técnica es muy humilde. Van a reírse de nosotros". Los pobres no van a reírse. Los ricos pueden reírse; también nosotros vamos a reírnos de ellos, de que no sepan escribir ni un libro ni un periódico al nivel de los pobres. En conclusión, decidimos explicarlo todo, para uso de aquellos lectores que nos tengan en estima.

 

Una técnica humilde

 

Así pues, nosotros hacemos lo siguiente: En primer lugar, cada cual lleva un bloc en el bolsillo. Cada vez que se le ocurre una idea toma nota de ella. Cada idea en una hoja separada y escrita por una sola cara. Un día, se juntan todas las hojas sobre una mesa grande. Se repasan una por una para eliminar las que se repitan. Luego van reuniéndose las hojas relacionadas en grandes montones y son los capítulos. Cada capítulo se divide en montoncitos menores y son los párrafos. Entonces, se intenta dar un nombre a cada párrafo. Si no se logra, significa que no tiene contenido alguno o que tiene demasiado. Algún párrafo desaparece. Otro se convierte en dos.

Con los nombres de los párrafos se discute su orden lógico hasta que surge un esquema. Con el esquema se hace una reordenación de montoncitos. Se toma el primer montón, extendiendo sus hojas sobre la mesa, y se busca su orden. Luego se forma el texto tal como va saliendo. Se ciclostila para tenerlos delante todos iguales. Se cogen tijeras, goma y lápiz rojo. Todo se manda a paseo. Se añaden nuevas hojas. Se ciclostila de nuevo. Se inicia una carrera consistente en descubrir palabras que deben suprimirse, adjetivos que sobran, repeticiones, mentiras, palabras difíciles, frases demasiado largas, dos conceptos en una sola frase.

Se llama a algunos extraños, uno tras otro. Se procura que no hayan ido mucho a la escuela. Se les piden que lean en alta voz. Se mira si han entendido lo que queríamos decir. Se aceptan sus consejos siempre que sean para una mayor claridad. Se dejan de lado los consejos de prudencia. Una vez hecho todo este trabajo, siguiendo unas reglas que valen para todos, siempre se encuentra algún bobo intelectual que comenta: "Esta carta tiene un estilo muy personal".

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