Stanislaw Lem - Ciberíada - Violencia

 

El profesor replicó:

- ¿Quién es, pues, este narizotas arrodillado, si él mismo se da el nombre de Malapucius Caos...? ¿Cómo te llamas, bestia nauseabunda?

- Ma... Mapalapucio... Ca... os, Su Implacabilidad... - farfulló el narigudo.

- Sin embargo, no es el mismo - dije.

- ¿Cómo sabes que no es el mismo?

- Porque tú mismo dijiste, profesor, que aquél murió.

- ¡Pero lo resucitamos!

- A otro parecido, gemelo, pero no al mismo.

- ¡Demuéstralo!

- No pienso demostrar nada - contesté - porque tengo en el puño una pistola de láser y además sé muy bien, doctas personas, que el convite a la demostración encierra graves peligros, ya que la no identicidad de la idéntica recreatio ex atomis individui modo algoritmico es el famoso Paradoxon Antinomicum, o Labyrinthum Lemianum, descrito en los libros de este filósofo, llamado también Advocatus Laboratoris. ¡De modo que sin demostración, pero bajo láser, soltad en el acto al de las grandes narices, y no os atreváis a repetir los malos tratos!

- ¡Gracias, Su Magnanimidad! - gritó el de la casaca colorada, levantándose -. ¡Aquí - golpeó un bolsillo repleto - tengo nuevas fórmulas y recetas que de manera exacta y sin errores pueden ofrecer el paraíso a los legarianos; se trata de un acoplamiento posterior y no en serie; este último se metió por equivocación en mis cálculos trescientos años atrás! ¡Ahora mismo corro a realizar la gran novedad!

Y, en efecto, ya ponía la mano sobre el pomo de la puerta ante la vista de todos nosotros, mudos de sorpresa. Entonces bajé el dormido brazo y ladeando la mirada dije al profesor:

- Retiro mis postulados. Cumple tu deber...

Los cuatro se echaron con un rugido ahogado sobre Malapucio, lo prendieron, lo echaron al suelo y se ocuparon de él con tanto celo, que al poco rato dejó de existir.

Entonces respiraron con alivio, se estiraron las casacas, arreglaron sus fajas algo rotas, se inclinaron ante mí en silencio y salieron en fila del sótano. Me quedé solo con la pistola de láser en la mano temblorosa, lleno de asombro y melancolía.

 

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