Cristián Ruiz - Bogotá, Colombia

 

Catedral de Bogotá  -  Foto de   Felipe Muñoz Henao

 

Omnia núm. 156  -  Marzo de 2009

 

Recuerdo una de las típicas aberraciones a las que Hollywood nos tiene acostumbrados. Es en la película “Mr. & Mrs. Smith”, en la escena inicial donde Brad y Angelina se conocen. Están en una especie de “chiringuito” envuelto en densa vegetación tipo bosque tropical, rodeados de mosquitos y otros bichos varios. Lo que me llamó la atención son los chorros de sudor que se deslizan pesados por la frente de los presentes, mientras ellos están “aplatanados” por el terrible calor. Por lo que se ve en la imagen, deben estar padeciendo unos 40º a la sombra. Al cabo de unos segundos la acción empieza cuando alguien desenfunda y las pistolas rugen. Sobre la pantalla, al inicio, un título sitúa la escena: Bogotá.

Supongo que a mucha gente esa situación no le llama la atención, y probablemente es la imagen que tienen de Bogotá: una especie de tierra sin ley en medio de la selva tropical, con un calor insoportable y donde guerrilleros y narcotraficantes se confunden con vagabundos y pobreza.

Por suerte, yo tuve la oportunidad de vivir y trabajar unos dos años en Bogotá, distribuidos en tres temporadas, la primera entre 1997 y 1998, luego en 1999, y finalmente en 2005. Por ello me gustaría hacer algunos matices sobre la imagen que se tiene de Colombia, y especialmente de Bogotá.

El primer matiz es de tipo climático. Tengo que reconocer que la escena antes citada me pareció cuando menos muy curiosa. En una ciudad situada a unos 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar, en una meseta en medio de los Andes, y donde la temperatura media oscila (muy estable durante el año) entre unos 4ºC de mínima y unos 20ºC de máxima, la verdad es que el “setting” no era muy apropiado…por no hablar del ambiente de “forajidos” y “far west”…

El segundo matiz es sobre el clásico tópico de “narcotraficantes y guerrilleros”. No vamos a descubrir ni a negar que Colombia es un país que aún tiene muchos y muy graves problemas. El negocio de la droga es un fenómeno monstruoso que hoy día está muy ligado a la guerrilla, y las múltiples permutaciones y combinaciones que esos dos problemas generan en Colombia hace que aún haya una guerra civil de facto que, pese a haber mejorado sensiblemente en los últimos años, aún tiene muchos más capítulos tristes que escribir. Dicho esto, creo que es justo destacar que Bogotá es una ciudad muy agradable, con una gente maravillosa, y donde se puede llevar una vida muy tranquila y feliz.

Efectivamente es una ciudad grande con mucha pobreza. Especialmente para el extranjero recién llegado que, quizás siguiendo su instinto, lo primero que haga sea buscar el centro de la ciudad. El centro histórico y las zonas cercanas, al sur de allí, son zonas bastante pobres, si bien es verdad que en el centro se encuentran unos cuantos intereses turísticos. Si te mueves al oeste (al este tienes Monserrate, que es un cerro que limita la ciudad...) la situación es de normalidad como en cualquier capital media de Latinoamérica. Por no hablar de la zona norte, que está bastante bien (es decir, desde aprox. la calle 40/50 hasta las afueras de la ciudad – la numeración llega hasta más de 140 calles). Es decir, la clase media (que sí, la hay, y es mucha) vive en el norte y oeste de la ciudad, que es la mayoría de la ciudad, aunque como digo el centro y sur son bastante pobres. Y por supuesto no voy a considerar aquí la parte norte pegada a Monserrate (el noreste), que es donde vive la gente bien con mucho dinero. En esa parte no hablamos de una ciudad “normal”, sino de apartamentos o complejos de lujo, donde viven multitud de empresarios y políticos.

Yo he vivido en distintas partes de la ciudad durante esos años, y puedo decir que caminaba a cualquier hora de la madrugada sin ninguna sensación de peligro, y no veía por la calle ni toxicómanos pidiéndome dinero, ni vagabundos, ni ninguna otra situación que me hiciera sentir incómodo (y puedo asegurar que me he metido en muuuchos sitios de la ciudad y a muuuuchas horas imprudentes…).

La mayoría de la ciudad de Bogotá es bastante tranquila y tengo que decir además que creo que es una de las ciudades más divertidas donde he vivido (y he vivido en más de diez países en los últimos trece años). Es una ciudad divertida porque su gente lo es y hay mucha infraestructura para la diversión, especialmente nocturna…Pero que esto no lleve a mal pensar…La “rumba”, que es como le llaman a la “marcha”, para los colombianos significa sobre todo bailar. Son unos fanáticos del baile. A veces cuento una anécdota de un cumpleaños al que asistí en Bogotá, de un compañero del trabajo. Se hizo en su apartamento, y la mayoría de los invitados éramos compañeros de distintas nacionalidades, especialmente españoles y mexicanos, aparte lógicamente de los colombianos. En un momento de la fiesta, cuando yo estaba sirviéndome una copa en la mesa que se había habilitado a tal fin en el recibidor, me quedé reflexionando al ver la “distribución natural” que se había producido: la mayoría de los españoles estábamos de pie junto a la mesa de las bebidas, con una copa en la mano, observando y charlando; la mayoría de los mexicanos estaban sentados en las sillas que había distribuidas alrededor del salón, “platicando y chupando” (no seáis malpensados, “chupar” es beber…); y la completa totalidad de los colombianos que estaban en la fiesta, estaban en medio del salón, bailando, bailando y bailando…

Pero no todo es “rumba” en Bogotá. También es una ciudad deportista. Una de las cosas que me llamó más la atención eran las “ciclovías”. Los domingos y festivos, algunas de las calles más importantes de la capital (tipo “Castellana” en Madrid o “Diagonal” en Barcelona), se cierran al tráfico hasta la tarde, y miles de personas salen a pasear, ya sea caminando, en bicicleta o en patines.

Colombia es un país con muchos estereotipos y "mala imagen" y creo que es justo que aquel que no la conoce tenga una visión algo menos "dramática" y por otro lado creo más realista. Sobre todo de Bogotá, puesto que el país es grande y otras zonas sufren el azote de la guerrilla de un modo mucho más directo.

A modo de rápido repaso de lo primero que me viene a la cabeza, recomiendo al recién llegado a Bogotá darse una vuelta por ejemplo por los alrededores de la calle 72 (donde está la sede de BBVA entre otras), entre las carreras 7 y la 15, y verá una ciudad totalmente distinta a lo que los estereotipos dibujan. Nombro esa parte porque de ahí se puede ir subiendo (por ejemplo ir caminando por la carrera 9 o 11 en dirección norte), y verás centros comerciales, muchos restaurantes, y a partir de la calle 82 aproximadamente se llega a la "zona T" (antes se llamaba la "zona rosa"), que tiene bastante vida en cuanto a restaurantes y zona de marcha. De ahí siguiendo un poco más al norte, se llega a la calle 93, donde hay un parque muy conocido en cuyo perímetro y alrededores se encuentran algunos de los restaurantes y lugares de baile más conocidos (aunque tengo que decir que alguno que otro demasiado “gomelo” (“pijo”), o demasiado pensado para guiris…).

En cuanto a recomendaciones fuera de restaurantes, sitios para salir o centros comerciales, que son los lugares que mejor conozco (ya que yo no estaba de turismo sino haciendo una vida regular) igualmente hay algunos sitios que me vienen a la cabeza.

Cerquita del Museo Arqueológico está el Museo del Oro, que merece la pena. Muchas de las piezas que se ven expuestas se encontraron en la Laguna de Guatavita, que está en las afueras de Bogotá, y que también recomiendo si hay oportunidad de ir (está como a una hora de coche si no recuerdo mal). Además la visita a Guatavita se puede completar aprovechando para ir a ver la catedral de Zipaquirá (que es una catedral excavada en sal - impresionante lo que hay ahí debajo...).

 

Bogotá desde Monserrate  -  Foto de   Felipe Muñoz Henao

 

Por otro lado hay sitios muy agradables de visitar como subir a Monserrate (se puede hacer caminando o en teleférico) o pasear por la zona de Usaquén (especialmente recomendable los domingos que tienen mercadillo). Este último barrio es muy bohemio, con artistas, exposiciones callejeras, cafés de ensueño...; está más o menos a la altura de la calle 120 con carrera 5... Aún recuerdo alguna creperie donde la comida era lo de menos. Era un sitio pequeño y acogedor, con mesas muy juntas de madera, bajitas, y con unos bancos pequeños alrededor. Nada más sentarte a la mesa decías quién iba a ser el/los voluntario/s del grupo, para salir a cantar… No, no es un karaoke. Hay un sencillo escenario en un costado, y sobre él un solista con su guitarra acompaña a los valientes en la canción que le pidan. Eso sí, como digo no es karaoke… así que más te vale saberte la letra antes de salir… Como digo es un barrio muy bohemio, donde puedes ir también una tarde a relajarte acomodado entre cojines con un buen té o a fumar “sisha”, en una de las múltiples teterías que se pueden encontrar.

Y bueno, saliendo un poco de Bogotá, Colombia tiene unos sitios verdaderamente impresionantes. Medellín es una ciudad bonita y muy bien organizada (por ejemplo, es la única ciudad colombiana que tiene metro), y tiene unos alrededores preciosos. Uno de los sitios más impresionantes es la “piedra del Peñol” en Guatapé. Es un monolito de unos 200 metros de altura desde el cual, después de subir por unos escalones (que construyeron muy “artesanalmente” en una brecha del monolito), se divisa el embalse de Guatapé. La vista desde allí arriba es de una belleza suprema.

Más cerca, como a tres horas en coche de Bogotá, está Villa de Leyva, que es un pueblito muy típico y pintoresco. Y especialmente recomiendo aprovechar una excursión allí para ir a Ráquira. Es un sitio que a mí me encanta. Un pueblo espectacular en cuanto a artesanías. Todo el pueblo trabaja en ello, especialmente hamacas y artículos de cerámica que luego exportan a todo el mundo. Verdaderas obras de arte a precios ridículos.

 

Centro histórico de Cartagena  -  Foto de   Felipe Muñoz Henao

 

Pero bueno, la verdad es que la lista de atractivos turísticos de Colombia es muy larga. No voy a hablar de Cartagena de Indias (entre otras cosas porque no es de los sitios que me vuelvan loco…), aunque reconozco que también tiene algún encanto. Si hablamos de playas, aparte de alguna cercana a Cartagena (como las Islas del Rosario), sin duda lo mejor es la isla de San Andrés (que aunque pertenece a Colombia está a la altura de Nicaragua, en el Caribe). No es sólo por sus playas, es el ambiente “reggae-criollo-caribeño” que se disfruta… una delicia. Hay otros sitios de playa típicos, como Santa Marta o Barranquilla, pero no tienen nada de especial comparado con otras playas. Eso sí, a Barranquilla hay que ir, pero en Carnaval…

Y para no enrollarme mucho más, sólo citaré la zona cafetera (Armenia o Pereira), con sus Haciendas espectaculares donde puedes estar a cuerpo de rey disfrutando del turismo rural y los paisajes que se ofrecen, o por supuesto la zona de Leticia, que es la parte amazónica de Colombia.

En resumen, Colombia es un país con muchos problemas, pero donde hay mucha gente que vive en paz y unos sitios de un atractivo turístico enorme. Por supuesto que hay zonas del país donde no es recomendable adentrarse, porque lamentablemente la guerrilla existe y los intereses del narcotráfico no van a permitir que el problema acabe pronto. Pero hay una gran mayoría del país donde a pesar de sus problemas, la gente vive una vida sencilla y pacífica, y lo más importante: vive feliz. Son conscientes de que tienen problemas, y a pesar de eso (o quizás precisamente por eso) disfrutan la vida con un carácter marcadamente optimista y alegre. Colombia ha sido designado, de acuerdo a múltiples encuestas internacionales que se realizan a veces para tratar de medir algo tan inmedible como la felicidad, como el país más feliz del mundo. Yo doy fe.

 

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