David Blanco Campalans - El impacto ambiental de los edificios

 

La construcción de edificios para viviendas y para oficinas, así como la edificación de infraestructuras de obra civil, es una de las actividades humanas que consume más materiales, si consideramos no sólo la actividad estricta de construir, sino la que lleva asociada la consecución y elaboración de los materiales de construcción. La obra pública es la que más materiales consume. A su lado, la edificación de viviendas aparece como un consumidor menor.

Por cada metro cuadrado de edificio construido, gastamos aproximadamente 2,7 toneladas de materiales. Se ha estimado que casi un tercio de las entradas en el proceso de construcción están compuestas por materiales de diferentes tipos: productos naturales poco elaborados (piedra natural, arena, grava, asfalto), minerales no metálicos (cal, cemento, vidrio), minerales metálicos, madera o productos químicos (resinas, pinturas, plásticos), por citar sólo los principales. Algunos de estos materiales son tóxicos o peligrosos, tanto para la salud humana como para nuestro entorno.

La tendencia en el consumo de materiales no ha experimentado una mejora significativa. Este consumo se mantiene constante. Pero no todos los materiales de construcción tienen los mismos impactos ambientales. En el balance ambiental de los materiales hemos de considerar diversos aspectos: el coste ambiental de extraer o fabricar el material, el transporte hasta la obra y su potencial de reutilitzación y reciclaje una vez convertido en residuo. Por ejemplo, la producción de un kilo de aluminio requiere 160,00 MJ, mientras la de un kilo de hormigón requiere 1,0 MJ. Pero aparte del coste energético durante su elaboracióm se ha de considerar el coste ambiental del transporte de estos materiales y su mayor o menor facilidad de reutilización o reciclaje. También es muy importante detectar si el material contiene elementos tóxicos o peligrosos que puedan aparecer durante la construcción del edificio o durante su tiempo de habitabilidad. Es muy importante la organización y comercialización de los materiales, que a menudo dificultan o hacen imposible su recuperación después de su vida útil y su posterior reutilización como materia prima.

La actividad de construcción estricta no es muy intensiva en consumo energético, no consume mucha energía en comparación con otras actividades humanas. Pero indirectamente la construcción y utilización de edificios e infraestructuras constituye una de las actividades humanas más intensivas en consumo energético. Son dos delos momentos del ciclo de vida de los edificios los que consumen la mayor parte de la energía. Por una parte, se consume mucha energía en la consecución y procesamiento de los materiales de construcción. Por otra, se consume mucha energía en la utilización diaria de los edificios, tanto en las tareas de climatización (frío o calor) como en su funcionamento interno y sus equipamientos. El gasto energético asociado a un edificio se calcula de la siguiente manera: una cuarta parte se gasta en la consecución de los materiales de construcción y en el trabajo constructivo propiamente dicho. Las otras tres cuartas partes corresponden al consumo que realiza el ciudadano en el uso de su vivienda (o del edificio de oficinas, o del hospital) durante toda la vida útil. Se gasta mucha energía diariamente en nuestras viviendas. De hecho, es uno de los sectores que más energía consume.

En cuanto al agua y a su consumo, podemos decir cosas muy similares a lo que hemos dicho sobre la energía. Los principales consumidores somos los ciudadanos durante la vida útil del edificio. El consumo és mucho mayor que el experimentado durante la propia construcción. Y lo mismo podemos decir por lo que atañe a la generación de aguas residuales.

La actividad de construcción, uso y demolición de viviendas, edificios y ciudades crea problemas ambientales de contaminación atmosférica. Una contaminación que puede ser hacia fuera o hacia dentro de los propios edificios. La contaminación de la que son responsables los edificios depende de su carácter de directa o indirecta. Las emisiones directas de los edificios se centran sobre todo en la actividad de calefacción. En cuanto a la contaminación indirecta, la producción de la electricidad que utilizamos en nuestros edificios es una gran fuente de polución. La energía directa y indirecta usada en las viviendas y edificios en España proviene principalmente de la combustión de combustibles fósiles. Esta combustión contribuye de una manera muy importante a la contaminación atmosférica, principalmente anhídrido carbónico, óxidos de azufre y de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles, monóxido de carbono, óxido nitroso y partículas en suspensión. Estos contaminantes son responsables del cambio climático, de la lluvia ácida y de la contaminación urbana superficial.

En cuanto a los residuos sólidos urbanos durante la vida útil de los edificios, el mayor volumen no se genera en el período de construcción de los edificios, sino en el proceso de vida cotidiana que los ciudadanos desarrollamos en su interior durante su vida útil. Los edificios y viviendas son el origen del residuo doméstico y del de las empresas de servicios: son los residuos sólidos urbanos o residuos municipales. Durante el año 2000 cada español generó 1,7 kilogramos de residuos sólidos urbanos al día, cosa que supuso un incremento del 8,4 % respecto al año anterior. Esta cifra era superior a los 1,5 kilogramos diarios de media de la UE. De estos residuos, un 70 % van a parar al vertedero, y un 13 % a los vertederos incontrolados, mientras el resto es incinerado o tratado alternativamente. Esta gestión de los residuos genera problemas en los suelos, en la atmósfera (por las emisiones de metano, dioxinas y otros compuestos tóxicos) y en el aigua, a causa de los lixiviados que genera la lluvia al caer sobre los vertederos.


El último problema ambiental es la contaminación atmosférica. Las ciudades son muy ruidosas. Dos de las principales fuentes de ruido son el transporte y las actividades de construcción. Las obras públicas y la construcción de edificios están entre las que más ruido generan.

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