Pedro A. Echarte - XIV Concurso Internacional de Piano de Ibiza
Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 147 - Fecha de publicación
: 19-09-2000
Como el acto de clausura del XIV Concurso Internacional de Piano de Ibiza ya
ha sido comentado en las páginas de este diario puedo concentrarme en
los aspectos puramente musicales. Bien que una valoración del nivel medio
de los concursantes hubiera requerido la asistencia a todas las pruebas (lo
que no me ha sido posible), el estupendo nivel de los galardonados y el número
de menciones permite concluir que fue muy alto, índice del prestigio
que el concurso va adquiriendo.
Escuchamos en primer término a la venezolana María Antonieta Álamo
d'Alessandro, tercer premio de la categoría juvenil, en el "Estudio
op.10 n°12" de Chopin; bastante nerviosa, no dio de sí lo que
seguramente puede dar. El ruso Alexandre Chestiperov, el más joven de
los concursantes con sólo 11 años, se llevó el segundo
premio y asombró por la musicalidad y el aplomo que mostró en
su interpretación del "Arabesque n°2" de Debussy. La alemana
Diana Brekalo fue primer premio juvenil; nos brindó "Rondo capriccioso"
de Mendelsohn; de una madurez técnica sorprendente para sus 15 años,
tuvo un excelente fraseo y manejo de la dinámica. La ucraniana Nataliya
Kuzina, tercer premio de la categoría «pianistas», estuvo
ausente.
Ana Karina Álamo d'Alessandro, hermana de María Antonieta, fue segundo premio e interpretó el "Mephisto WaItz" de Liszt: potente y de una mecánica muy segura, ágil el pedal, de gran limpidez en una obra de endiablado virtuosismo. "Islamey", la fantasía de Bálakirev reputada durante décadas como la obra más difícil del repertorio pianístico, fue la escogida por el búlgaro Eugeni Ganev, máximo galardonado; de una técnica muy controlada, creo que Ganev es un virtuoso en toda regla, pero también un músico que supo extraer todo el colorido, la brillantez y la magia de esta pieza de exótica inspiración. Esperamos escucharle en un buen programa el año próximo y confiamos que será un bello recital.
He pensado que 51 pianistas procedentes de 17 países constituían una buena muestra donde indagar acerca de las preferencias de la juventud música. Sólo 11 compositores figuran en la lista de sonatas, dominada abrumadoramente por Beethoven con 23, seguido de Mozart (10) y Prokofíev (6). El abanico fue más amplio en las obras libres con 22 compositores; sólo Chopin (12), Liszt (6) y Rachmaninov (5) fueron programados más de 3 veces. Ningún barroco ni ningún creador contemporáneo importante fue escogido, aunque la primera mitad del siglo XX estuvo bien representada. La música española figura en mi pequeña estadística con Albéniz (3), de Falla, Turina y Mompou.
Al parecer los jóvenes pianistas ya tienen claro que el barroco es terreno
preferencial de los clavecinistas, y se diría que el lenguaje contemporáneo
no es de su agrado; el repertorio clasico-romántico sigue constituyendo
la base de los programas.