Pedro A. Echarte - Nuevas sendas
Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 311 - Fecha de publicación : 12-11-2002
En un recital a beneficio de la Fundación Manava Seva Kendra (ONG de ayuda a la India) tuvimos el pasado sábado ocasión de escuchar una vez más a nuestro polivalente y polifacético músico Adolfo Villalonga en su calidad de organista y compositor.
El programa se dividió en dos partes muy netamente diferenciadas, dedicada
al órgano hispánico del barroco la primera y a obras del propio
intérprete la segunda.
Ya conocemos, los que hemos frecuentados sus recitales organísticos,
la devoción que Villalonga profesa a la obra del zaragozano Sebastián
Aguilera de Heredia, a quien ha dedicado íntegros recitales monográficos:
cuatro piezas de Aguilera, tres del también zaragozano Pablo Bruna y
una "Corrente" del valenciano Cabanilles constituyeron la parte barroca
del recital. Ya he señalado en repetidas ocasiones la compenetración
de nuestro organista (que con modestia niega serlo, ya que no domina la técnica
de la pedalera, innecesaria de todos modos en este repertorio) con las figuras
señeras del órgano español de los siglos XVI y XVII: sus
versiones en este recital no hicieron sino ratificar una vez más lo que
ya tenemos bien sabido: que su dedicación a la obra de Aguilera, Bruna,
Cabanilles y otros unido a su conocimiento de las posibilidades de nuestro único
órgano histórico (en bastante deterioradas condiciones por otra
parte) dan por resultado interpretaciones muy dignas de estos grandes maestros
y que la faceta organística de Villalonga es una de las más sólidas
pruebas de su innegable musicalidad. Yo ya había escuchado por otra parte
dos de las obras propias en anteriores recitales: el "Homenaje a Sebastián
Aguilera de Heredia" y las "Diez variaciones sobre el Pange Lingua";
de la última debo decir que esta segunda audición me ha permitido
descubrir facetas de interés que me escaparon en su estreno hace un año
en la Catedral, tal vez por un juicio un poco sumario de mi parte sobre el carácter
esencialmente conservador de su lenguaje: pienso ahora que es en esta obra donde
Villalonga compositor comienza a madurar nuevas posibilidades de expresión
donde tradición y vanguardia aportan complementarias visiones de una
de las más antiguas y prestigiosas obras de Occidente. Pero fueron las
dos obras en estreno las que me han dado la pauta de que nuestro compositor
se está lanzando en una aventura creativa plena de posibilidades; especialmente
la primera de estas "Texturas para órgano y sampler" me impactó
por sus inéditos juegos tímbrico-rítmicos que sitúan
la obra en un camino que, dentro de perspectivas muy acordes con las tendencias
de la postmodernidad, pueden conducirle a inexplorados recursos expresivos en
los que plasmar un lenguaje muy personal y plenamente vigente. Siempre he tendido
a tachar las piezas que Villalonga nos ha ido presentando de demasiado atadas
a periclitadas tradiciones; hoy quiero animarle a explorar resuelta y osadamente
el sendero que estas piezas nos descubren. ¡Adelante, descúbrenos
nuevos mundos! Esa es la tarea del arte.
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