PEDRO A. ECHARTE - Histórica Velada

 


Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 320 - Fecha de publicación : 24-12-2002


El 22 de diciembre de 2002 quedará en los anales de la vida cultural de nuestra isla como una fecha verdaderamente histórica: la de la presentación pública de la Orquestra Simfònica Ciutat d’Eivissa, un conjunto que nace con la vocación de desempeñar un papel fundamental en esa vida cultural. La importancia del evento es tal que tengo que luchar contra la tentación de extenderme sobre su significación para poder ceñirme al aspecto puramente musical del mismo y no exceder los límites del espacio asignado a mis artículos. El programa de esta velada inaugural, que dirigió Manuel Ramon Mas, presentó solo obras del siglo XVIII del más puro clasicismo, un programa bien concebido para un bautismo de fuego, de gran nivel pero modesto en sus exigencias instrumentales. La Obertura de la ópera "Ifigénie en Aulide" de Christoph W. Gluck (1774) en la versión que arregló Wagner en 1854 abrió el concierto. La primera parte se completó con el "Concierto Nº 3 en sol mayor para violín y orquesta" KV 216 de Mozart, actuando como solista nuestra bien conocida Lina Tur Bonet. La segunda parte ofreció la "Sinfonía Nº 104 en re mayor" de Franz Joseph Haydn, (el bíblico Salomón que figuraba en el programa de mano como título es un error de interpretación: las sinfonías haydnianas 93 a 104 son conocidas globalmente como London, o también Salomon por el nombre del empresario Johann Peter Salomon que organizó los conciertos londinenses donde se estrenaron).


El sonido de nuestra naciente sinfónica sorprendió por su plenitud desde los primeros compases de la obertura de Gluck, y pienso que para el poco tiempo con que se ha contado sería injusto pretender más de esos instrumentistas que han ensayado las obras a marcha forzada. La sección de las maderas me pareció estupenda, como los metales, que fueron mínimamente requeridos por las obras salvo las trompas. La cuerda estuvo globalmente también excelente, aunque pienso que fue en los violines, verdadero pilar de todo conjunto sinfónico, donde el limitado trabajo de conjunto se notó más; queda por perfeccionar la exactitud de las arcadas y de los ataques. La mejor actuación de la Simfònica la logró Ramon Mas en la sinfonía de Haydn, muy ajustada en sus “tempi” y con un Finale lleno de brío. Lina Tur Bonet estuvo francamente maravillosa en el concierto mozartiano, aunque la “cadenza” del primer movimiento (ella no supo precisarme el compositor) no casó estilísticamente para nada con la obra; la del Adagio en cambio me pareció muy acertada dentro del lirismo del movimiento (luego supe que era obra de la misma violinista), lirismo en que Lina estuvo descollante.


Solo nos queda esperar que la iniciativa de crear este organismo sinfónico propio no quede en operación de prestigio y se continue con una programación sostenida y unos presupuestos adecuados. Molts anys i bons, Simfònica d’Eivissa!

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