Pedro A. Echarte - Bella sorpresa

 

Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 394 - Fecha de publicación : 04-03-2004

 

Singularmente activo en lo que a conciertos se refiere el domingo que cerró este bisiesto febrero: “concert familiar” al mediodía en Can Ventosa y al caer la noche un recital en ese privilegiado sitio que es la iglesia de Puig de Missa en la “vila des riu”; allí tuvimos ocasión de escuchar al barítono navarro Javier Chivite junto a la pianista ibicenca Elvira Ramón. Arias de óperas italianas y de zarzuelas, alguna canción española y un par de piezas para piano solo configuraron un bello aunque algo parco programa. El recital se abrió con una disoluta invitación a los placeres de la parte de Don Giovanni en la homónima ópera mozartiana, donde da instrucciones a su mayordomo Leporello para que corra a raudales el vino; luego Chivite se transmutó en el celoso Fígaro de "Le Nozze" y, después de un paréntesis pianístico, en el Conde Luna de "Il Trovatore" de Verdi y en el belliniano Rodolfo de "La Sonnambula". Bello ramillete de arias baritonales de lo más granado de la ópera italiana, como puede verse. En la segunda parte del recital en cambio el cantante pasó al repertorio hispánico con números de zarzuela del vasco Jesús Guridi y de Pérez Soriano, con una bella canción en ritmo de zorcico de Alonso y una canción catalana de Poal-Aregall. Elvira Ramón nos brindó además dos piezas para piano solo: el "Nocturno en mi bemol mayor" Op.9 Nº 2 de Chopin en la primera parte y la breve "España" de Albéniz en la segunda.

Yo no había escuchado hasta ahora ningún recital de Javier Chivite, quien al parecer lleva largo tiempo afincado en la isla pero no se produce con frecuencia, y en verdad que fue una bella sorpresa: el cantante navarro posee una voz de bello y cálido timbre, caudalosa y potente, y una técnica nada desdeñable tratándose de alguien que no está profesionalmente dedicado a los recitales: su afinación no ofreció apreciables fallos, su dicción estuvo muy cuidada, tanto en italiano como en castellano y catalán, y su manejo de la dinámica fue muy efectivo, logrando clímax de una sonoridad muy plena sin perder un ápice de calidad vocal. Estilísticamente me pareció más convincente en lo español que en lo italiano, pero todo brilló a un estupendo nivel.

Elvira Ramón, a quien he escuchado ya muchas veces, lució el pianismo cuidado que ya le conocemos y fue una excelente y efectiva acompañante del canto, tarea en la que va adquiriendo ya un sólido oficio. Su Chopin en solitario me impactó por su halo poético, de límpida dicción pianística, con los “ritardandi” en su justo punto, la dinámica moderada y bien matizada. La breve pieza de Albéniz me sorprendió sobremanera, pues aún no acierto a identificarla y a saber a que álbum pertenece; su “españolismo” fue de ley y la interpretación sensitiva y sugerente. Como bis ante el desbordante entusiasmo del nutrido público tuvimos la celebrada canción "Granada" de Agustín Lara.

 

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