Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 408 - Fecha de publicación
: 13-05-2004
“Cinco músicos como la copa de un pino”- escribí
yo hace dos años con motivo de la primera presentación del
conjunto “A?legoria” en nuestra ciudad; y por cierto pienso
que la estatura musical de estos artistas sitúa al conjunto entre
lo mejor que pueda escucharse en nuestro país en el apartado de
la música antigua con instrumentos de época... los buenos
melómanos de la isla se dieron cita con fruición en esta
nueva visita del grupo catalán. Jean-Pierre Canihac con la corneta,
Romà Escalas alternando diversas tesituras y modelos de flautas
de pico renacentistas y barrocas, Daniel Lassalle con el sacabuche, Josep
Borràs con el bajón y Jordi Reguant con el clavicémbalo
(copia de un instrumento italiano de fines del siglo XVI) son los integrantes
de “A?legoria”. El programa comprendió dos partes netamente
diferenciadas: con obras renacentistas del siglo XVI la primera y representativo
del barroco inicial la segunda; ambos períodos produjeron un amplio
repertorio para este tipo de conjuntos y constituyen por lo tanto la especialidad
de “A?legoria”. Piezas de Palero, Morales, Pere Vila, Mateo
Flecha, Diego Ortiz, Antonio de Cabezón y Joan Brudieu constituyeron
una bella muestra de los tiempos en que la música instrumental
no era sino un arreglo o adaptación del estilo vocal a las posibilidades
instrumentales: la escritura a partes imponía las reglas de estas
tabulaturas o cifras en las que los instrumentos tenían por cometido
tejer un entramado polifónico similar al de la música vocal.
Pero el tiempo de una escritura más idiomática para los
instrumentos llegó sobre la tercera década del siglo XVII
con Frescobaldi, Cima, Castello, Fontana y otros que inventaron la “sonata”
barroca con bajo continuo. Los miembros del conjunto catalán no
solo nos brindaron espléndidas y equilibradas versiones de conjunto
de obras a tres o cuatro partes instrumentales sino que demostraron su
virtuosismo en piezas “a solo” con continuo, como la "Sonata"
del bajonista valenciano Bartolomé de Selma i Salaverde (estupendamente
resuelta por Borràs) o incluso sin continuo, como la pieza del
viruoso flautista holandés Jacob van Eyck intitulada "El ruiseñor
inglés", que Escalas bordó sobre un “flauto”
barroco... también Jordi Reguant, que actuó como continuista
la mayor parte del tiempo, nos demostró su dominio del teclado
en dos gallardas de Frescobaldi; en cuanto a la corneta, es un instrumento
que a mí me fascina, creo que pone un sello de autenticidad estilística
en toda interpretación de una obra de esta época en donde
intervenga: espléndido Canihac en la pieza de Bassano; de espléndidas
cabe calificar también las prestaciones de Lassalle con el sacabuche.
Los insistentes aplausos del nutrido público empujaron a los artistas
a ofrecer "La batalla" de Samuel Scheidt como “encore”.
La “autenticidad” no es sino una de las bazas
de estos estupendos instrumentistas, sensitivos artistas, fascinantes
ministriles.
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