Pedro A. Echarte - Lux et decus Hispaniae
Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 446 - Fecha de publicación : 29/10/2004
La música española tiene su momento de máximo esplendor
durante el siglo XVI, durante los reinados de Carlos I (V como emperador del
Sacro Imperio) y de su hijo Felipe II, y se merece ella misma el apelativo que
en un motete de Victoria se aplica a este último monarca: “Lux
et decus Hispaniae” (luz y gloria de España). A esta música
dedicó el Orpheon Consort, que en un recorrido europeísta había
ya ilustrado en conciertos anteriores la música inglesa, la germana y
la francesa, su último recital en el marco de “Eivissa Clàssica”.
Los ilustres nombres de Cristóbal de Morales, Ambrosio de Cotes, Diego
Ortiz, Francisco Guerrero, Juan Vásquez y Tomás Luis de Victoria
figuraron en el programa, además de un anónimo y de la canción
“Douce memoire” del francés Pierre Sandrin, sobre la que
Ortiz escribió una serie de “Recercadas”. El programa combinó
música vocal con otra puramente instrumental y nuevamente tuvimos la
nutrida formación que había realizado el concierto anterior sobre
música del barroco francés: José Vázquez, Lucia
Krommer, Margit Meckel y Christian Drechsel en las violas da gamba, Héctor
Castillo al violone, Vit Bébar al clavicémbalo y la soprano Irená
Troupová.
La cantante checa reveló un acabado dominio estilístico de la música sacra de este programa como el que había brillantemente demostrado en las cantatas barrocas francesas, pero esta vez su limitada potencia en el registro grave hizo que su voz se perdiera por momentos, acompañada ahora por una densa sonoridad de violas; esto deslució algo sus versiones, aunque obtuvo interpretaciones magníficas del motete “Ascendens est Christus” de Victoria, de los villancicos castellanos sagrados que cerraron el recital y del ofrecido como bis: “Alma mirad vuestro Dios” de Guerrero.
El conjunto instrumental tocó siempre completo y ya conocemos el alto nivel que podemos esperar de sus versiones. Su modo de desentrañar la polifonía instrumental en los “Tientos” de Cotes y las “Recercadas” de Ortiz me pareció especialmente acertado, con una gran claridad expositiva para poner de relieve la trama contrapuntística dentro de la densidad y homogeneidad de estos instrumentos de sonoridad tan rica en armónicos y en resonancias.
A estas alturas, con cuatro años consecutivos de presencia en los conciertos de la isla, el Orpheon Consort forma ya parte de nuestro paisaje musical; como ya lo he expresado anteriormente: un verdadero lujo. La exposición de su fabulosa colección en nuestro Museo Diocesano se prolongará hasta fin de noviembre, dado el éxito obtenido. Al parecer a José Vázquez le encantaría que nuestra ciudad se convirtiera en la custodia definitiva de esa colección... ¿Hemos tomado conciencia de lo que eso podría significar para nuestra vida cultural: cursos, seminarios... y un reclamo turístico diferente?
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