Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 200 -
Fecha de publicación : 12-05-2001
Un multitudinario y atronador silbido me taladra los
oídos. ¿Dónde me he metido?... Una familiar figura
sale al escenario y pide silencio con el gesto... el silencio llega poco
a poco, la figura explica lo que va a seguir: no, no es un festival de
rock, es un concierto pedagógico y la sala está repleta
de escolares. En un relativo silencio comienza el concierto, pero al cabo
de unos minutos el rumor comienza, va en «crescendo» se cruza
con los sshh de los que piden silencio... los jóvenes artistas
prosiguen su labor ante la creciente desatención de aquellos a
quienes está dedicada y dirigida. Creo que el tema suscita inquietantes
preguntas que prefiero dejar a los especialistas en temas educacionales...
El concierto comprendió por cierto una obra con la que en 1936,
en el momento de su retorno a Rusia, Sergei Prokofiev proponía
una respuesta al problema de acercar la música a la infancia: el
cuento musical "Pedro y el lobo". La idea básica consistió
en asociar un instrumento diferente a cada uno de los personajes del cuento
como un medio para facilitar el reconocimiento de los timbres instrumentales.
En la versión que escuchamos algunos instrumentos no disponibles
tuvieron que ser reemplazados, como el fagot que representa al abuelo,
vertido aquí por una pareja de saxos; pero el resultado general
fue de una gran autenticidad estilística: doce instrumentistas
de nuestro medio tradujeron la partitura del ruso con un estupendo nivel
dirigidos con solvencia por Adolfo Villalonga y con Agustín Prades
como magnífico narrador.
En la segunda parte pudimos (yo y toda esa juvenil audiencia) apreciar
dos obras de Villalonga en su faceta compositiva: "Un eivissenc a
Barcelona" y "Sardana púnica"; con la primera nuestro
compositor retruca a Gershwin ("An american in Paris") y a Milhaud
("Un français à New York") teniendo el título
de la segunda resonancias de ficción histórica; en lo que
nos importa, ambas obras manejan un lenguaje muy cercano al neoclasicismo
imperante entre guerras, y los ecos de Stravinsky de "L'Histoire
du soldat" son indeniables; Villalonga luce en estas creaciones un
seguro y sólido oficio aunque pienso que su estética está
demasiado anclada en el pasado.
Debemos saludar la creación del Ensemble Eivissa 2000 como una
realización de gran importancia para nuestra vida musical; con
su plantilla variable se constituye en el tipo de agrupación idónea
para afrontar las muy diversas partituras que el siglo XX ha planteado...
espero que su labor venga a significar un poco de novedad y aire fresco
en nuestros recitales. ¡Adelante!
|