Pedro A. Echarte - Una batuta con “garra”

 

Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 326 - Fecha de publicación : 04-03-03

 

En su segunda presentación ante el público pitiuso la Orquestra Simfònica “Ciutat ’Eivissa” ofreció un concierto dirigida por Adolfo Villalonga Juan el día 2 de marzo.

El programa, dedicado fundamentalmente a prestigiosas obras del período clásico, se abrió con la Obertura “Egmont”, Op. 84 de Beethoven, que pertenece a la música escénica que el sordo de Bonn compuso en 1810 para una reposición vienesa del drama homónimo de Goethe, aunque la obertura se convirtió pronto en una de sus piezas más célebres mientras el resto de la música incidental rara vez es escuchada en su integridad. La primera parte se cerró con la "Sinfonía en sol mayor" Hob. I: 94 de Joseph Haydn, obra escrita en Londres en 1791 y que es conocida con el epígrafe “La sorpresa” a causa de un sorpresivo acorde “fortissimo” en el compás 16 de su Andante, destinado presuntamente “a despertar a las damas somnolientas”. El clasicismo vienés estuvo aún presente en la "Sinfonía Nº 29 en la mayor", KV 201 de Wolfgang A. Mozart, compuesta por el prodigioso salzburgués en 1774 cuando sólo tenía diecisiete años de edad y con la que accede a una primera “madurez” creativa. El concierto finalizó con el estreno mundial de la primera obra (esperamos que no sea la última) nacida con el auspicio de la propia orquesta: "Simfonietta", del propio Villalonga.


Esta segunda presentación de nuestra nueva agrupación sinfónica me permite decir que en mi opinión va por muy buen camino; los violines especialmente estuvieron bastante más ajustados en sus ataques y arcadas que en el primer concierto, aunque aún se hiciera notar algún fallo de afinación en lo alto de la tesitura; el resto de la cuerda y los vientos cumplieron una excelente labor y en general las interpretaciones de estos clásicos estuvieron estilísticamente muy honorables. No sé a ciencia cierta si es la primera vez que Adolfo Villalonga dirige una sinfónica, pero presiento que posee no sólo buen oficio sino “garra” para ello; con gestos muy mesurados pero seguros condujo con claridad y logró de la agrupación una respuesta muy flexible. Fue en la sinfonía mozartiana (y en su propia obra) donde la química director - orquesta funcionó mejor y produjo un resultado interpretativo más meritorio. En cuanto a la "Simfonietta"... bueno, no hay que perder de vista que seguramente Villalonga ha concebido la obra pensando en las posibilidades de esta orquesta, y encuentro que siempre que escribe para un determinado conjunto local su estro creativo se refugia en sus raíces neoclásicas (que a mí me parece una estética ya muy pasada y manida). La pieza posee una gran unidad y gira toda entera en torno a una célula rítmica de gran motricidad (me hizo pensar en el "Finale" de la séptima de Beethoven) y por momentos adquiere una retórica cinematográfica; la “simfònica” puso lo mejor de sí misma en su interpretación. Y hubo mucho y entusiasta público (se tuvo que “bisar” el final de la "Egmont")... esta agrupación ya va creando sus “fans”... ¡Bravo!

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