Pedro A. Echarte - Muerte en el plató

 

Ultima Hora Ibiza - Artículo Nº : 402 - Fecha de publicación : 27-04-2004


Una nueva ópera ha nacido... ya la anunciaba yo en un artículo anterior y lo anunció la prensa local con más o menos bombos y sonajas... la primera ópera ibicenca se estrenó el pasado fin de semana... hubo mucho público, un verdadero acontecimiento cultural. Una ópera, como una película, es obra de un equipo de creadores e intérpretes y da pie a juicios sobre su concepción dramática, su puesta en escena, sus decorados y vestuarios, las voces de los cantantes y sus cualidades escénicas, la interpretación de la orquesta y la dirección, etc, etc... pero desde el comienzo de su historia una ópera es sobre todo la obra de un compositor y es la calidad de su música la que le confiere perdurabilidad o la condena al olvido (aunque cada año se desempolvan partituras con siglos de olvido, y a veces con gran éxito)...

No esperaba yo sorpresas de la música de "El círculo vicioso", siendo como fue una tesina para un curso de composición de un compositor que siempre ha mostrado un talante compositivo conservador aún cuando no deba demostrar su oficio ante un tribunal examinador; el oficio está siempre descontado con Villalonga, su música está idiomáticamente escrita tanto para las voces como para los instrumentos; sus modelos podrían rastrearse en las óperas germanas de Hindemith y la “Neue Sachlichkeit” (Nueva objetividad) de los años veinte, en Milhaud y su gusto por el jazz... el compositor confiesa la influencia de Messiaen en el quehacer compositivo de sus años de fin de carrera, pero su música no se parece en nada a la del compositor galo, a mí me recuerda más bien al Stravinsky de la etapa neoclásica. Escénicamente la obra es muy estática (si no fuera por las danzas la acción se reduce casi al ponerse de pie y sentarse de los cantantes) y la construcción incurre en cierta monotonía (¿obsesiva?), ya que todos los números están cortados por el mismo patrón: solo cantado, discurso hablado, estribillo coral; no hay ninguna verdadera escena de conjunto, ni diálogo en forma de dúo o discusión (yo casi nunca veo la tele y sus “reality show”, pero me da la impresión de que los participantes se enzarzan en acaloradas discusiones y por momentos hablan todos al mismo tiempo)...

Las voces ofrecieron prestaciones bastante desiguales: estupendos el tenor Aniol Botines, encarnando un obispo con cualidades muy angélicas, y la mezzo Titón Frauca, una madre que no evitó el melodrama y lo resolvió con idoneidad, pero Montserrat Solà no me convenció con su timbre duro y una articulación que no dejó comprender su discurso. Correctos los barítonos César Puente, Jordi Blancafort y Esteve Gascón. Muy bien Eva Redondo, pero no así su partenaire. El equipo de seis instrumentistas bajo la batuta del compositor aseguró un alto nivel interpretativo y funcionó como un conjunto muy homogéneo y muy bien conjuntado.

 

La página principal de Pedro A. Echarte...

Pedro A. Echarte - Adolfo Villalonga...

Música clásica en Eivissa...

Julio Herranz...