Emilio Vivó Capdevila  -  Tolkien y la Mitología de los Países Nórdicos :  El “Kalevala” finlandés

 

Akseli Gallen-Kallela  -  Sammon puolustus   -  La defensa del Sampo

 

Este artículo fue publicado originalmente en  “Estel”,  de la  Sociedad Tolkien Española  -  Número 64, Otoño de 2009

El "copyright" corresponde al autor del artículo y a la Sociedad Tolkien Española. Se reproduce aquí con su permiso, que se agradece cordialmente.

Ha sido revisado por D. F. A.

 

Andando por una vieja librería de Valencia encontré una perla de más de diez años de antigüedad entre los montones de viejos libros en oferta:  el “Kalevala” de Elias Lönnrot en una reedición de una traducción anotada de Juan B. Bergua hecha en 1967.

Pero, ¿qué es el “Kalevala”? El “Kalevala” (tierra de héroes) es una epopeya transmitida de generación en generación en Finlandia a través de trovadores rúnicos que aprendían esta enorme epopeya nacional. Esta obra, gestada a través de las bocas de miles de generaciones, hace a esta obra enormemente rica literariamente e históricamente, convirtiéndola en una obra indispensable de la mitología de los pueblos nórdicos (en el caso del “Kalevala”, de los pueblos finlandeses, estonianos y lapones entre otros) y en una bella obra repleta de metáforas, alegorías y enseñanzas moralizantes sobre todo tipo de temas.

Y, ¿qué tiene que ver esta epopeya con la obra del Profesor? Tolkien no se vio motivado directamente por la mitología finesa pero, atraído por las mitologías nórdicas y sus ansias de crear una nueva lengua, el Quenya, Tolkien se interesó más y más por el finés (que es una base del “Alto Élfico”) y el Profesor ya había añadido el “Kalevala” a sus libros de cabecera al entrar en la Universidad de Oxford.

Aunque en el caso del “Kalevala” son probablemente menos conocidos, sí que hay enormes parecidos entre éste y la obra del profesor Tolkien, muy sencillos de encontrar en una lectura atenta.

A lo largo de todo el “Kalevala” se aprecia fuertemente la, por así decirlo, espiritualidad de los países más fríos: las deidades pierden su importancia pasados los primeros momentos de la creación y los héroes solo recurren a los seres superiores cuando no hay otra fuente a la que recurrir. Esto recuerda ciertamente al universo de “El Señor de los Anillos”: tras el Ainulindalë y el Valaquenta, los Valar y Eru pierden su importancia e intervienen cuando no queda ninguna otra esperanza para la humanidad o “eldaridad”, como en el hundimiento de Númenor o la derrota de Morgoth. Además, la forma de recurrir a los dioses recuerda a, por ejemplo, la enorme tristeza de los elfos, que recurren a canciones que sirven de “oraciones” a los Valar y a Eru para frenar aquello que les corroe por dentro: la Tristeza.

Elias Lönnrot, botánico finlandés del siglo XIX, en la época en que Finlandia era parte del imperio sueco, se preocupó fuertemente por la cultura popular del pueblo finés (atemorizado de la sustitución del finés y su cultura por el sueco, hablado por la comunidad científica finlandesa), hasta el punto de recopilar la tradición oral de los runot en una sola obra, el “Kalevala”. No obstante, Lönnrot no quiso simplemente recopilar esa tradición, sino contrastarla en todas sus fuentes y eliminar aquellos elementos que no se repetían o eran distintos en sus versiones. De esa recopilación, Lönnrot refinó una obra coherente y sólida, que no solo comprende una gigantesca obra literaria, sino que además es un compendio mitológico sin lagunas ni distintas versiones. Cuando Tolkien comenzó a escrbir su proto-“Silmarillion”, encontró una inspiración en el “Kalevala”, no sólo lingüística y mitológica, sino un modelo de formato que admiraría y querría plasmar en su “Silmarillion” y hasta en su propia obra dentro del contexto del “Libro rojo de la frontera del Oeste”, donde se recopila el propio “Silmarillion” (traducido por Bilbo en Rivendell), “El Señor de los Anillos” (escrito por Frodo) y la marcha de Frodo a Aman (finalizado y custodiado por Sam).

En el caso de la magia, en el “Kalevala” se da gran importancia a los cantos y los conjuros nacidos de la magia de las palabras. Esto puede recordar también a “El Señor de los Anillos”, donde una de las armas más poderosas de la Tierra Media es la Palabra y los engaños (como es el caso de Saruman) o maravillas (como la belleza de los cantos de los elfos) surgidas de ella, en contraposición a la “brujería” éddica centrada en un conocimiento mágico “escrito” basado en el uso y conocimiento de las runas y sus significados.

Entre Gandalf y Väinämöinen existe también una enorme semejanza, tradicionalmente asignada únicamente a Odín por aquellos ajenos al “Kalevala”. De Odín y Väinämöinen podemos extraer la esencia chamánica de Gandalf, nexo entre la magia y la guerra, y la apariencia de anciano desvalido, en muchos casos vestido con harapos de mendigo. No obstante, en Väinämöinen encontramos las mismas preocupaciones por los habitantes de sus respectivas tierras, Arda y la misma Kalevala.

En sus principios, el “Kalevala” nos cuenta el mito finlandés de la creación, surgido de siete huevos de un águila golpeados por Ilma, una virgen hija de la diosa del aire. No obstante, este mito no es más que un bonito contexto para el nacimiento del viejo Väinämöinen, uno de los héroes principales de la historia.

Väinämöinen, que nace ya como anciano, es quien crea la tierra de Kalevala mediante sus cantos y palabras repletos de magia. Tras esto, la dota de animales y árboles mediante cantos de nuevo. Tras esto, a Väinämöinen le guiará su deseo de encontrar esposa, común a todas las historias que se entrecruzan dentro del “Kalevala”. Väinämöinen es retado por Joukahainen, un héroe tremendamente vanidoso que se enfrenta con él a sabiendas de que el anciano es más poderoso. Por supuesto, Joukahainen es derrotado y enterrado por la magia de Väinämöinen, y, para salvarse, le ofrece a su hermana en matrimonio. No obstante, la hermana no desea unirse al anciano y tras escaparse, es tragada por el mar mientras descansaba en una roca.

 

Akseli Gallen-Kallela  -  Joukahaisen kosto   -  La venganza de Joukahainen

 

La desesperación y tristeza provocada por la pérdida de su última oportunidad de encontrar esposa llevará a Väinämöinen hasta la tierra de Pohjola, sirviendo de excusa para introducir en la historia una tierra contraria y hostil a Kalevala.

Tras construir mediante fórmulas cantadas un navío, Väinämöinen llega a Pohjola, donde su barco se hunde entre las olas y comienza a llorar. Entonces conoce a Louhi, la abuela de Pohjola, que aparecerá a lo largo de todas las historias como enemigo común a todos los protagonistas, enfrentándose a ellos o, como mínimo, obstaculizándoles el camino. La abuela le ofrecerá a Väinämöinen un medio para volver a Kalevala con barco y esposa a cambio de un Sampo de suntuosa tapa, un fantástico molinillo que produce grano, sal y oro. Sin embargo, Väinämöinen no sabe fabricarlo, y debe enviar al herrero Ilmarinen, forjador del cielo, a crear el artefacto a cambio de quedarse con la hija de Luhi. En el Sampo encontramos indudablemente un gran parecido con los Silmarils. Louhi, al igual que Thingol, pide como dote un objeto “casi” imposible de obtener a cambio de la mano de su hija.

 

Akseli Gallen-Kallela  -  Sammon taonta  -  La forja del Sampo

 

Ilmarinen forja el Sampo para la vieja Louhi, y se enamora de su hija mayor, pero ésta le rechaza en un principio y Louhi envía de vuelta entre suspiros al herrero a Kalevala. Al igual que Beren, Ilmarinen cumple a la perfección la búsqueda de la dote, pero Louhi, que es la fuente de todo mal para Kalevala, no cumple su trato, al contrario que Thingol.

Tras la forja del Sampo, el “Kalevala” narra la historia del joven y afortunado Lemminkäinen. Es un joven que vive con su madre, tímido y retraído. No obstante, un día pesca un enorme pez dorado y, al comérselo, se convierte en un joven mujeriego y totalmente extrovertido que se dedica a pasar por la cama de todas las jóvenes vírgenes de Kalevala. Sin embargo, la joven Kyllikki se le resiste y se decide por raptarla y convertirla en su esposa. Pese al inicial y natural rechazo de ella, Lemminkäinen consigue enamorarla y hacerla su esposa, con la promesa de que él no irá a la guerra ni ella saldrá a divertirse con las jóvenes del pueblo. Esto es algo muy tradicional en los cuentos de hadas, en los que el matrimonio, normalmente con un ser mágico, está condicionado a una promesa que acaba rompiéndose, causando infortunio al perjuro.

Pero la joven Kyllikki no puede aguantar el aburrimiento cuando su marido está de caza y decide salir a bailar y divertirse en los bosques. Su suegra ve que Kyllikki ha roto la promesa y cuando Lemminkäinen se entera, decide marchar a la guerra a Pohjola. Allí, el héroe despacha a todos los presentes y le ordena a Louhi que le entregue una de sus hijas en matrimonio.

La vieja acepta entregar a su hija a cambio de que Lemminkäinen le entregue la pluma del cisne negro que nada en el río de los Muertos, Tuonela, en la tierra de Tuoni, dios de los muertos. Sin embargo, un pastor maloliente al que había echado e insultado en Pohjola invoca una enorme serpiente, que acaba con la vida del héroe. Este descenso al infierno es también algo muy típico de las leyendas antiguas, especialmente de la mitología en la Grecia clásica: Orfeo en busca de Eurídice, Ulises en busca del consejo de Tiresias…

 

Akseli Gallen-Kallela  -  Lemminkäisen äiti  -  La madre de Lemminkäinen

 

La madre de Lemminkäinen teme por su hijo y, tras interrogar a Louhi, sabe de la suerte de su hijo y, mediante un rastrillo forjado por Ilmarinen, rescata los trozos del cadáver y consigue “reconstruirlo” y devolverlo a la vida. A la vuelta, Kyllikki ha abandonado a Lemminkäinen aprovechando su ausencia; es una repetición del mito de Osiris.

Mientras tanto, el viejo Väinämöinen intenta construir un nuevo barco con el que ir a Pohjola a buscar de nuevo una esposa. Pero el anciano se olvida de las palabras necesarias para finalizar la construcción del barco con sus cantos mágicos. Entonces el anciano busca a Antero Vipunen, el sabio gigante, para que le diga las palabras. Este se niega y engulle a Väinämöinen, quien construye una forja en el interior del gigante y finalmente le hace cantar las palabras del origen del mundo. Tras escucharlas, Väinämöinen es liberado por el gigante y consigue finalmente contruir su barco.

 

Akseli Gallen-Kallela  -  Väinämöisen lähtö  -  La partida de Väinämöinen

 

Conseguido el barco, Väinämöinen puso rumbo a Pohjola, a pedir la mano de la hija de Louhi, aquella que iba a casarse con Ilmarinen. No obstante, la virgen del crepúsculo, la hermana del herrero, descubre los planes del anciano e Ilmarinen monta en su trineo rumbo a Pohjola. Los dos héroes acuerdan no llevarse a la joven por la fuerza y, una vez allí, la joven cae, esta vez sí, enamorada del herrero. Sin embargo, esta vez Louhi intenta aprovecharse de la situación y pide a Ilmarinen que capture un enorme lucio en Tuoni. Para ello, Ilmarinen forja un gigantesco halcón y con él, caza al enorme lucio y se casa con la virgen de Pohjola. Por su parte, el viejo Väinämöinen se rinde finalmente en su intento de buscar esposa y acepta, por tanto, el destino de los ancianos solteros, de no encontrar pareja joven.

Tras esto, la narración retoma la historia de Lemminkäinen, quien, enfurecido, retorna a Pohjola y derrota en un duelo al abuelo de Pohjola durante una boda a la que no había sido invitado. Sin embargo, el héroe escapa de la ira de Louhi transformándose en águila y retorna al hogar. Pero el pueblo de Pohjola ansía venganza y Louhi envía hombres tras Lemminkäinen, por lo que el héroe es enviado por su madre a ocultarse en una isla lejana. Lemminkäinen coge el barco de su padre y se marcha a una lejana isla fuera del alcance de los de Pohjola. Allí el héroe pasa tres años, dedicándose a desvirgar a todas las jóvenes del lugar. Pasados los tres años, el héroe pretende marcharse, pero los hombres de la isla han quemado su barco, viéndose obligado a construir otro rápidamente mediante fórmulas mágicas y huir en dirección a Kalevala.

Al volver, Lemminkäinen no encuentra su casa: fue quemada, y sus cenizas hacía años que se habían dispersado. El héroe se lamenta por la pérdida, no de la casa, sino de su anciana madre.

El motivo del héroe exiliado, sin bienes ni parientes, es algo común en las grandes historias de los Edain: Beren pierde a su padre y los bienes de la Casa de Bëor; Túrin pierde el señorío de Dor-Lómin, pierde a su hermana y a su padre y no se reecuentra con Morwen y Niënor hasta su peor época, pierde a Finduilas y es exiliado de Doriath, su verdadero hogar, y se ve obligado a actuar como bandido; Tuor es convertido en esclavo y vaga hasta recibir la señal de Ulmo…

No obstante, mientras Lemminkäinen llora por los bosques encuentra una vieja cabaña y allí a su madre, que consiguió escapar. Lemminkäinen le cuenta lo que hizo en la isla y su madre, pese a no gustarle lo que había hecho, le perdona. Lemminkäinen construye otra casa nueva.

A continuación, el “Kalevala” narra la mejor de sus historias: la fatídica historia del joven Kullervo. Untamo, el tío de Kullervo, se llevó siempre muy mal con su hermano Kalervo. Tanto se odiaban, que Untamo juró matarle y quemó su casa, mató a sus esclavos y raptó a su mujer encinta. Así pues, Kullervo nace como esclavo en casa de su tío, acumulando rencor. Tolkien se vio especialmente atraído por la particular historia de Kullervo, totalmente independiente de las demás que forman el “Kalevala”, solo conectada a éste por simples menciones, sin llegar a relacionarse íntimamente con el conjunto de historias, pese a ser una de las principales.

Al crecer, Kullervo decide encontrar la manera de vengarse. Para bajarle los humos, su tío le manda a cuidar niños, talar árboles y construir muros. Tareas que el joven Kullervo hace siempre “demasiado bien”. Acaba aplastando al niño con sus caricias, pulveriza un bosque sin dejar rastro de los árboles y construye un muro infranqueable, imposible de cruzar.

Estos trabajos guardan cierto parecido con los trabajos de Hércules. Hércules debe cumplir doce trabajos imposibles para un mortal como penitencia por matar durante un ataque de locura a sus hijos y sobrinos. Al cumplirlos, Hércules recupera el trono robado por Euristeo. De la misma manera, Untamo intenta, por así decirlo, “redimir” a su sobrino, convirtiéndole en algo útil al que incluso podría llegar a querer.

 

Akseli Gallen-Kallela  -  Kullervon kirous   -  La maldición de Kullervo

 

No obstante, debido a los tremebundos fracasos de Kullervo, Untamo, desesperado y queriendo quitarse a su sobrino de encima, decide venderlo como esclavo a Ilmarinen, el herrero. La esposa de Ilmarinen decide poner a Kullervo a pastorear vacas y ovejas pero, queriendo fastidiarle, le prepara como almuerzo un pan repleto de piedras. Cuando Kullervo quiere cortar el pan con su cuchillo, último recuerdo de su padre, éste choca con una piedra y se quiebra. Enfurecido, Kullervo se hace un cuerno y mediante maldiciones y conjuros, convierte a las vacas en osos y a las ovejas en lobos y, después de que la esposa de Ilmarinen los ordeñe, los osos destrozan a la mujer y los lobos la devoran en el umbral de su casa.

Tras la muerte de la esposa del herrero, Kullervo huye rápidamente e Ilmarinen cae en una profunda depresión. Kullervo es sorprendido por una anciana en su huida, quien le comunica dónde están su padre y su madre, que huyeron de Untamo.

Una vez en la casa paterna, Kullervo supera por demasiado las tareas impuestas por su padre Kalervo, por ejemplo, destrozando las redes de pesca, triturando los peces y desperdiciándolos. No sirviendo para trabajar, Kullervo decide ir en busca de su hermana perdida, a quien no conoce, montado en el carro paterno. Otra característica de Túrin surgida del “Kalevala”: ni Túrin ni Kullervo conocen a sus hermanas menores y sienten el deseo desesperado de encontrarlas. Durante la búsqueda, Kullervo encuentra a una virgen, y, distrayéndola con oro, la viola. Después del “acto”, ella le pregunta por su nombre y origen, tras lo que ella se descubre como su hermana perdida y se tira del carro en marcha, muriendo y cayendo al río, al igual que Níniel en el Silmarillion, suicidándose por haber tenido relaciones sexuales con su hermano.

A su vuelta, Kullervo confiesa a su madre su crimen. Su madre le limpia de la culpa, pero Kalervo le rechaza, con lo que Kullervo decide ir en busca de venganza a casa de Untamo.

No obstante, cuando Kullervo ya está a mitad de camino, un mensajero le informa de que su padre ha muerto. Kullervo rechaza acudir al entierro y, pocos días después, otro mensajero le informa de que su madre también ha muerto, y Kullervo se arrepiente de no haber acudido al entierro de su padre, dado que ya está demasiado lejos para llegar a tiempo al de su madre.

Así pues, Kullervo, desesperado y con ansias de acabar con su vida, invoca a Ukko, el dios supremo del Trueno, para que le entregue una espada mágica, con la que el trágico héroe acaba con la vida de Untamo y su familia. La espada de Ukko, conseguida de un “ser superior”, es utilizada para causar muerte y destrucción, ideario que seguirá Túrin para conseguir su espada de Beleg, quien la recibió de Thingol, y utilizarla para causar la desdicha al propio Beleg y a los habitantes de Nargothrond.

Después, Kullervo, tras cumplir con su venganza y viendo que ya no le queda ni una casa, ni una familia, ni un motivo por el que vivir, ruega a su espada que beba su sangre y se suicida en el mismo lugar donde su hermana cayó al río, solo acompañado por la siniestra voz de su arma que reclama su sangre de asesino. Un trágico final que supone el punto álgido de la semejanza entre el “Kalevala” y la obra de Tolkien, muriendo Túrin de la misma manera y por las mismas razones que Kullervo.

Sin embargo, no encontramos en Túrin un calco del desgraciado Kullervo. El Profesor quiso “reeditar” la historia del “Kalevala” de una forma heroica y trágica, no vengativa y oscura. Kullervo en todo momento es dueño de sus actos, y las desgracias que le ocurren son a causas de su orgullo, rencor e “instintos”. Pero en en Túrin encontramos a un hombre que no puede escapar de su trágico destino impuesto por Morgoth y que siembra la desdicha allá por donde pasa actuando, pese a ello, con honor y teniendo un final causado por el amor perdido (sentimiento noble donde los haya) y no por simplemente rendirse ante las penalidades de la vida, como hace Kullervo.

Acabada la vida e historia del desdichado Kullervo, el “Kalevala” vuelve a la historia del desesperado Ilmarinen, destrozado por la muerte de su esposa, asesinada por Kullervo y único nexo de ésta con el resto de tramas. El herrero decide fabricarse una esposa de plata y oro, en la que utiliza todo su talento. Sin embargo, Ilmarinen encuentra frío el contacto de su esposa por él mismo forjada, muerta y sin vida. Ilmarinen intenta entregarle la estatua a Väinämöinen, quien la rechaza dado que ha comprendido que los ancianos no deben tener jóvenes esposas. Así pues, Ilmarinen visita a su ex suegra Louhi, en Pohjola, y le pide en matrimonio a su cuñada, la hija menor. Pero Louhi, lamentándose por haber alejado del hogar a su hija mayor ahora muerta, no cede a la demanda de Ilmarinen, y éste rapta a su cuñada.

Subido a su carro, Ilmarinen huye de Pohjola con su nueva prometida y hacen noche en una pequeña aldea. Sin embargo, la hija menor de Louhi pasa la noche con otro hombre mientras Ilmarinen dormía exhausto. A la mañana siguiente, el herrero, ciego de rabia, la convierte en gaviota y vuelve a caer en la desesperación. Detalle que no debemos menospreciar: Elwing desaparece de la misma manera de la vida de Eärendel. Tolkien, como ya hizo con Kullervo, ennoblece en su obra a los personajes del “Kalevala”, transformando el acto de frustración de Ilmarinen en un acto de amor por parte de Elwing, que se lanza al mar huyendo de los hijos de Fëanor y es transformada en un cisne por Ulmo, tras lo que parte en busca de su amado en los mares divisorios.

Entonces Väinämöinen consuela a Ilmarinen, y ambos deciden como venganza robar el Sampo de Louhi. Ilmarinen le forja a Väinämöinen una poderosa espada y éste último encuentra un viejo barco ricamente adornado encallado en la playa. Mediante sus cantos, Väinämöinen saca el barco de la arena y lo llena de guerreros fuertemente armados, jóvenes muchachos y hermosas vírgenes. En la mitología griega encontramos también un motivo semejante: para robar el Vellocino de Oro y convertirse en rey, Jasón recluta también un barco repleto de héroes y guerreros con los que enfrentarse a los dos toros y la serpiente que protegen el Vellocino.

Nada más emprender el viaje, pasan por una isla donde Lemminkäinen ha establecido su hogar, y éste se une al grupo guiando a los remeros. Los tres héroes forman equipo para guerrear en Pohjola. Continúan su viaje superando sobrados todos los obstáculos a base de cantos mágicos, hasta que encallan sobre un gigantesco lucio. Lemminkäinen no conoce las palabras necesarias para apartar al lucio e intenta abatirlo con la espada, pero la hunde con tal fuerza que se va tras ella. Ilmarinen le salva agarrándole de los cabellos. Entonces Väinämöinen acaba con el lucio usando su espada. Muerto el pez, Väinämöinen intenta reutilizar sus huesos y se pone a fabricar un instrumento, el Kantele.

Acabada el Kantele, lo ofrece a la tripulación, pero ninguno consigue sacar notas de él excepto Väinämöinen, a quien todos se paran a escuchar, jóvenes, damas, ancianos e incluso el dios del mar. No hay nadie, incluyendo al propio Väinämöinen, que no llore de alegría cuando toca.

Después de tocar, Väinämöinen pide que le recojan sus lágrimas del mar y nadie se ofrece excepto un pequeño pato, quien, para su sorpresa, recoge las lágrimas transformadas en perlas.

Después continúan el viaje hasta llegar a Pohjola, donde ruegan a Louhi que comparta el Sampo. Pero ésta se niega y envía guerreros contra los tres héroes. No obstante, Väinämöinen los duerme con el Kantele y tras romper sus cerrojos, roban el Sampo y huyen de Pohjola en barco.

Cuando Louhi despierta, convoca desesperada a Uutar, virgen de la niebla, y retrasa a los héroes envolviéndolos en niebla. Väinämöinen invoca los vientos para que dispersen la niebla, pero éstos soplan tan fuerte que se llevan el Kantele y ésta se rompe en el mar, pérdida que aún con intensa tristeza Väinämöinen encaja bien.

Después, Louhi reúne al pueblo de Pohjola y sale en persecución de los héroes con su veloz embarcación. Cuando el barco de Louhi casi atrapa al suyo, Väinämöinen hace aparecer una isla y el barco de Pohjola se hunde. Sin embargo, Louhi se metamorfosea en águila y transporta a sus guerreros al barco de Väinämöinen, agarrando el mástil con sus garras. Lemminkäinen le corta las garras mientras Väinämöinen se las golpea con un trozo de mástil, dejando solo un dedo, con el que Louhi recupera el Sampo y lo deja caer al mar, destrozándose éste.

Pero Väinämöinen recupera algunos trozos del Sampo y los planta en un extremo de la Kalevala, tras lo que él mismo se declara ser la identidad de Kalevala.

Destruido el Sampo, Väinämöinen intenta recuperar el Kantele de entre las olas con un rastrillo forjado por Ilmarinen, pero no encuentra más que espinas rotas. Sin embargo, mientras pasea por el bosque, encuentra un abedul que se lamenta de su destino y decide tallar de él un nuevo Kantele: su cuerpo con abedul, sus adornos con el oro de las bellotas de una encina y la plata que brota de los cuclillos que viven en ella, y las cuerdas con los rizos de una virgen enamorada.

Con su nuevo Kantele, Väinämöinen vuelve a llenar a las gentes de Kalevala de alegría, a sus campos y bosques de eterno gozo, y a las montañas las hace temblar de júbilo.

Tanta hermosura desprendía el Kantele que el sol y la luna se quedan embobados, y Louhi lo aprovecha para encerrarlos en Pohjola y robar la chispa del fuego de la herrería de Ilmarinen. Ilmarinen intenta forjar unos astros de plata y oro y los cuelga en la copa de dos árboles, pero viendo que su brillo no era eficaz y sin más remedio, Väinämöinen acude raudo a Pohjola y acaba con todos los jóvenes de allí.

Sin embargo, tras destruir la montaña de cobre y reventar los cerrojos, ni la magnífica espada consigue abrir las puertas del recinto donde están guardados, y debe volver derrotado a Kalevala.

Otra de las grandes fuentes primarias del “Silmarillion”, y el germen de los árboles de Valinor. La idea de unos astros artificiales forjados por Ilmarinen y sujetados toscamente a dos árboles es transformada por Tolkien en una verdadera leyenda dentro del universo de “El Señor de los Anillos”, que al ser destruidos darán pie al exilio de los Noldor y a la creación de los verdaderos astros para reemplazar a los árboles que, al igual que en el “Kalevala”, no llegan a iluminar toda la tierra.

Pero Louhi, previsora, viaja en forma de pájaro hasta la herrería de Ilmarinen, temiendo más represalias y agobiada por la matanza de su pueblo. Ttras descubrir que Ilmarinen le está forjando unos grilletes mágicos con los que someterla, ella libera al Sol y a la Luna para contener la ira de los héroes de Kalevala, pero decide retener aún el fuego.

Pese a la devolución de los astros, la vida en la Kalevala se hace insoportable sin la chispa del fuego: la gente muere de hambre y de frío y ni el eterno herrero Ilmarinen puede continuar trabajando. De esa manera, Väinämöinen, Ilmarinen, Lemminkäinen y su amigo Tiera deciden atrapar a Louhi y enviarla al lago de los muertos.

Así pues, los cuatro héroes preparan bien el plan a seguir. En Pohjola no quedaban ya casi guerreros y en Kalevala no los hay en condiciones. Los cuatro héroes sopesan las fuerzas divinas que se pondrán de su lado y aquellos que apoyarán a Louhi, estipulando que quedan empatados y el combate será decidido por las fuerzas de cada una de las partes por sí sola.

Lemminkäinen y Tiera atacan Pohjola por mar, mientras que Väinämöinen e Ilmarinen lo hacen por tierra. Entonces, el duendecillo Kul se les aparece a los segundos y les guía, eludiendo los impedimentos interpuestos por los espíritus que apoyan a Louhi, a lomos de un enorme albatros.

Mientras, Louhi está de celebración en Pohjola, puesto que el duende Kul la ha engañado haciéndola pensar que sus enemigos de Kalevala han perecido. Sus enormes perros guardianes tiran al suelo al anciano Kul, y ésta acude en su auxilio, quedando atrapada fuera. Entonces, cesan los sonidos del interior y aparecen los cuatro héroes, con la pretensión de recuperar la chispa del fuego. Pero Louhi se niega, y Lemminkäinen la atraviesa con una flecha: así pues, ha muerto la bruja de Pohjola, y la tierra enemiga de Kalevala ha sido finalmente derrotada.

El último capítulo del “Kalevala”, el Crepúsculo de los Dioses, introducido en la historia probablemente por un predicador que, en palabras del propio Elias Lönnrot, queriendo imponer sus ideas cristianas acaba con una parte de la identidad de Finlandia. Esta parte es, ciertamente, una versión finlandesa del nacimiento de Cristo. Es además un capítulo incoherente y sin sentido que deja la historia de Kalevala a mitad, con un final extremadamente forzado, solo juzgable leyendo la epopeya.

 

Akseli Gallen-Kallela  -  Marjatta

 

Había en Kalevala una virgen llamada Marjatta. Era una muchacha muy casta y recatada que se alejaba de todo aquello que hubiese tenido contacto con el género contrario. Un día, mientras cantaba por el bosque, la joven se come una baya que la llamaba desde la lejanía. De esa forma, concibe Marjatta a un niño sin conocer varón. Cuando es hora de dar a luz, la joven no encuentra un baño donde parir, como es tradición en Finlandia, y da a luz al niño en un establo.

Marjatta entonces busca a Virokannas, dios pagano del cultivo de avena, quien decide no bautizar como cristiano al niño si no lo juzga otro preparado para ello.

Väinämöinen es quien juzga al niño, y determina que hay que sacrificarlo y tirarlo al pantano. Entonces, el niño de sólo dos semanas echa en cara a Väinämöinen que a él no le hubiesen hecho lo mismo cuando hizo cosas aún más injustas.

Finalmente, el creador de la tierra de Kalevala huye del imparable avance de la cultura y la religión que habrán de gobernar la tierra tras él. Tras tocar el Kantele magistralmente una última vez, Väinämöinen navega huyendo avergonzado de Kalevala, y, perdiéndose entre las nieblas del tiempo al igual que los Eldar desaparece de la percepción de los mortales, dejando a su pueblo la alegría y la Kantele, es decir la música y el arte, prometiendo que cuando su patria le vuelva a necesitar, él estará ahí y volverá a su tierra, Kalevala, la tierra de los héroes.

 

Emilio Vivó Capdevila...

Estel...

Sociedad Tolkien Española...

Tolkien - Mellon...

Artículos ajenos...

Finlandia...