Enrique Marí Tur - Sobre el concejal Leopold Llombart y los discapacitados

 

Diario de Ibiza, 7 de septiembre de 2005

 

Ingenuo de mí, esperaba una respuesta del señor alcalde de Ibiza y el jueves 1 de septiembre me encontré con la sorpresa de una carta suya que, aduciendo ser una cuestión de su competencia, se salta a la máxima autoridad municipal y me da unas respuestas que yo, al día de hoy, no le he pedido, cosa incomprensible. Me gustaría saber si el señor alcalde de Ibiza asume como suyas las opiniones del señor Llombart.

Por alusiones personales me veo obligado a replicarle de forma respetuosa, pero clara y contundente. Usted me contesta en ibicenco/catalán -para una minoría- y comete la primera falta de respeto a las normas de convivencia social. Excluye a los castellanoparlantes y les priva de la información de primera mano. Con esto lo que hace es fomentar las fobias de todos conocidas hacia una población sencilla y acogedora como son los ibicencos. También demuestra poco respeto por las normas de convivencia el hecho de que la entrada por la puerta principal a la Comisaría de la Policía Local -donde tiene usted su despacho- sea totalmente inaccesible para un minusválido en silla de ruedas.

Usted sólo habla de minusválidos físicos y que se valen por sí mismos. Olvida intencionadamente o por ignorancia el mundo del minusválido psíquico severo y profundo que no puede competir con nadie y que necesita de otras personas las 24 horas del día. Comete usted un gran agravio y un insulto intolerable al indicarme que mi hija, de 28 años de edad, minusválida-psíquica severa -86%-, que no habla, no camina y es totalmente dependiente de otras personas las 24 horas del día haga los recursos legales correspondientes. No pedimos favores ni caridad, sino el cumplimiento de un deber de justicia social con un colectivo desfavorecido.

Reconoce públicamente que se enteró por la prensa de mi solicitud de entrevista con usted a través del señor Vicedo. Esto me suena al estribillo "me he enterado por la prensa" tan recitado últimamente por algunos políticos.

No puede usted imaginarse la fuerza moral que nos transmiten nuestros hijos minusválidos para luchar contra todas las dificultades e impedimentos y defender sus derechos y dignidad personal. En su momento hice un escrito de alegaciones dirigido al señor alcalde. Dependiendo de la respuesta acudiré, si es necesario, a la justicia ordinaria: no lo dude.

Yo no discuto la legalidad o no de la sanción. Se podría haber inmovilizado el coche en el lugar en que se encontraba y no habernos obligado a hacer un recorrido peligroso e inhumano empujando la silla de ruedas hasta el depósito municipal. En este sentido, sí le acuso una vez más de poca sensibilidad, falta de humanidad y de solidaridad hacia un colectivo que todavía se encuentra muy desprotegido por la legislación actual. No hagan demagogia barata y sean ustedes los que pidan disculpas públicamente por la ofensa y el insulto grave inferidos a los minusválidos psíquicos a través de mi hija.

 

Artículos ajenos...

Accesibilidad...

Movilidad...