Esteve Bardolet  -

El problema de las tres Ts de Mallorca  -  Transporte, Tren, Turismo:  ¿es el tren monoviga la solución?

 

Ultima Hora,  30 de marzo de 2004

El problema del transporte público terrestre en Mallorca es un tópico antiguo sobre el que en los últimos años se ha hablado bastante y se han invertido sumas considerables. Al margen de las mejoras de las clamorosas deficiencias en carreteras, en proceso de solución, hace pocos años se decidió poner de nuevo en funcionamiento las líneas ferroviarias desde Inca a Sa Pobla y a Manacor. La idea parecía práctica (aprovechamiento de la antiguos trazados ferroviarios), ecológica (respeto al paisaje sin consumir más suelo) y hasta romántica (recuperación de una señal de identidad socioeconómica). Por todo ello, seguramente no fue la rentabilidad económica el criterio del proyecto. Sin embargo, las líneas Palma-Universidad o la de Bahía de Palma-Aeropuerto, más urgentes y teóricamente rentables en su explotación no han llegado a ser más que un simple proyecto, ya que la inversión en el trazado es relativamente más costosa y compleja.

Hace años que de modo informal estoy abogando por un cambio de mentalidad en el enfoque del transporte ferroviario en nuestra isla, desde un punto de vista de un economista que no es un técnico en transportes. Me baso en una experiencia personal en las nuevas tecnologías ferroviarias en otros países, en los motivos prácticos de operatividad ferroviaria en un espacio rural y urbano tan peculiar como el nuestro, así como en las facilidades al transporte turístico sostenible en el interior de la isla (al menos como alternativa al excesivo aumento de los vehículos de alquiler y de otros transportes discrecionales al servicio de los turistas, cuyos efectos negativos son conocidos por todos los residentes). Debo reiterarme en mi reflexión a la vista de la cantidad de problemas surgidos con la construcción y el funcionamiento de las nuevas líneas ferroviarias.

Creo que se podía haber aprovechado el antiguo trazado de todas las vías férreas de Mallorca (no sólo las puestas en explotación recientemente) para construir un tren elevado (tipo monoviga o similar) que hubiera tenido las siguientes ventajas: facilitar el paso por debajo de los pilares de cemento sin “cortar” las fincas (permitiendo el paso de tractores, etc.), evitar el elevado coste del soterramiento previsto desde la estación de la Plaza de España hacia el “ensanche”, eliminar la necesidad de “pasos a nivel” con o sin barreras de seguridad (que ya han causado varios accidentes mortales), permitir una visión “turística” del paisaje al estar elevada (no más de la altura de un almendro), suprimir el ruido y trepidación en inmuebles contiguos, hacer innecesaria la construcción de terraplenes o muros de contención (como el que ha producido un desgraciado accidente recientemente en Petra), hacer innecesaria la construcción de puentes sobre la línea férrea (o de pasos a nivel inferior) y por último, pero no menos importante, permitir la pavimentación del trazado para convertirlo en una pista de rutas de ciclismo.

Como aspectos negativos hay dos que tras un análisis riguroso no lo son: el coste y el impacto paisajístico. Si bien el coste de la inversión es superior al realizado con la puesta en marcha del viejo trazado de los nuevos servicios ferroviarios, una vez sumados los costes añadidos de los puentes, pasos a nivel, aseguramiento de taludes, soterramientos, eliminación de ruidos y trepidaciones, etc. (con demandas crecientes por parte de asociaciones de vecinos, de Ayuntamientos, etc., teniendo en cuenta que nuestra isla tiene un territorio muy poblado, con minifundios y con una red de carreteras que cruza repetidamente las línea de tren), es probable que el coste por kilómetro sea inferior en el caso del tren elevado que en el tren convencional actual. Sin embargo, tal estudio no se ha realizado y ni siquiera se ha contemplado el tren monoviga como una alternativa al tren tradicional, ni antes ni ahora que se plantea o se trabaja ya en la extensión del trazado a más pueblos del norte de la isla. En cuanto al impacto paisajístico, no creo que la elevación a la altura de un almendro cause tal impacto, máxime cuando el tren monoviga permite bajar o subir la altura según las necesidades del entorno, elevándolo por encima de lo normal si tiene que cruzar una autovía o bajándolo por debajo de lo normal en un determinado lugar en que no deba crear impactos visuales o bien a la llegada/salida de las actuales estaciones a fin de aprovechar sus edificios/andenes. Se trataría en realidad de un tren a medio camino del tren tradicional y del tranvía, con una gran flexibilidad de trazado (excepto en el actual aprovechamiento de los antiguos trazados), lo que permitiría una solución óptima para los polémicos proyectos de trazado a la Universitat, al Aeropuerto e incluso para el recorrido por la fachada de la Bahía de Palma, desde S´Arenal hasta Magaluf. La eficacia de su explotación también vendría proporcionada por la flexibilidad en la composición de los convoyes y en las frecuencias de los horarios. Su bondad ecológica es evidente y su atractivo turístico sería sin duda enorme, sin que ello suponga a mi entender una agresión a la identidad de nuestra imagen turística. Más bien nos asegura una imagen turística de futuro y es una apuesta atractiva para un transporte público popular, que podría ampliarse mucho más de lo que permite un trazado ferroviario tradicional, incrementando así el número de usuarios.

En años de grandes inversiones en AVEs y en autopistas, dado que nuestras islas quedan al margen de tales mejoras en materia de transportes, el aspirar a tener un sistema de transporte público moderno y ecológico, como una red de trenes elevados, no es algo irracional ni una petición de trato de favor a la Administración Central del Estado. Pero para ello hace falta un conocimiento de esta alternativa de transporte que todavía no se da en nuestra Comunidad. Sólo así podríamos resolver el problema de casar transporte público moderno y eficiente con un tren atractivo y seguro para la población residente y con la puesta en valor de un nuevo atractivo turístico para nuestros visitantes. De continuar con la expansión de los trazados ferroviarios tradicionales en nuestra isla, en un espacio cada día más parecido a un jardín urbanizado, las externalidades, sobrecostes y pérdidas de vidas humanas pueden presentar una factura muy cara y seguramente puedan exceder del coste de la construcción de un tipo de tren elevado. Además, sería la opción más oportuna para intentar evitar la insostenible expansión del transporte privado, en especial el interurbano, basado en el uso del automóvil/autocar, que a su vez acelera la costosa espiral de puesta en servicio de más carreteras y más aparcamientos.

.Más información y fotos en

 

The Monorail Society  -  http://www.monorails.org/

List of monorail systems  -  www. wikipedia.org/wiki/list_of_monorail_systems

 

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