Juan Manuel Grijalvo - Idiomas y burocracia

 

(Ultima Hora, 6 de abril de 2003)

 

Dedicado a S. F.

 

Le decía en otra ocasión que aquí cambiarán muchas cosas cuando los residentes extranjeros se organicen para votar a sus propios candidatos, porque les bastará con ser la "bisagra" en las instituciones. Viendo el precio en términos de cuota de poder que ha pagado el Pacte a socios con un apoyo electoral insignificante, es fácil imaginar un futuro en que los extranjeros se planteen que son un veinte por ciento de la población y del censo electoral, que posiblemente pagan más de esa proporción de los impuestos, y que ya se han cansado de ver cómo las innumerables administraciones públicas que proliferan en este país los ignoran, los torean o los machacan directamente.

Como tantas otras veces, estoy escribiendo este artículo como reacción a una anécdota que deviene categoría. Los casos particulares pueden ser sólo eso, hechos aislados que no responden a un patrón, o manifestaciones emblemáticas del caso general. Bueno, decídalo usted mismo...

En este país hay una notable afluencia de ciudadanos extranjeros. La legislación vigente discrimina entre comunitarios y los demás. Para residenciarse, todos han de cumplir una serie de trámites. Son bastante engorrosos para los comunitarios... y un verdadero suplicio para los demás.

Uno de los requisitos exigibles es la contratación de algún tipo de seguro médico privado. En el caso que nos ocupa, la persona que me contó la historieta dispone de una póliza que cubre cualquier eventualidad sanitaria en España y gran parte del extranjero, concertada con una compañía conocida en todo el mundo, y tiene la prima al corriente de pago. El contrato, como es natural, está escrito en la lengua de las partes, que resulta ser la alemana.

De manera que presentó su póliza con el resto de los papeles y... le dijeron que tenía que aportar una traducción jurada del texto. Como los que hacen esos trabajitos cobran por palabras y se trataba de verter toooda la "letra pequeña" a la lengua de Cervantes, el presupuesto ascendía a la módica suma de... novecientos euros. Así las cosas, la persona desistió de seguir los trámites hasta el próximo vencimiento, en cuyo momento contratará una póliza nueva con las condiciones en castellano, y yattá.

Esto no es nada del otro jueves... A usted le parece que es el comportamiento que cabe esperar de nuestras administraciones públicas, ¿verdad? Pues ya ve, si las empresas privadas obrasen de parejo modo, pocos clientes tendrían... Cuando alguien presenta un documento en alguna de las lenguas, digamos, "normales" en la Unión Europea, lo "normal" es que los empleados tengan bastantes luces como para imponerse de las líneas generales de su contenido. Por ejemplo, en el caso que nos ocupa, para ver si las coberturas de un seguro médico cumplen unos requisitos o no. Y si no saben alemán, basta consultarlo a cualquiera de los miles de germanoparlantes que pululan por la isla. O pasarlo por fax a quien nos lo sepa decir. Si el texto hubiera estado escrito en otro idioma, comunitario o no, pues lo mismo. Básicamente, es poner un poco de buena voluntad.

En cambio, en todo el Ministerio del Interior de uno de los Estados miembros de la Unión Europea no tiene por qué haber un solo funcionario que posea la lengua alemana. Ni cualquiera de las otras, para el caso. Pero ya no vivimos en los tiempos de aquel general de cuyo nombre prefiero no acordarme. Las fronteras están más abiertas que nunca.

Los residentes extranjeros no han de ser sólo sujetos pasivos de los impuestos. Nos conviene descomplicarles la vida, porque en términos de oferta sólo somos un competidor más en un mercado cada día más amplio. Y ya ve usted que los primeros beneficiarios de unos procedimientos más ágiles de las administraciones públicas seremos los residentes "de toda la vida".

Antes, el país no funcionaba, pero los precios eran asequibles o muy asequibles... y tenía gracia. Ahora sigue sin funcionar, los precios se están "homologando" al alza con los más caros de Europa y encima estamos perdiendo la gracia. Usted dirá...

juan_manuel@grijalvo.com

 

Extranjeros en Eivissa...

S.F. ...