Respuesta de Juan Manuel Grijalvo a Francisco Hermosa - Junio de 2005

 

He recibido su atento correo electrónico por el que me dice que tiene una página con algunos contenidos que, por mi afición tanto a la música como a la literatura, no dudaré en visitar en el momento en que pase una tarde en casa de este amigo mediante el que me puse en contacto con Vd.

>>> Me voy a permitir un pronóstico fácil. Cuando las circunstancias sean propicias, usted va a brillar con luz propia en Internet.

Le adjunto copia de la carta que, en su día, envié a "Clásicos Populares" y que, debido a su sensibilidad por la muerte de su hermana (q.e.p.d.) en accidente de tráfico, produjo en Vd. el interés del que me habla.

>>> Le quedo muy reconocido por ello...

Cierto es que nunca será suficiente cuanto hagamos para hacer ver a la sociedad (especialmente a los jóvenes) los peligros que nos acechan desde el preciso momento en que nos ponemos a los mandos de un automóvil.

>>> De ahí vienen mis labores para cambiar el modelo de movilidad y quitarle al personal el volante de las manos.

Sí hubo un tiempo en que veía morir a las personas, ahora, que trabajo en servicios burocráticos,

>>> pero usted no tiene nada de burócrata...

veo la otra cara de la moneda: las edades, los nombres, los objetos personales que se entregan a familiares que, completamente rotos por el dolor, nos comentan las ilusiones futuras que el fallecido tenía previsto hacer realidad... y así un año tras otro.

>>> ... el policía municipal de L'Hospitalet que me dio las cosas de mi hermana tampoco era un burócrata...

Parece mentira, pero un día tuve la curiosidad de ir tomando los nombres y las edades de las víctimas mortales en mi ámbito de actuación que se refiere a todas las vías interurbanas de Andalucía. Aquel año fueron seiscientas treinta y dos. ¿Sabe?; el listado ocupaba un total de... ¡diecisiete folios! Diecisiete folios de tragedias como la que su familia vivió un día y rompió sus vidas hasta tal punto que, me atrevo a asegurar, desde entonces para Vdes., hay un antes y un después.

>>> Bueno... en mi mensaje le decía: "En cuanto a mi familia en particular, la muerte de mi hermana nos partió la vida a todos". Nos la cortó en dos. Mi frase para hablar de los tiempos pasados es "Cuando vivíamos todos..."; es así exactamente, hay un antes y un después, y nada vuelve a ser igual. Nunca.

Permítame que, aún con veinte años de retraso, le acompañe en su sentimiento. Imagino cómo debe sentirse.

>>> ... y todavía le estoy más reconocido por esto.

Quedo a su disposición y le saludo atentamente.

>>> Si encuentra un ratillo para mí entre sus ocupaciones durante mi próximo viaje a Sevilla, espero que podamos vernos.

Muy cordialmente,

Juan Manuel Grijalvo

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