Francisco Hermosa Pérez - Carta fechada a 17 de septiembre de 2005

(con la respuesta de Juan Manuel Grijalvo, 8 de octubre de 2005)

 

Amigo Juan Manuel:

 

( ... )

He leído sus "Impresiones sobre un fin de semana en Sevilla" y me complace decirle que, en un mundo lleno de estupideces e incultura, donde ( ... ) me escriben cartas con un lenguaje que primero fue vulgar, luego mostrenco y, por mor de los símbolos y de la nueva ortografía, terminó siendo ininteligible, resulta placentero leer algo con cierto sentido y sin errores de sintaxis.

>>> Bien... si el texto le merece el calificativo de "placentero", ya me ha pagado el trabajo de escribirlo.

Al margen de que se pueda o no estar de acuerdo con sus apreciaciones (Vd., amigo Grijalvo, parece hombre culto y con ciertos conocimientos o inquietudes sobre arquitectura y urbanismo)

>>> dejémoslo en inquietudes... Cada día compruebo las limitaciones de mis conocimientos.

no detecto cosa alguna por la que yo, hombre de pueblo y de cultura autodidacta, pueda ponerle reparos.

>>> Pues alguna tendría que haber... Si un viajero es lo bastante presuntuoso como para meterse a dar sus puntos de vista sobre una ciudad de la que no sabe casi nada, lo normal es que se equivoque en sus apreciaciones...

Celebro que nuestra ciudad le haya gustado.

>>> Muchísimo. Estos dos días me han dejado un recuerdo maravilloso.

No he podido evitar una sonrisa al leer sus comentarios sobre el aeropuerto y la estación. Todos los forasteros que conozco piensan igual. Uno me dijo un día que el aeropuerto parece una estación y la estación aparenta ser un aeropuerto.

>>> ¿Y qué piensa este hombre de la estación de la Plaza de Armas?

No estoy muy puesto en estas cuestiones, pero si la entrada de la estación de Santa Justa se hubiera puesto hacia Kansas City, el vestíbulo quedaría muy oscuro. Supongo que el arquitecto pensó en el sol. Desde que el Astro Rey inicia su camino del cénit al ocaso, allá en los confines de Huelva, alumbra en dirección contraria a la que trae el ferrocarril.

>>> Bueno, yo había pensado en algo más tradicional. Un techo con claraboyas para que entre la luz. Un vestíbulo a caballo de los andenes, más o menos a la mitad de su longitud. Una fachada mucho más grande...

En la carretera A-4 (Madrid-Cádiz) y en la A-92 (Sevilla-Málaga-Granada) los vehículos que la transitan tienen un problema añadido.

Cuando estaba en carretera y patrullaba la A-92, en multitud de ocasiones me vi obligado a restringir la circulación con dirección a Sevilla desde cincuenta kilómetros antes de llegar a la capital durante unos quince o veinte minutos. El sol parecía un faro gigante que deslumhraba a todos. Cada año registramos varios muertos a causa de ese fenómeno.

>>> Caramba.

Digo yo que será esa la causa por la que la estación "mira" hacia ese lado; que hablo desde el más absoluto de los desconocimientos. Incluso creo que debo pedir perdón por meterme en dar opiniones de este tipo.

>>> Como yo... Pero ya dice Luis Jar Torre que "también es verdad que, mirando en retrospectiva, todos somos más listos".

También coincide en asombrarse por el hecho de que la mayoría de los sevillanos consideren que el parque (y la ciudad en general) esté muy abandonada. Y lo está, amigo Grijalvo; lo está. Lo que pasa es que Vd., es muy generoso en alabanzas.

>>> Yo no diría eso... Tal vez tuve la suerte de venir en la mejor época del año.

Al efecto, me permito adjuntarle copia de dos cartas que, con mi firma, publicaron sendos periódicos. Uno fue el A.B.C. y el otro el desaparecido Diario-16. Salieron al público en varias ocasiones. También lo hicieron en un periódico que se editaba con motivo de la Exposición Universal de 1992.

>>> Me permito republicarlas porque son un punto de comparación con lo que sea que esté pasando ahora. Las cosas pueden haber mejorado... o no.

Un paréntesis para advertirle que en una de ellas, por un error tipográfico, se dice DIRIGENTES cuando, en realidad, debe decir INDIGENTES.

>>> Tal vez sea un lapsus significativo...

Por cierto, al final de la carta, mi temor por Cartuja-93, estaba más que justificado. Hoy, la Isla de la Cartuja (en un delta semiartificial del Guadalquivir) es la versión moderna de la Isla del Tesoro. Vd., que es persona curiosa, pregunte; pregunte por ahí.

Es el lugar que tiene mayor riqueza enterrada (e inútil) por metro cuadrado del mundo. Fibra óptica, edificios inteligentes, zonas deportivas, auditorios... todo se ha ido destruyendo por el abandono y por los efectos del vandalismo sin ley que nos invade y permanece, entre jaramagos, a la espera de que, cual arpa que yace en el rincón, alguien le invite a levantarse. Entonces, ese "alguien" se hará rico a costa de los sevillanos.

No, Grijalvo; no le exagero. Un ejemplo: hay un estadio, mal llamado Olímpico, que se presupuestó en siete mil millones de pesetas. Luego se nos dijo que acabó costando catorce mil millones. Por fin se supo que el precio total fue de veintiún mil millones de pesetas. Mientras la Expo duró, fue el sueño de muchas noches de verano. Luego, con el tiempo, empezaron las preguntas y las dudas. Por último las voces. Y, antes de que pudiéramos saber a cuánto ascendía nuestra deuda... ¡zas! .... ¡más madera!, que diría Groucho Marx.

Se construyó en el año 1998 y se han jugado un par de partidos de fútbol y una final de la Copa Davis de Tenis que ganó su paisano Nadal. Nada más. ¡Ah!, un dato: cada día que permanece cerrado, cuesta a los bolsillos de los sevillanos tres millones de pesetas. Haga cuentas. Mis temores estaban fundados. No fui profeta; simplemente conozco a la gente.

>>> Es la diferencia entre las profecías y los pronósticos. Los míos también se cumplen.

Por otro lado, tenemos un clima demasiado riguroso. Normalmente, en verano, nos pasamos el día encerrados en casa para evitar el calor. Salimos de noche. Cuando nos acostamos (sobre las dos de la madrugada) el termómetro de mi casa suele marcar entre veintiocho y treinta y dos grados centígrados. Como quiera que no se puede descansar, vamos al día siguiente al trabajo en malas condiciones físicas. Laboramos al ralentí. Eso nos da mala fama, pero hay que tener bemoles para aguantar así un día tras otro.

>>> Lo que decía antes sobre la época en que vine: treinta y tres grados no es la mejor temperatura para trabajar arreglando jardines...

En efecto; tenemos muchos árboles. En el interior del Palacio de San Telmo (Residencia Oficial del Presidente de la Junta de Andalucía) hay un jardín botánico con todas las especies de América. Naturalmente, está cerrado el público. Si, muchos árboles. Mas Vd., dando, una vez más, pruebas de su generosidad, ha olvidado, adrede, que un jardín no lo es por sus flores sino por los cuidados del jardinero.

>>> Tendríamos que determinar qué diferencias hay entre un jardin y un parque.

En cuanto a los tranvías, de acuerdo. Cualquier cosa antes que el metropolitano subterráneo. Escarbar en cualquier solar o casa de Sevilla significa darse de bruces con el pasado. Monedas, ánforas, restos humanos por doquier... Además, los romanos llamaron a la ciudad Híspalis; es decir "sobre palos". Asentada sobre la marisma, hacer túneles es llegar a los humedales. Cosas de Sevilla.

>>> A mí me parece, de entrada, innecesario. El Metro tiene sentido cuando no hay otra forma de arreglar los desaguisados de los urbanistas. El mayor problema es el laberinto del casco antiguo. Mi apuesta es una línea rápida de circunvalación con un sistema elevado, guiado, eléctrico y automático, complementada con tranvías modernos que sigan las calles más anchas.

A mi juicio, nuestra ciudad es demasiado grande, demasiado vocinglera y demasiado sucia. ¿El cielo?, tal vez sea, amigo Grijalvo, porque es lo único que no podemos tocar. Ya lo dijo el poeta: "Sevilla, qué maravilla; sin sevillanos".

>>> Yo me sentí bien tratado en todo momento y lugar. Es evidente que tendría otras visiones si hubiera estado más tiempo, hasta dar con el Lado Oscuro de la Fuerza. Tal vez ocurra en alguno de mis futuros viajes. Por otra parte, salvo prueba en contrario, hemos de creer que la ciudad y cuanto hay en ella, con lo malo, lo bueno y lo maravilloso, es obra de los sevillanos, que serán correspostivamente malos, buenos y maravillosos... Y esto no es más que unas "impresiones de un fin de semana"...

Cordiales saludos.

>>> Ahora me toca a mí "ponerle nota" a su carta. Para ser un sencillo "hombre de pueblo y de cultura autodidacta", me parece que escribe demasiado bien. Confiese que lee a los clásicos a escondidas. Su estilo no se ha formado sólo redactando atestados... que también: esa costumbre de poner negro sobre blanco lo que uno ha visto, procurando ser tan profesional y tan objetivo como sea humanamente posible... Además, no es un novicio en esto de publicar. Supongo que no se prodiga. Hace bien.

Nos ha unido el gusto por la música clásica y la admiración por Araceli y Fernando, o Fernando y Araceli, que tanto monta... Fernando tiene mucha gracia. Sigue haciéndonos soñar y reír año tras año. Con él solo, Clásicos Populares es un excelente programa musical. Araceli multiplica el efecto, como el catalizador en una reacción química, y hace extraordinario algo que ya era muy bueno. Esa risa mágica que los oyentes reconocen en los aeropuertos, que transmite tanta felicidad, que es la verdadera protagonista de aquella carta suya que me llegó al corazón, en fin... Confiese que también lee a los poetas. ¿Qué me dice de Saint-Exupèry? También entiende mucho de risas y de estrellas.

Muy cordialmente,

Juan Manuel Grijalvo

 

Mala imagen de Sevilla - ABC, 1988

¿Jardines? - ABC, 16 de julio de 1992

 

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