Vicenç Fenollosa - ¿Carreteras más seguras? No para todos

 

Ibiza, octubre de 2007

 

Este año 2007 está siendo realmente mucho duro para el colectivo de motoristas. Las cifras son espeluznantes. Hasta el mes de septiembre han muerto en las carreteras más motoristas que en todo el año pasado. En concreto en los primeros nueve meses del año han perdido la vida 348 personas que iban en moto. Y aquí no se cuentan los que han muerto en vías interurbanas, o los que lo han hecho 48 horas después del accidente, ni los que han quedado con secuelas para toda la vida.

Es evidente que hay que hacer un análisis de las causas de los accidentes. En primer lugar, el aumento del parque de motos. La convalidación del carné de coche para llevar motos de hasta 125 cc ha hecho que mucha gente haya cambiado el coche por la comodidad de la motocicleta. Este cambio ha hecho que algunos de estos convalidados hayan pasado a conducir motos de más cilindrada con muy poca experiencia o, en algunos casos, sin ninguna experiencia con las dos ruedaa. Se ha hablado de un endurecimiento a la hora de poder acceder al carné de conducir con cilindradas altas. Yo en principio no estoy del todo en contra, este sistema ya se aplica en Japón, por ejemplo, pero sí creo que también se ha de aplicar a todo el colectivo de conductores noveles. No se entiende que un chico de 18 años con el carné acabado de aprobar no pueda llevar una moto de más de 34 CV, pero sí un coche de más de 300 CV.

También es cierto que, por desgracia, demasiado a menudo los conductores de moto cometemos imprudencias. Que algunos motoristas realizan actos que podríamos calificar incluso de delictivos: conducción temeraria, carreras en carreteras abiertas, adelantamientos en lugares prohibidos. En definitiva, todo aquello que nunca habríamos de aceptar ni de los motoristas ni de ningún conductor, conduzca el vehículo que conduzca. Pero pasa. Y debemos ser los propios motoristas los primeros en rechazar este comportamiento que nos perjudica a todos. Primas de seguro más caras, indiferencia de las autoridades y, peor aún, indignación de la población en general que nos mete a todos en el mismo saco y lo etiqueta con un "ellos se lo han buscado" que no todos nos merecemos.

Pero una vez más hay que poner también el punto de mira en unas administraciones que a menudo se esconden detrás de frías estadísticas, con el argumento de la velocidad excesiva o la distracción del conductor, y así esquivan una responsabilidad de la que no deberían huir. Quiero hablar del gran número de puntos negros que siguen existiendo en nuestras carreteras (17 en Ibiza), de seguir poniendo pintura deslizante con la excusa que es necesaria para que refleje la luz por la noche (en los países nórdicos también hay noche, y llueve bastante más que aquí, y no la ponen), y por último, mantener de forma obstinada las cercas de seguridad también conocidas como guardarraíles.

¿Saben cuanto costa un metro de protectores de guardarraíl en las carreteras?: 16 euros. Saben cuanto cuesta un radar para poner multas?: más de 120.000 euros. Eso si no hablamos del famoso cinemómetro para poder poner multas desde de un helicóptero, que sube a 280.000 euros la unidad... ¡Más de lo que cuesta comprar un piso!

Pues bien, nuestras carreteras aún ahora están sembradas de estas guillotinas que a 29 Km/h ya pueden amputar un miembro, tal y como por desgracia se pudo comprobar no hace mucho cuando una turista perdió parte del pie. O el pasado mes de septiembre, en Madrid, cuando un miembro de la Guardia Civil perdió la vida al cortarle el cuello una de estas guillotinas, dicen que de seguridad. Y así tantos ejemplos que no cabrían en este site.

Hace falta una intervención urgente de las administraciones, y poner de una vez la doble bionda a las cercas tal y como, por ejemplo, se ha hecho en la carretera de Sant Josep. Los protectores que se pusieron al final de la pasada legislatura en los pivotes que sujetan las cercas, no dudo que con buena intención, son absolutamente ineficaces en caso de impacto.

Hay que intensificar la educación vial desde las escuelas, hacer constantemente campañas de reciclaje de los conductores y poner más vigilancia en nuestras carreteras, pero hacerlo con la intención real de evitar los accidentes y no con afán recaudatorio, que por desgracia es el que todos comprobamos.

No querría acabar este artículo sin recordar a los motoristas de Eivissa y de Formentera que el próximo día 10 de noviembre hay convocada en Madrid la segunda manifestación nacional de motoristas. El año pasado más de 4.500 motoristas nos manifestamos por las calles de la capital del Estado, a pesar de la fuerte lluvia. Sería importante que pudiésemos ir a Madrid a reclamar todos juntos nuestros derechos, para que las carreteras dejen de ser un macabro escenario de cifras, y lo que es peor, de familias destrozadas por 16 miserables euros.

 

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