Héctor Barco Cobalea - Comentarios a

las impresiones de un fin de semana en Sevilla de Juan Manuel Grijalvo

 

Septiembre de 2006

 

Me pregunto por primera vez qué posibilidades hay de reimplantar el tranvía en Sevilla.

Muchas y muy interesantes, de hecho el nuevo PGOU de la ciudad pretende hacer el “famoso” Metrotren, cuyo recorrido iría desde Puerta de Jerez (junto a la Antigua Fábrica de Tabacos) hasta la Puerta Osario, cercano a Santa Justa.

Esto va a implicar la peatonalización de algunas avenidas, algo que ha creado cierta tensión en la ciudad, especialmente por la oposición del colectivo de taxistas, bajo la sombra de los comerciantes de las famosas calles Sierpes y Tetuán, que ven la amenaza de nuevas calles comerciales en la zona por la peatonalización.

También se quiere rebajar el tráfico por la zona centro (únicamente podrán circular residentes y comerciales) mediante minibuses, especialmente oportunos para numerosas calles estrechas inaccesibles por otro medio de transporte público.

Sin embargo, el proyecto se ha quedado muy corto para lo beneficioso que podría haber resultado: imagínese que el metrotren llegara hasta la estación de Santa Justa, lo que podría favorecer el movimiento colectivo intra e inter urbano con los llamados “intercambiadores” muy utilizados en ciudades europeas (con letras mayúsculas).

Otra línea de tranvía que debería de realizarse de manera urgente es un enlace desde Santa Justa hasta la Isla de la Cartuja, cuya actividad empresarial en auge y la escasez de medios colectivos hace que aquello sea un caos diario que va a más.

 

Paso junto a unos carteles que anuncian obras del metro. Al parecer, las inician en 1974, las detienen en 1983, las recomienzan en 1999... y de momento no hay fecha para terminarlas. Los túneles se han inundado varias veces.

Muchos pensamos que tal vez sea más interesante, en vez de invertir enormes cantidades de tiempo y dinero en una línea subterránea, invertirlas en varias líneas de tranvía por superficie y rebajar el tráfico de la zona. No sé si lo notó, pero uno de los mayores problemas de Sevilla es el ruido del tráfico.

 

Por fin llego al parque de María Luisa... Paso junto a una estatua ecuestre de Simón Bolívar y me interno en el recinto. Todos los jardines que había entrevisto hasta ahora no eran más que el "trailer". [...] El librero me responde que no soy el único que pide algo así, pero no hay nada. A continuación me dice que es una lástima que esté tan descuidado.

Sin lugar a dudas el señor librero dió en el clavo: el parque Maria Luisa es mucho más que un maravilloso jardín de numerosas especies de diversas partes del mundo, en cada rincón del mismo cuenta la historia de la ciudad. Es un parque único, la mayoría de las plantas exóticas que se colocaron, tenían un fín, un significado.

Le quiero poner como ejemplo la rotonda dedicada a Bécquer, en cuyo centro hay un enorme “árbol de los pantanos”, no recuerdo su nombre científico, y se puso allí por ser la especie más representativa de la vida de Bécquer: puede crecer en diversas condiciones, pero es especialmente prolífico en los pantanos, donde las condiciones son muy adversas, al igual que Bécquer, que a pesar de “las condiciones adversas” en su vida, fue capaz de “crecer” y escribir varias de las mejores obras de nuestra literatura.

Sin embargo todo esto se desconoce si no es a través de los libros (escasos además) o el boca a boca. En el Parque no existe ninguna reseña de todo lo que la Exposición del 29 quiso reflejar a través de él.

 

Vuelvo hacia la estación de autobuses. Entre el edificio y el Guadalquivir hay algo que me hace verdadero daño a la vista: una plaza dura. A quién se le ocurre poner semejante cosa a la orilla del río y blindar con placas de hormigón un lugar ideal para hacer... otro jardín, naturalmente.

Con esta reflexión se me viene a la cabeza el paseo fluvial, que existe en una de las orillas del Guadalquivir (paralelo a la calle Torneo), y que en el lado opuesto es inexistente por los numerosos edificios (i)legales allí presentes.

Hay rumores de intentos por querer conseguir el paseo fluvial por la otra orilla del río Guadalquivir.

Pienso que los paseos fluviales de Sevilla tienen un potencial increíble, especialmente en el apartado deportivo y cultural.

 

Yo venía con la idea de que Sevilla me iba a gustar... Pues bien, me ha encantado, me ha hechizado, me ha embrujado... todo eso y más.

Me alegro. Desde luego que es una ciudad que embruja, si se pasea por el barrio de Santa Cruz, el Parque María Luisa, el centro, Triana...

Es una ciudad con un enorme potencial para llegar a ser mucho más de lo que es, especialmente en el apartado cultural, ya que la palabra cultura únicamente se asocia a la Semana Santa y Feria de Abril: apenas hay conciertos de renombre, museos ni exposiciones si no es con la etiqueta de “Ciudad de Sevilla” por algún lado.

Sevilla se mira en un espejo autista, ajena al resto del mundo, anclada en los tradicionalismos, donde ciudades como Granada nos superan por goleada en el apartado cultural. Si progresara en ese sentido, con un urbanismo más colectivo y menos individual, rebajando su colapsante tráfico, podrá equipararse a ciudades como Salzburgo, Viena o Florencia.

El problema para los sevillanos no es ver lo que es (que es mucho), sino todo lo que podría ser y no es.

Un cordial saludo.

Héctor Barco Cobalea

Movilidad - Sevilla...

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