Soy un americano sureño con raíces inglesas, así que me siento muy emparentado con los hobbits. Empecé a leer a Tolkien cuando tenía doce años y me sé de memoria trozos bastante grandes de "The Lord of the Rings" y "The Hobbit". Enseño Historia Universal en una "high school" a alumnos de quince y dieciséis años. Pertenezco a Mensa desde 1983 más o menos. Creo que las obras de Tolkien son muy consistentes, históricamente, con el mundo actual: sus pueblos y naciones se comportan de una forma históricamente válida. Escribiendo artículos para "Beyond Bree" que se centran en el detalle histórico del trasfondo de sus obras, espero revelar un nivel más de la profundidad y el cuidado que Tolkien puso en su creación.

 

 

David Cofield - Heirs apparent -

La sucesión real en Númenor y en la Tierra Media

 

Traducción al castellano de Juan Manuel Grijalvo

 

Al principio de la Segunda Edad los Valar establecieron el Reino de Númenor, y dieron a los Dúnedain una vida tres veces más larga que la de los hombres de la Tierra Media.

Al primer rey de Númenor, Elros Tar-Minyatur, y a sus descendientes les otorgaron vidas aún más largas, de 400 años en promedio, en los primeros años (Cuentos Inconclusos). Semejante longevidad crea problemas peculiares, como la superpoblación y el consiguiente aumento de la demanda de recursos naturales. En una familia real estos problemas se complican por la necesidad de mantenerse en el poder. Los celos y las rivalidades entre hijos, nietos y demás parientes se van acentuando inevitablemente a medida que envejece el soberano. Durante la vida de J.R.R. Tolkien, la familia real inglesa pasó por dos de tales períodos, uno hacia 1890, cuando la reina Victoria impidió el acceso al poder de su hijo y de su nieto, y el otro hacia 1920 y 1930, cuando el heredero del rey Jorge V no se hizo cargo de sus responsabilidades y se dio a una vida de placeres que acabó en su abdicación. Durante sus primeros siglos en el poder, la Casa de Elros evitó muchas de las trampas en que pueden caer los reinados largos. En los siguientes milenios de la Segunda Edad la familia real de Númenor, como casi todo el resto de su cultura, perdió su sabiduría originaria y fue decayendo hasta el desastre.

Al morir tras un reinado de 410 años, en el año 442 de la Segunda Edad, Elros Tar-Minyatur dejó un hijo, un nieto y un bisnieto en línea directa de sucesión. Las rivalidades reales o potenciales entre las tres generaciones desaparecieron rápidamente cuando Vardamir, el hijo de Elros, optó por pasar el cetro a su hijo Amandil, a la sazón de 250 años de edad. Con ello evitó un reinado corto de 29 años (Vardamir murió en 471) y permitió a Tar-Amandil y a su hijo Elendil ejercer los puestos de rey y príncipe heredero a unas edades adecuadas. Durante los siguientes 2400 años, los reyes y reinas de Númenor que les sucedieron tuvieron el cuidado de no tener más de dos generaciones de herederos a la vez. Esto se conseguía demorando el matrimonio y el nacimiento de los hijos hasta la mitad de su segundo siglo de vida, por lo menos, y también por la práctica de renunciar al cetro algunos años antes de decidir la partida. Esta costumbre aliviaba las tensiones familiares, y era vital para la estabilidad de la nación en conjunto. En las monarquías absolutas y demás sistemas que dependen de las decisiones de una sola persona, los cambios de jefe demasiado frecuentes pueden tener efectos deletéreos, como se pudo ver, por ejemplo, en los últimos siglos del Imperio Romano.

Esta sabia y abnegada conducta, que implicaba retrasar el matrimonio y la paternidad hasta mucho después de llegar a la edad adulta, aproximadamente a los 50 años (Ruta perdida 71), fue abandonada cuando la Sombra cayó sobre Númenor. Tar-Atanamir el Grande se negó a renunciar al cetro y a la vida y reinó hasta su muerte en 2221. Aunque Atanamir vivió 421 años, fue el último Rey que pasó de los 400. Los monarcas que le sucedieron siguieron su ejemplo, y su nieto Tar-Telemmaitë (que reinó entre 2386 y 2526), fue el primer Rey después de Elros en ver el nacimiento de un bisnieto en línea directa de sucesión. Los siguientes cinco monarcas también conocieron a sus bisnietos, a pesar de la mengua de la duración de sus vidas, indicio de que sus matrimonios y paternidades comenzaban mucho antes de lo que había sido costumbre en otros tiempos.

Así, al tiempo que la Sombra sobre Númenor se espesaba, el número de hombres y mujeres jóvenes en la Casa de Elros empezó a aumentar. Probablemente la nobleza y los plebeyos de Númenor siguieron el ejemplo de su familia real, de modo que la población creció más deprisa que antes y la edad promedio bajó. Los numenoreanos jóvenes, preocupados por su menor esperanza de vida, eran impacientes y llenos de ambiciones y aspiraciones que sus antepasados habrían mirado con poca simpatía y mucha sospecha. Por ello no resulta sorprendente que en este período hubiera grandes desembarcos y expediciones bélicas contra la Tierra Media, aparentemente para combatir a Sauron, pero también como válvula de escape para dar salida a la agresividad de una población cada vez más joven y a su excesivo número. Aún es menos sorprendente que estos jóvenes rechazasen los idiomas élficos como lenguas muertas, irrelevantes para sus propósitos.

El primer Rey numenoreano que vivió menos de 300 años fue Tar-Ardamin, que murió en 2899. También fue el primero que engendró un heredero antes de cumplir los cien años. No debe sorprendernos que este hijo fuera el infame Ar-Adûnakhôr, el primer Rey que tomó un nombre en Adûnaic, y prohibió el uso de las lenguas élficas. (Cuentos Inconclusos 222). Adûnakhôr fue el último Rey que vio nacer a sus bisnietos, un resultado de la continua mengua de la duración de la vida de la familia real. La edad a la que tenían el primer heredero también bajó, y Ar-Gimilzôr, bisnieto de Ar-Adûnakhôr, sólo había cumplido 75 años cuando nació su hijo Tar-Palantir. Paradójicamente, fue éste el que se rebeló contra lo que se había vuelto la norma social en Númenor. Su efímero intento de restablecer las lenguas élficas y la antigua religión de Númenor fue combatido por su hermano Gimilkhâd, que engendró un hijo a los 74 y murió a los 199. Tar-Palantir se casó más tarde y engendró una hija a los 82, otra indicación de una esperanza de vida menguada (Cuentos Inconclusos 224). Tar-Palantir murió a los 220. Vivió unos pocos años más que su padre. Su hija Míriel se casó a la fuerza con su primo Pharazôn a los 118. Si pensamos que Ar-Pharazôn ya había vivido dos años más que su padre en la época de la invasión de las Tierras Imperecederas en 3319, tendremos una idea de la desesperación que sentían el último Rey de Númenor y su pueblo. Al tiempo que su país se hacía más rico y poderoso, veían que sus vidas se volvían más breves y su juventud limitada a fracciones aún más pequeñas. Las crónicas que nos han llegado no nos dicen si Ar-Pharazôn y Miriel tuvieron hijos, pero parece probable que hubiera algún heredero o pretendiente en cuyo entorno se formaron facciones de numenoreanos jóvenes, sin duda animados por Sauron. Por suerte para los Dúnedain, no todos los numenoreanos habían sucumbido al terror a la muerte y al culto a la juventud física en la época de la Caída de 3319.

Y los Señores de Andúnië, una rama secundaria de la casa de Elros, habían permanecido fieles a las antiguas tradiciones de Númenor y a las lenguas élficas. Hasta la publicación del Volumen XII de La Historia de la Tierra Media, "Los Pueblos de la Tierra Media", había muy poca información sobre la que basar cualquier teoría sobre la duración de la vida de los Señores de Andúnië y sus descendientes, los Reyes de Gondor y de Arnor. El capítulo VII de Los Pueblos de la Tierra Media, titulado "Los Herederos de Elendil", contiene material muy importante. La información de la Historia de la Tierra Media debe usarse con precaución, porque es incompleta y con frecuencia contradictoria, pero el material del Capítulo VII concuerda con el Apéndice A del "El Señor de los Anillos" y lo complementa, difiriendo apenas en algunos nombres. Según el Capítulo VII, Elendil nació en 3119, así que tenía 200 años en el momento de la Caída. Hay una nota en el capítulo VI de Los Pueblos de la Tierra Media (página 170) diciendo que Elendil fue "muy longevo" y que los numenoreanos vivían unos 210 años, y los miembros de la casa real, unos 350. Sin embargo, estas cifras no se pueden aplicar a los últimos siglos de Númenor. Ningún monarca había llegado a los 350 desde la muerte de la tercera Reina Tar-Vanimeldë en 2637, y Ar-Pharazôn no podía esperar vivir mucho después de cumplir los doscientos. Los plebeyos habrían vivido aún menos tiempo en 3319. No está claro si los Fieles en general eran muy longevos o sólo Elendil.

Los hijos de Elendil, Isildur y Anárion nacieron en 3209 y 3219. Evidentemente, se casaron cumplidos los ochenta, porque el hijo mayor de Isildur, llamado Elendur en "El desastre de los Campos Glaudos" en Cuentos Inconclusos 271-287 y Kiryandil en el capítulo VII, nació en 3299 en Númenor.

Los dos hijos siguientes de Isildur, Aratan y Ciryon (Eärnur y Veändur en el capítulo VII) nacieron en Gondor en 3339 y 3379, y su hijo menor Valandil nació en Imladris en 3430. Anárion tuvo al menos cuatro hijos, pero sólo nos ha llegado el nombre del cuarto, Meneldil, el último ser humano nacido en Númenor, en 3318 (Cuentos Inconclusos 279). Por lo tanto, Anárion tardó entre veinte y treinta años en engendrar cuatro hijos, mientras Isildur hizo lo mismo, pero en 131. Al parecer, hay tres explicaciones posibles: que Tolkien no tuvo en cuenta las implicaciones de estas fechas; o que Isildur estaba tan enfrascado en combatir las maquinaciones de Sauron en Númenor y después en establecer los Reinos del Exilio en la Tierra Media que tuvo poco tiempo libre para sus asuntos domésticos; o que el hijo mayor de Elendil respetaba más que el menor las antiguas costumbres de la casa de Elros. Hallaremos algunas evidencias a favor de la tercera hipótesis analizando la lista de los descendientes de Isildur y Anárion en Arnor y Gondor.

La Guerra de la Ultima Alianza fue una tarea multigeneracional en la que tomaron parte Elendil, Isildur, Anárion y los hijos de todos ellos. Al final de la batalla de los Campos Glaudos en el año 2 de la Tercera Edad, sólo sobrevivían dos nietos de Elendil, Meneldil de Gondor y Valandil de Arnor. Meneldil tenía más de 120 años y, por lo visto, estaba en la flor de la vida, porque aún vivió otros 160 años. Y Valandil era apenas un niño. Había nacido en Imladris en 3430. Quizá Isildur, consciente de que iba a comenzar una guerra terrible, engendró su último hijo después de huir de Gondor para asegurar la supervivencia de un Heredero de Elendil. Valandil heredó el gobierno de Arnor en el año 2 de la Tercera Edad, pero no fue Rey de hecho hasta el año 10 (III 366), aproximadamente a los 21 años de edad. Al parecer, la característica numenoreana de no madurar del todo hasta los cincuenta no pasó a los Dúnedain de la Tierra Media. Si esa teoría es correcta, es interesante observar que, pese a esa madurez más temprana, los Reyes de Arnor y los de Arthedain mantuvieron la antigua costumbre numenoreana de esperar muchos años antes de engendrar un heredero. A consecuencia de esta costumbre, los veintidós Reyes del Norte después de los 239 años de reinado de Valandil tuvieron en promedio reinados de 78.5 años, vidas de 188 años (incluyendo a los cuatro Reyes que murieron violentamente) y engendraron a sus herederos sobre los 85 años. Puede ser significativo que todos los Reyes de Arnor y Arthedain desde Valandil hasta Malvegil (muerto en 1349), llegaran a los 200 años, pero después ya no los cumplió ninguno. Esto puede ser sólo una consecuencia de lo peligroso que era ser el Rey y combatir contra Angmar, cada vez más, pero así y todo es digno de mención que el bajón en la esperanza de vida comenzó cuando los Reyes empezaron a usar el prefijo aran , ar(a), ante sus nombres. Significaba Alto Rey, y ya había sido usado por los últimos Reyes de Númenor. Los quince caudillos de los Dúnedain desde Aranarth hasta Arathorn II, pese a llevar vidas más ásperas y peligrosas, vivieron 145.5 años en promedio, y engendraron herederos a los sesenta o setenta años, excepto los dos últimos, que lo hicieron sobre los cincuenta. Como consecuencia de esta demora en tener hijos sólo un gobernante del Norte conoció a un bisnieto en línea directa; fue el Rey Arantar, nieto de Valandil. Incluso después de perder el reino y verse reducidos a la pobreza, la Casa de Isildur podía sentirse orgullosa de haber preservado en tan gran medida las costumbres antiguas. En Gondor los Herederos de Anárion tuvieron experiencias muy diferentes.

Desde Meneldil hasta Eärnur los treinta Reyes de Gondor (excluyendo a Castamir el Usurpador) vivieron en promedio 225 años, bastante más que sus primos septentrionales, incluso considerando que ocho de ellos cayeron en combate y que Telemnar murió de peste tras un reinado de sólo dos años.

Quizá un clima más sano contribuyó a prolongar sus vidas. Sin embargo, los Reyes de Gondor tuvieron reinados más cortos que los del Norte, con 68 años de promedio, y eran más jóvenes cuando engendraban a sus herederos, a una edad de 70 años en promedio. Por otra parte, la Casa de Anárion fue menos afortunada en preservar la línea de sucesión, habiéndose roto la descendencia directa con dos Reyes que murieron sin hijos, con la muerte del Rey Telemnar y su familia de peste, y la muerte en combate del Rey Ondoher y sus hijos. Como los herederos reales eran engendrados a edades más tempranas que en Arnor y Númenor, todos los Reyes de Gondor salvo ocho, vieron nacer a sus bisnietos y Tarondor, el Rey que reinó más tiempo (162 años) tenía un tataranieto cuando murió en 1798.

Con varios herederos, así como hermanos y primos más jóvenes, las luchas internas en los palacios de Gondor eran inevitables. Gondor sufrió una ruinosa guerra de sucesión desde 1432 hasta 1448, entre ramas rivales de la familia real, que generó otros conflictos durante los siguientes dos siglos. Puede ser que otras desavenencias de familia causaran la falta de descendencia de Falastur y Narmacil I, y que los bisnietos jóvenes se impacientaran cada vez con más frecuencia bajo la autoridad de monarcas ancianos, creando una tensión perpetua que habría causado interferencias en el gobierno y la defensa de la nación.

Sin duda, algunos jóvenes príncipes de Gondor deseaban que la costumbre de los Reyes numenoreanos de renunciar voluntariamente a la vida se hubiera seguido también en la Tierra Media. Así, la Casa de Anárion fue más próspera y longeva que la de Isildur, pero se mantuvo sacrificando algunas de las antiguas costumbres del linaje de Elros.Para sus primos septentrionales, las rivalidades de familia del linaje de Anárion habrían sido un justo castigo por haber abandonado sus principios.

En 2002, tras la captura del Rey Eärnur por los Nazgûl a la edad de 72 años, la Casa de Anárion se extinguió y Gondor fue gobernado por la Casa de Húrin, los Senescales, durante los siguientes milenios. Eran una familia de ascendencia numenoreana, pero sin la extraordinaria longevidad otorgada al Linaje de Elros. La vida de los Senescales duró sólo 111 años de promedio; aunque engendraban hijos a edades mucho más tempranas que los Reyes, sus familias eran generalmente poco numerosas. Cuando Turin I tuvo más hijos de lo habitual, fue "una cosa ya rara y digna de mención entre los nobles de Gondor" (Pueblos de la Tierra Media 204). La norma entre la población de Gondor, al parecer, era tener familias pequeñas y esperanzas de vida en declive. Así, en la época de la Guerra del Anillo, Minas Tirith estaba medio vacía (III 24).

El fin de la Tercera Edad y el retorno del Rey Elessar dieron nueva vitalidad no sólo a la monarquía, sino también a las naciones de Gondor y Arnor. Aceptado como adulto a los 20 años por Elrond, Elessar no había alcanzado su completa estatura de cuerpo y mente hasta los 49, un signo de su herencia numenoreana renovada. De unos noventa años de edad cuando fue coronado Rey, Elessar se casó con la Reina Arwen Undómiel y tuvo un hijo, Eldarion, y al menos dos hijas durante su reinado de 120 años. Después de cumplir los 210, Elessar ejerció el privilegio de sus antepasados y renunció libremente a la vida (III 337-344). La esperanza de vida de su pueblo aumentó también. Faramir vivió 120 años, más que ningún Senescal desde Belecthor II en 2872, y podemos suponer que otros gondorianos y arnorianos disfrutaron una longevidad parecida. Es dudoso que este don perdurase mucho después de los días de Elessar. Tolkien dejó escrito que veía a Eldarion y a sus sucesores como "sólo reyes y gobernantes" (Cartas 344), con pocos de los grandes dones de su antepasado. Prescindiendo de que este don de larga vida fuera temporal, para los Dúnedain fue tan beneficiosa la recuperación de las tradiciones antiguas que hizo Elessar, por lo menos, como la propia restauración de la monarquía.

 

Nancy Martsch me sugirió que escribiera este artículo y le agradezco la inspiración. Por supuesto, los errores son míos. Las referencias a La Ruta Perdida, Los Pueblos de la Tierra Media, Cuentos Inconclusos, y a Las Cartas de J.R.R. Tolkien son a las primeras ediciones en tela de Houghton Mifflin. Las referencias a "El Señor de los Anillos" son a la segunda edición revisada de Allen and Unwin.

 

Publicado con el amable permiso del autor, David Cofield, y de Nancy Martsch, editora de Beyond Bree.

 

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