Jamal el Akkad el Awad - Bread and Peace, Pan y Paz

 

Cuando una persona siente un amor infinito por el Universo y por cuanto vive en él, cualquier injusticia en forma de destrucción es algo demoníaco.

La mujer es históricamente uno de los colectivos más desfavorecidos y discriminados en el mundo. Con estos antecedentes, deberíamos corregir esa violencia y esa destrucción que está tan extendida.

La libertad de la mujer es la de la sociedad, pero mientras hay condiciones para ella, es una libertad falsa. Pero los grandes perdedores son los hombres que intentan desde hace siglos acallar el espíritu de la mujer en vida, pero ellos no se dan cuenta de que a quien callan es a sus madres, hijas, mujeres y hermanas. Han condenado a la mujer a una categoría infrahumana para tener el control, es una conducta paranoica total, porque el hombre teme a la mujer, sabe que es superior, ama con mucha fuerza. Un pequeño ejemplo, llevar durante nueve meses a un niño en el vientre requiere fuerza, vigor, y amor.

Sería bonito que el mundo estuviese lleno de cualidades femeninas.

Las situaciones de discriminación que sufren las mujeres inmigradas, sobre todo los conocidos abusos laborales y sexuales de las mujeres que trabajan en el servicio doméstico, raramente son tratados en los medios de comunicación pública.

No se ha querido hacer visible el proceso migratorio de las mujeres, pues se ha considerado un hecho menor sin la suficiente importancia, quizás basándose en los datos de los inmigrantes masculinos. Las mujeres quedan reducidas al papel de esposas, acompañantes o madres.

La mujer inmigrante es el motor económico de las familias generadoras de divisas para los países de origen, puente entre culturas, pero padecen una mayor discriminación como consecuencia de estereotipos desvalorizados arraigados tanto en la sociedad de origen como en la acogida. Ello conlleva una triple exclusión, digo triple, como los casos de las mujeres marroquíes. La preferencia de los empresarios por latinoamericanas e inmigrantes de países del Este es cada vez mayor.

A pesar que las inmigrantes marroquíes son uno de los colectivos más antiguos en el país, últimamente los empresarios optan por contratar a latinoamericanas e inmigrantes de los países del Este, porque las recién llegadas tiene menos conocimiento de sus derechos y además aceptan condiciones laborales a la baja. A esto se añaden los prejuicios hacia los musulmanes a raíz del terrorismo islámico.

Todos conocemos la situación en que se encuentra la mujer, discriminada en el acceso, permanencia y promoción en el mundo laboral. Las mujeres inmigrantes sufren de forma más aguda esta discriminación.

El trabajo doméstico, considerado históricamente una actividad marginal, es un mercado de trabajo secundario, con bajos ingresos y elevada irregularidad, con nulas posibilidades de promoción laboral. A las empleadas de hogar no se les aplican todos los derechos laborales recogidos en el Estatuto de los Trabajadores y Trabajadoras, sino el Régimen Especial de Empleadas de Hogar. Otra reducción inexplicable de sus derechos es que en el artículo 3.4 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se excluye expresamente a este colectivo del ámbito de actuación de esta Ley.

Negar la realidad de las cosas

es no ver su realidad;

afirmar el vacío de las cosas

es no ver, de nuevo, su realidad.

Cuanto más hablas y piensas acerca de ello,

más te alejas de la verdad.

 

Jamal el Akkad el Awad - USO-INMIGRACIÓN

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