Jamal el Akkad el Awad - La percepción de la realidad

 

Hay una antigua historia griega sobre la que es necesario meditar. Un fanático rey tenía una preciosa cama de oro, muy valiosa (LEY DE EXTRANJERIA), adornada con miles de diamantes, y siempre que había invitados en palacio (LOS SIN PAPELES) él les ofrecía la cama. Pero existía una condición (art. 45.2 a,b, el arraigo laboral): el invitado tenía que encajar en la cama. Si el invitado era un poco más alto, el rey lo hacía cortar al tamaño adecuado. Por supuesto que, como la cama era tan valiosa, no podía ser modificada. Pero el invitado sí podía ser cortado de acuerdo al tamaño de la cama ¡como si la cama no existiera para el invitado, sino el invitado para la cama! Claro está que el invitado moría, pero el rey no tenía la culpa: él lo hacía todo con la mejor intención del mundo.

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