José Miguel L. Romero - Pigmeos en Ses Feixes

 

Junio de 2007

 

Se refugian en ses Feixes, donde han encontrado el hábitat perfecto: allí pueden zamparse todos los insectos voladores (especialmente mosquitos) que les plazca, hasta llenar su barriguita y ganar algunos miligramos con los que engrosar sus 3,5 gramos de media (apenas miden cinco centímetros). Dos naturalistas canarios, enamorados de estos quirópteros, Domingo Trujillo y David García, los han descubierto en ese humedal: el animal se llama murciélago de Cabrera {Pipistrellus pygmaeus) y es, aseguran, "el vertebrado alado más raro que existe en la isla de Eivissa".

Hasta el momento han logrado capturar (y luego soltar) cuatro ejemplares, pero creen que hay "muchos más". Sólo ha sido hallado en ese humedal de Eivissa. El resto de la isla no parece reunir los requerimientos ecológicos que precisa esta especie y que se han observado en otras regiones.

De su existencia se ha tenido conocimiento ahora, gracias a las investigaciones de estos dos naturalistas, que también han descubierto la presencia de otras dos especies de murciélagos. Uno de ellos se daba por extinguido en Formentera, el murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), del que en esa isla no se sabía nada desde los años sesenta. Es el murciélago más amenazado, dado que se estima que existen menos de veinte ejemplares: «Su situación es crítica», alerta García.

 

Hallazgo "sorprendente"

El otro quiróptero descubierto es el murciélago del bosque (Barbastella barbastellus), especie ligada fundamentalmente a masas forestales húmedas. David García considera "sorprendente" su hallazgo en las Pitiüses, pues este territorio tiene "características ecológicas muy alejadas de las preferencias que manifiesta este mamífero en la Península". Es otro de los vertebrados "raros" que habitan en la actualidad en las islas y de él sólo se han capturado cinco ejemplares.

Los murciélagos son los únicos mamíferos presentes en las Pitiüses que "no han sido introducidos por el hombre", recuerda García, que añade que "juegan un papel muy importante en el funcionamiento ecológico de los ecosistemas como depredadores de diversos invertebrados" y ejercen el control de plagas agrícolas y forestales.

Estas tres rarezas, así como el resto de murciélagos de las Pitiüses, se enfrentan a diversos peligros, como las reformas de edificios históricos que les sirven de refugio, la transformación de sus hábitats y el efecto nocivo de los plaguicidas empleados para combatir plagas agroforestales, pues disminuyen sus presas y las toxinas se acumulan en su organismo.

También suponen un grave problema para la supervivencia de los quirópteros cavernícolas, como es el caso del murciélago grande de herradura que hay en Formentcra, las perturbaciones que provocan las pernoctaciones en cuevas, las fiestas ilegales y las visitas espeleológicas sin regulación.

 

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