Julio Reyes Fuentes - Incendio, sin mayores consecuencias, en un buque tanque cargado con 16.000 toneladas de petróleo

 

Capitán de la Marina Mercante

 

Buque tanque "San José"

 

COPIA DEL CUADERNO DE BITACORA DEL BUQUE TANQUE DE Y.P.F. “SAN JOSÉ”. SINGLADURA Nº 4 DEL VIAJE DE ARUBA(ANTILLAS HOLANDESAS) A BUENOS AIRES. SITUACION: Lat.11º-16´ N. y Long. 59º-03´W

 

ACAECIMIENTOS:

 

A 03.55 horas del día 4 de Septiembre de 1952 comunican desde la sala de máquinas al puente de mando (en el que se encontraban el 1er. y 2º Oficial, momentos antes del cambio de guardia) que se había producido un incendio en el pañol de pinturas de máquinas situado en el compartimiento del timón. Se toca de inmediato zafarrancho de incendio a popa. A 04.00 hs se para la máquina para disminuir la acción del viento sobre el buque y se desconecta el timón. Se ordena inundar el cofferdam de popa para aislar toda la zona de la toldilla de los tanques de carga y el personal (contramestre y marinería) acude rápidamente a la entrada del compartimiento del timón, pero se comprueba la imposibilidad de entrar en el mismo por la gran cantidad de humo y gases. Mientras tanto se tienden cuatro líneas de mangueras en la toldilla, dos para introducir agua a través de los cuellos de cisne sobre la misma y las otras dos se introducen por los ojos de buey del costado para inundar el pañol incendiado. Se trabaja con mangueras hasta las 07.00 horas en que se da por extinguido el fuego y se continúa trabajando hasta las 12.50 horas en el desagote de los alojamientos del personal y la zona del motor eléctrico del timón . A esa misma hora se da toda máquina avante y se continúa la navegación. A 19.16 hs. durante el crepúsculo vespertino se sitúa el buque por observaciones astronómica de estrellas en Lat.11º-09´ N y Long. 58º-11´W.----------

A 24.00 hs.en Lat.10º-58´N y Long. 57º-22´W. y Rv: 103º, viento flojo y marejadilla del E, finalizamos la singladura sin otra novedad.---------------------------------------------

Hasta aquí la copia fiel del cuaderno de bitácora del buque firmado por el Capitán y oficiales correspondientes.

 

COMENTARIOS:

 

Lamentablemente, para introducir las mangueras por los ojos de buey del costado era preciso que alguien se descolgara por una escala de gato, sujeto por la cintura con un cabo de cáñamo hasta la altura de los dichosos ojos de buey. Estábamos en la toldilla el que suscribe (1er. Oficial) , el 2º Oficial que salía de guardia, el contramaestre y varios marineros. Por lógica debería ser el 1er. Oficial quien diera ese primer paso. Malditas las ganas que yo tenía de colgarme de noche al costado de un petrolero con fuego en un pañol y en el cuarto del timón, pero era imprescindible hacerlo para evitar que el incendio se extendiera a todos los alojamientos del personal subalterno y al motor eléctrico del timón. Primero bajé yo y a continuación me siguieron el 2º Oficial, y después el contramaestre y los marineros. De todos ellos guardo un recuerdo emocionado por su leal entrega en aquella fecha. Afortunadamente subimos todos sanos y salvos aunque con algunas magulladuras por los inevitables roces contra el casco. El buque estaba parado y con la consiguiente iluminación en la zona de trabajo pero nos era inevitable pensar, mientras se trabajaba, que estábamos en una zona tropical del Atlántico Norte y lo que nos esperaría abajo si alguno cayera al agua. No obstante continuamos trabajando e inundando con mangueras la zona hasta las 07.00 horas que se da por extinguido el fuego.

Como consecuencia de las experiencias vividas a bordo de los buques he quedado marcado por varias reacciones inevitables en mí:

1º: No puedo ver un cigarrillo a medio apagar aunque esté en un cenicero. Me he sorprendido también, a veces, acabando de apagar cigarrillos sin terminar de fumar por terceras personas. Ello como consecuencia del incendio narrado, cuya causa, después de las pertinentes averiguaciones y según la propia confesión del interesado, fue que un imbécil tiró en un buque petrolero una colilla de cigarrillo por un ojo de buey de barlovento. El viento se encargó de reenviarla a bordo a través de un cuello de cisne de la toldilla.

2º: Me enferma también ver un grifo de agua potable abierto sin control en domicilios particulares. Esto es debido a las lógicas restricciones en el uso del agua en buques de capacidad muy limitada de almacenamiento de la misma y en viajes de más de un mes de navegación. En más de uno de estos largos viajes, para bañarnos, el camarero de turno nos traía UN SOLO CUBO DE AGUA hasta el cuarto de baño y teníamos que asearnos con el mismo. Y aseguro al asombrado lector que una persona puede bañarse perfectamente con dicha cantidad del líquido elemento.

3º: Tengo la fea costumbre de usar la sal, que eventualmente pueda faltar en una comida, depositándola previamente en la palma de la mano. No me había percatado yo mismo de dicha rara costumbre hasta un día en Septiembre de 1999 en que el propietario de una muy importante bodega de vino en Antaño (Rueda), en la margen izquierda de la cuenca hidrográfica del Duero, nos había invitado a un grupo de amigos de Canarias a reponer fuerzas después de un larguísimo recorrido subterráneo de más de cuatro kilómetros por la misma. Durante el magnífico almuerzo, y sin venir a cuento, me pregunta el anfitrión cuál era mi profesión .Le informé de la misma, aunque añadí que ya me había retirado hace años. Su respuesta fue muy lógica y razonable : La más elemental virtud que se debe exigir a un profesional del mar es LA PRUDENCIA, y usted la ejercita hasta al ponerle sal a la sopa. Le agradecí el cumplido y brindamos por la prudencia de los hombres de mar, brindis que dada la calidad del vino que estábamos tomando, fue afortunadamente repetido con mis compañeros de viaje por otros diversos motivos.

 

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