Julio Reyes Fuentes - Un viaje en el pailebot San Bartolomé, también conocido por El Bartolo

 

Capitán de la Marina Mercante

Las Palmas de Gran Canaria, enero de 2007

 

Los pailebots más conocidos en el cabotaje interinsular eran el San Bartolomé y el Rápido. El primero de ellos era propiedad de un tío del que suscribe llamado D. David Martín, que a su vez era patrón del mismo. El Rápido era un barco arrendado por D. Antonio Armas, verdadero hombre de negocios que continuó como armador y propietario de otros buques y que con el tiempo llegó a constituir la actual NAVIERA ARMAS que es una de las navieras más importantes de Canarias y España, poseedora de varios Ferrys, fast-Ferrys y roll-on/ roll-off que mueven el pasaje y la carga entre las islas.

Volviendo al Bartolo, este motovelero tenía la misión, además de sus fletes ordinarios, de llevar las provisiones a los faros de las islas, para lo que, una vez fondeado frente al faro, se arriaba el bote de a bordo con las provisiones correspondientes y D. David Martín bajaba personalmente con el bote a saludar a sus amigos los torreros. Pero no era una simple visita protocolaria. El torrero lo esperaba con un espectacular sancocho y demás viandas con sus bebidas correspondientes, de manera que esta visitas duraban horas y no minutos, mientras el buque esperaba fondeado el regreso de su patrón y propietario... SON DISTINTAS FILOSOFIAS DE LA VIDA.

Mientras el Bartolo permanecía en sus viajes horas fondeado esperando a su patrón, el Rápido aprovechaba cada minuto para hacer el mayor número de viajes posibles al año. Del Bartolo ya no se acuerda nadie, salvo algún romántico de temas del mar. A la Naviera Armas la conocen todos los habitantes del Archipiélago y la totalidad de la marina española.

Invitado por D. David Martín, y con el certificado de alumno de Náutica ya en mi poder, hice un viaje redondo en el Bartolo visitando varias islas y sus faros correspondientes. El último viaje era de Santa Cruz de Tenerife a Las Palmas de Gran Canaria CON UN CARGAMENTO DE BIDONES DE GASOLINA en su única bodega. Aunque parezca mentira se cargó el barco con los bidones mencionados y se dejó la bodega abierta y sin cuarteles para la ventilación. ¿Ignorancia?

Lo cierto es que salimos en esas condiciones para Las Palmas con la mala suerte que ya a mitad de camino entre las dos islas se metió un mal tiempo del Norte con bastante mar de fondo y marejada, lo que provocó que con las bodegas abiertas empezara a anegarse el barco. Se tomaron rizos a las velas grandes para tratar de gobernar el barco con la menor velocidad posible mientras toda la tripulación estaba relevándose, incluso el que suscribe, en la bomba de achique a mano (no había bomba eléctrica) para tratar de achicar en lo poco que se podía el agua que estaba entrando en la bodega abierta.

La situación con poca vela y con la amura a la mar parecía que se podría controlar pero lamentablemente en cierto momento, una fuerte ráfaga de viento rajó de arriba abajo el paño de la vela mayor. No puedo olvidar el grito de mi tío David al rajarse la vela mayor : ¡ ¡ AY VIRGEN DEL CARMEN, AHORA SI QUE ESTAMOS JODIDOS ! !

Al final pudimos, yo no sé cómo, (era casi un niño), creo que con el motor auxiliar, salir del apuro y refugiarnos ya en Gran Canaria en la bahía del Confital donde se cosieron las velas y pudimos dar la vuelta a la Isleta para llegar finalmente al puerto de la Luz.

LA EXTRAÑA ADVOCACION DE MI TIO DAVID A NUESTRA PATRONA DEL MAR, POR LO VISTO SURTIÓ EFECTO Y HA PASADO A SER PARTE DE LA HISTORIA DE LA MARINA MERCANTE DEL ARCHIPIELAGO.

 

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