Juan Manuel Grijalvo - Regatas de galeras

 

(Ultima Hora, FDS, 5 de septiembre de 2003)


De vez en cuando, alguien tiene la idea de reconstruir algún artefacto antiguo. A veces sirve de elemento de "atrezzo" en alguna película, como la galera de Ben-Hur. En otras ocasiones, se trata de conmemorar algún hecho más o menos histórico. En el cuarto centenario de la batalla de Lepanto, la comisión de fiestas mandó hacer una galera de sesenta metros de eslora para el Museu Marítim de Barcelona. A efectos prácticos, es una maqueta a escala 1:1, porque no hay forma de botarla al agua, tripularla con doscientos treinta y seis remeros y ponerla en movimiento. Es lo que hubiera querido el maestro de ribera que la hizo, el Sr. Narcís Cardona i Griera, según me confirmó personalmente un día que coincidimos en la biblioteca.

Para aumentar el valor didáctico del objeto, alguien ha tomado la discutible decisión de retirar varias tablas del casco. Con ello, los visitantes pueden ver directamente su interior a través de la brecha. Pero, dejando aparte mis ideas estéticas, con esta mutilación queda muy, muy claro que no es un barco, sino una pieza de museo...

 

La trirreme Olympias navegando a remo

 

El caso de la trirreme griega  Olympias  fue totalmente distinto. Los promotores del barco no lo pensaron para exhibirlo como un objeto estático dentro un edificio. No, era un laboratorio de ensayos para hacer pruebas reales en la mar y ver si los resultados se correspondían con los testimonios de los historiadores contemporáneos. Como es natural, hicieron muchas fotografías y películas del barco en movimiento. Si una regata entre dos "outriggers" de ocho remos ya resulta espectacular, imagínesela usted con dos barcos de ciento setenta...

La reconstrucción más reciente de que tengo noticia, "La Liberté", se ha hecho con varios objetivos distintos y padece todos los males típicos de la "polivalencia", que tan bien conocemos por aquí. Al parecer, no encuentra patrocinadores. En Suiza todo es muy caro. Una posible solución sería construir otro barco similar y hacer regatas en el lago. Viendo lo que ha costado botar éste, parece una utopía. Pero seamos realistas... y pidamos lo imposible. Las grandes potencias cristianas de la marina de remo aún están ahí... reconvertidas al turismo. Por ejemplo, Atenas, Venecia, Malta, Marsella, Barcelona, Cartagena y Odessa, podrían montar un circuito de regatas llevando las galeras de un puerto a otro en un carguero sumergible como el "Blue Marlin", el barco que llevó la fragata USS Cole desde Aden hasta Pascagoula.

 

El "Blue Marlin" llevando como si tal cosa la fragata USS Cole al dique seco

 

Y el siguiente paso lógico sería crear una liga con "los otros equipos": Argel, Orán, Túnez, Estambul... donde aún tienen una "kadirga" que no es una reconstrucción: es una galera original de cuarenta y ocho remos y treinta y siete metros de eslora. Probablemente no está en condiciones de navegar, pero es el modelo perfecto para hacer una copia. La ciudad se llamaba antes Constantinopla, fue la capital del Imperio romano de Oriente y mantuvo la hegemonía en el Mediterráneo durante ocho siglos gracias a una galera especializada, el "dromon" bizantino armado con fuego griego.

 

Posiblemente, la "kadirga" turca

 

Podríamos poner todo esto en marcha gracias al tirón mediático de las Olimpíadas de Atenas.

Otro día, si usted quiere, podemos hablar de la aplicación del peculiar concepto romano del espectáculo a los barcos: la naumaquia.

juan_manuel@grijalvo.com

 

Naumaquia (pendiente)...

Cartagena...

Imperio Romano...

Todos vamos en el mismo barco...