Christopher Langley Kirke - Prevenir es mejor que curar

 

Sant Antoni, 25 de julio de 2007

 

Estoy seguro de que todos los residentes en la isla se asustaron el pasado día 11, cuando un barco de carga colisionó con un islote cuando salía del puerto de la ciudad de Eivissa con rumbo a Valencia. Los escapes de los depósitos de combustible han contaminado las playas de Talamanca, Ses Figueretes y Platja d'en Bossa. También han amenazado el litoral y el fondo del mar del Parque Natural de Ses Salines y las playas del municipio de Santa Eulària.

Este desastre ecológico y el falso aviso de bomba en el aeropuerto del 30 de junio han sido noticias internacionales. No ayudan a mejorar una temporada pobre para la industria turística en la isla. Admirablemente, las autoridades han reaccionado con eficacia y rapidez a estos incidentes, y la limpieza del barco hundido ha ido bien. El daño ambiental y la contaminación han sido limitados, pero aún así las playas afectadas no fueron aptas para el baño durante diez días y eso sí que es un desastre para la industria turística complementaria en estas zonas.

La respuesta a esta emergencia muestra que la isla puede resolver catástrofes menores. Pero esto nos lleva a sugerir que las autoridades debieran reconsiderar sus proyectos para la ampliación del puerto de la ciudad de Eivissa. Es dudoso que pudiéramos haber reaccionado tan bien a un naufragio similar si el buque siniestrado hubiera sido un carguero más grande, un barco de crucero “súper”... o quizás un petrolero.

Del mismo modo, los planes para ampliar el puerto de Sant Antoni, que en principio sólo es apto para embarcaciones de recreo, y usarlo para desembarcar carga y pasajeros deberían, en mi opinión, ser definitivamente descartados. Imaginemos un accidente similar al del puerto de Eivissa justo delante de la entrada en la bahía de Sant Antoni. El derramamiento de petróleo cerraría todas las playas de Sant Antoni y Sant Josep, arruinando las actividades en una de las áreas con mayor concentración de instalaciones turísticas de Europa.

Sant Antoni ha tenido ya una advertencia sobre la probabilidad de un desastre similar. Fue cuando hace unos años un ferry de Denia "olvidó" cambiar el rumbo hacia el puerto de Sant Antoni después de pasar la isla Cunillera. El barco encalló en Cala Salada. Por suerte esquivó las rocas, pero demostró que los errores humanos ocurren con más frecuencia de la que algunos quisieran.

Considerando esta situación, junto con la importancia de la industria turística de la isla, creo que es inadmisible que el puerto de Sant Antoni siga siendo usado para objetivos comerciales. Basta con los barcos de recreo, los “agua taxis” a las playas locales, los minicruceros turísticos hasta Formentera o de vuelta a la isla y la pequeña industria pesquera local. No debería haber ningún atraque más de barcos de pasajeros o de carga desde la península. Tiene que volver inmediatamente a lo que siempre había sido: una instalación náutica de recreo.

Las navieras ahorran tiempo y combustible atracando en el puerto de Sant Antoni. El de Eivissa tiene la capacidad y las instalaciones para absorber ese tráfico y los medios de urgencia para tratar con problemas y accidentes. En mi opinión, el coste ambiental y económico de un accidente similar en la Bahía de Sant Antoni anula cualquier ventaja que el transporte de pasajeros y de carga pueda traer a Sant Antoni.

Si se para ahora el uso comercial del puerto de Sant Antoni, antes de que sea demasiado tarde, también aliviaría la necesidad de construir túneles y carreteras para alejar su impacto de la ciudad. Al parecer, el Alcalde está sopesando diversas opciones. Una de ellas sería la ampliación de las instalaciones para transporte de carga y de pasajeros dentro del puerto actual.

En mi opinión, no dejar que ningún barco más atraque en Sant Antoni permitiría que las instalaciones del puerto y el paseo marítimo en la ciudad volvieran a la normalidad de un sitio turístico y recobraran su atractivo. Además, evitan el gasto innecesario de nuestros impuestos en proyectos de infraestructuras grandiosos y, en mi opinión, totalmente innecesarios, que sólo benefician a unos pocos y destruyen todo lo que amamos muchos.

langleykirke@gmail.com

 

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