Lucía Miele Busquets - Calle Bailarina Cardona

 

Sant Antoni de Portmany, 29 de junio de 2005

 

Ahora que han pasado casi dos años y estamos a fin de curso deseo recordar a mi maestro Don Toni, para que sepa en cuánta estima tengo sus clases a pesar de mis calificaciones. Toni es un maestro carismático que enseña con pasión lo que ama, por tanto la materia queda relegada a un segundo plano ya que es tan maravilloso escucharle explicar filosofía, como geografía o historia universal.

Es un buen profesor porque practica el arte de escuchar a los humanos, entre otros dones. Toni siente compasión por los alumnos más torpes, aunque en su papel autoritario no lo muestre. Desea constantemente ayudar al mundo y lo hace creando personas con valores, que aunque no aprueben todas las materias a la primera, nunca vuelven a ser las mismas.

Usted sabe que nuestra querida Cristina Cardona, amada bailarina, falleció hace unas semanas. Ese mismo día mi mamá, en otra punta de España, recibía la noticia de la muerte de su madre. Ante acontecimientos de esta naturaleza, una agradece con toda el alma haberse cruzado con personas como Don Toni.

La educación debería dar un giro humanista. La muerte nos hace lamentar no habernos tomado tiempo para acariciar estrellas u observar el contorno de los árboles. Algunos ya ni se atreven a mostrar su amor abiertamente por miedo a parecer vulnerables. No aceptamos el milagro de la vida y por eso no podemos comprender la muerte.

Esto no le sucedía a Cristina, que ha sido maestra en el arte de vivir. He soñado que en San José hay una calle llena de flores que lleva su nombre: Calle Bailarina Cardona. También sueño que un día me encuentro a Toni paseando por esa calle y por cosas del destino desea ser alumno.

Los buenos maestros siempre están aprendiendo. Al concluir los estudios seguimos siendo alumnos de otro tipo de escuela.

 

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