Autor desconocido  -  El mallorquín auténtico

 

(Aportado por Juan José Valle  el 31 de julio de 2011)

 

Sabes que estás ante un genuino ejemplar de "Majoricensis pamboliensis" (especie no protegida y en vías de extinción) cuando:

 

En su familia siempre hay alguien que se llama Apol·lònia, Cati, Joanaina, Linita, Xesca, Margalida o Coloma, y los hombres Tomeu (o Tolo), Pep, Toni, Xisco o Macià.

A sus padres ni se les pasó por la cabeza llamarle otra cosa que no fueran los nombres de los abuelos.

Se extraña de que en la Península (ese sitio tan lejano y hostil) hagan los bocadillos sin tomate ni aceite, y de que nadie sepa qué es un "reventado", y menos aún de Ron Amazonas.

Se va a la playa de Es Trenc a "pegar un capfico" y, si es de Palma, la gente le dice al volver "Te n'has anat tan enfooora?"... Idò.

Es absolutamente incapaz, genética y cognitivamente, de entender las diferencias de registro semántico de "ir/venir/volver/subir/bajar/traer/llevar". Si habla con un amigo por teléfono y le dice que va a su casa le dirá "ahora vengo", y no "ahora voy".

"Subir" y "bajar" a Palma es absolutamente aleatorio. Gente de un mismo sitio "sube" o "baja" a Palma, dependiendo del estado de ánimo de cada uno.

Si en una conversación te suelta "no passis pena per això", es cuando debes empezar a preocuparte.

Prefiere pagar más por la fruta o las verduras si le dicen que son "mallorquinas". Las de fuera se llaman "de cámara".

Está convencido de que las "quelitas" con sobrasada son un manjar de dioses (y es así, además).

Vuelve de un viaje a un sitio paradisíaco (Seychelles, Bali, Mikonos) y la gente le espeta:  "sí, però com a Mallorca no s'hi està".

Felicitar el santo es tanto o más importante que el cumpleaños, pero casi nunca se acierta:  "gràcies, rei, però jo no som albercoc, som dels ases".

Le cuesta un montón pronunciar ciertas palabras: problema (poblema), semana (sem·mana) o caramelo (caramel·lo), pero usa términos propios, como "esborrar" o "estijeras" y, sobre todo, "estoy empreñado".

No le extraña que en los puestos de venta del mercado le llamen "rei" o "reina". "Guapo" es un adjetivo polivalente, y no referido exclusivamente a entidades vivas:  "qué coche más guapo".

Es "deixons" y "sa dallona" son términos deícticos polivalentes (sirven para designar la relación espacio-temporal) que se usan tanto para señalar un vehículo como un trozo de pan o el mando a distancia:  "pasa'm es deixons de devora sa dallona que està damunt sa tele."

Es habitual usar la expresión "bé idò, ja te diré coses", que significa que de eso nada de nada.

También es muy común la expresión "caaaaaaaaaa". Y coloca la conjunción "però" al final de cada frase, y acentuada en la última vocal:  "sabes que es de caro esto, però".

Utiliza la expresión "pa paaaaaam" para referirse a una caída o a una bofetada (es decir, a una "paparra").

Si va a la playa y alguien le salpica suele decirle "no m'esquitis, batualmon sagrat".

No usa sacapuntas, sino "maquineta". Llama a las aletas de buceo "patos" y a los lápices de colores "pinturetes". Sus mayores llaman a los dibujos animados "periquitos". Y lo mejor, las albóndigas son "pelotas".

Te saludará con un sonoro "Uep!, no t'havia vist!" (y llevaba viéndote desde el final de la calle).

No pone los intermitentes en los giros "ni pa' Dios" (a nadie le interesa saber a dónde va), y circula por el carril central de la autopista, incluso si no hay nadie más.

Va al fútbol a ver al Mallorca sólo cuando vienen el Madrid o el Barça, pero siempre preguntará:  "i el Mallorqueta què ha fet?"

Si en un restaurante no queda satisfecho de la calidad o el trato, no se quejará ni llamará al dueño; simplemente, no volverá.

Si es de Palma se sentirá más seguro en el Bronx que en las verbenas de Binissalem, Sineu o Consell. Manía que le tienen esos bestias a los "panesillos" ("llonguets").

Y desde luego, el mallorquín, aunque lo oculte con modestia, es perfectamente consciente de que vive en el mejor lugar del mundo.

 

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