Antonio Colinas - Manuel y la música - (Manuel Guasch Marí)

 

(Diario de Ibiza, 22 de enero de 1998)

 

La reciente e inesperada muerte de Manuel Guasch nos ha llenado a sus amigos de perplejidad. Él era uno de esos ibicencos en que el afán de cultura y de comunicación cordial era muy vivo y sincero. La isla, para lo bueno y para lo malo, predispone a la incomunicación, pero se suelen mantener siempre esos hilos de la amistad y del entendimiento que nacen de la generosidad y de la entrega de muchas de sus gentes.

Manuel era una de ellas. Durante nuestros encuentros fugaces en el ágora de Vara de Rey o en los más sosegados durante los actos culturales, Manuel era esa persona que siempre buscaba el contacto, la flexibilidad, el entendimiento. El motivo de esa aproximación natural podía ser cualquier tema o noticia de actualidad, pero la cultura - los libros, las noticias en torno a alguno de sus primos (Toni, Joan), la creación literaria, la música - era sobre todo la protagonista de esas cálidas y momentáneas aproximaciones.

Era, quizás, un escritor y un colaborador de prensa que se quitaba importancia a sí mismo, a pesar de su buen hacer y de su rico estilo. Estábamos, sin duda, ante una de esas personas que se sitúan en su sociedad en un plano menos elevado del que debe y, con ello, esa sociedad salía perdedora. Pero creo que hay que respetar también esta actitud de reserva que él tenía hacia la creación literaria; una actitud que había que comprender, sobre todo, como un íntimo modo de ser. Siempre que yo me refería con sorpresa a algunos de sus relatos o artículos él tendía a quitarles importancia y cambiaba enseguida de tema.

Sí tuve, por el contrario, muchas conversaciones con Manuel en torno al tema de la música clásica, del que él era un gran aficionado y un excepcional protagonista por cuanto referiré. No sólo por su fidelísima asistencia a los conciertos, sino por el amor que hacia ella tenía en todos los sentidos. Ese amor ejemplar que además se demuestra con hechos, con colaboración. Él estuvo, desde el primer momento, muy cerca del grupo de personas que hicimos todo lo posible para que la emisora de 'Radio 2 Clásica' se oyese en las Pitiusas y participó en aquella campaña en la que se recogieron miles de firmas. Para todos los melómanos de las islas ésta era una necesidad perentoria que, al fin, pudimos ver satisfecha.

Por tantas razones, Manuel fue, con constancia, uno de los grandes amigos de esta emisora y muchos de los oyentes de ahora nunca sabrán cuánto le deben en sus audiciones. La calidad de la recepción, el cuidado del repetidor, las gestiones con los técnicos, la cuidadosa entrega de los programas mensuales (que en los primeros tiempos recibíamos en su tienda con el inconfundible aroma a plantas saludables), son detalles de ese amor a la gran música que va más allá del simple y placentero acto de escucharla.

A veces, ese amor suyo a la música se mostraba en numerosas anécdotas que aquí nos es difícil recoger. Yo recordaría sólo una de ellas que expone muy bien ese profundo amor y, a la vez, su gran sentido práctico. Me refiero a las escapadas que, a veces, Manuel hacía con un transistor a los alrededores de la ciudad de Ibiza - Paseo Marítimo, Bahía de Talamanca o mucho más lejos - para calibrar el nivel y la calidad de las emisiones de Radio 2. La música que no pasa, esa misma música que él tanto amaba, nos ayudará a mantener siempre viva su memoria y nuestro agradecimiento.

 

Artículos ajenos...

Antonio Colinas...

Manuel Guasch Marí...