Mariano Planells - Un tranvía llamado deseo

(Diario de Ibiza, 28 de enero de 2004)

Las jornadas sobre movilidad sostenible y seguridad, organizadas por el Ayuntamiento de Vila a finales de septiembre sirvieron al menos para que una empresa catalana (¡otra más! Ya sabemos porque viajan tanto a Barcelona Pilar Costa -antes- y Xico Tarrés: para encargar estudios) lanzara una intrépida propuesta de transporte alternativo para solucionar los problemas de tráfico de la isla: un tranvía. Un tranvía llamado deseo.

Lo presentó, ante la alegría de los presentes y las cabezadas de asentimiento de los concejales del Pacto, un tal Medina (significa Ciudad en árabe) en representación de un Gabinete Gaudí. ¿Quién mejor y mejor nombrado, recordando que el arquitecto murió aplastado en Barcelona por un tranvía?

La verdad, a mí ya me cuesta criticar al Pacto, tanto si pretende construir unas escaleras mecánicas para subir a la solitaria catedral cuanto si -sin Pilar Costa, ahora ya no es posible- levantan el puente entre Ibiza y Formentera.

Un tranvía supondría otra estructura rígida, o sea, otra barrera infranqueable en una ciudad, en una isla, que necesita espacio, oxígeno, esponjamiento, flexibilidad. Una estructura aparatosa, sólo amortizable si existiera un flujo continuo de viajeros. No es nuestro caso tampoco.

Pero felicito al jefe de ventas y relaciones públicas del gabinete Gaudí por su deslumbrante imaginación. Les sugiero que manden un catalán informado a vender la idea a Bagdad, ahora que la ciudad está en fase de reconstrucción.

Pero lo cierto es que criticar sin aportar algunas soluciones no tiene el menor mérito. Uno no es catalán (somos fenicios), pero también se sumerge en ocasiones en la locura mediterránea inspirada por Gaudí. Ahí van, pues, dos ideas gratis procedentes del estudio técnico Cossari Sit:

Cubrir San Antonio-Vila con una cadena de seis (o doce en verano) globos aerostáticos en los cuales caben de pie 36 ingleses y cuatro tripulantes. ¿Hace mucho viento de Levante?

Si hace mucho Levante, cuarenta barcazas que bordeen la costa por San José. La ruta se denomina Pirata Bus y se permiten ingleses colocados en sillas de correaje a fuera borda.

Si esto no da abasto, poner en marcha, en forma de cruz, la Ruta del Elefante o el Carro Bus. Al lado de las actuales carreteras adosar un carril para carro en cada lado. Una hilera de... aproximadamente.... sesenta carros, a cuatro ingleses por carro, parriba/pabajo, con un flujo incesante. Conducidos por auténticos licenciados en conducción de tracción animal, con carnet, ITV, matrícula... Se prohibirían las carreras, las locuras con la mula y los adelantamientos estrambóticos.

Si con estas ideas no somos capaces de añadirle unas notas de exotismo a la isla, es que ya no tenemos arreglo. En tal caso, sin duda alguna, sólo nos queda el recurso del tranvía.

 

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