Ricard Marlasca Martín - En las zonas húmedas no se construye

 

Eivissa, enero de 2008

 

Hace pocos días apareció en la prensa la instancia que el alcalde de Santa Eulària hacía al Consell para que éste convirtiera el cami de l'Horta (el camino de tierra que conecta Jesús con la avenida Vuit d'Agost) en una calzada asfaltada de siete metros de ancho para el paso de todo tipo de vehículos, más una acera de dos metros en un lado y un carril bici de tres metros. En total son 12 metros de ancho en un recorrido de 1.134 metros de longitud. Además se tendría que poner mobiliario urbano, es decir alumbrado, árboles, etc., porque se pretende “modificar las prioridades de la vía en beneficio de los peatones”, y me pregunto: ¿para qué necesitan los peatones una calzada asfaltada de 12 metros de ancho?

Como quien no quiere la cosa se prepara la urbanización de toda una zona que es. como dice su nombre, una huerta. Pero aún es más grave. Las teóricas y altruistas razones para llevarlo a cabo son básicamente dos: por un lado nos dicen que “cuando llueve es una especie de torrente que se queda lleno de baches y agujeros”, y que se aprovechará para canalizar el torrente de sa Llavanera, canal que tendría que pasar dos veces por debajo del nuevo trazado. Por otro servirá mejor a los usuarios que viniendo de Jesús pasan por aquí para evitar el paso elevado del segundo cinturón. Espectacular, lo que tendría que haber sido el remedio al tráfico de la zona resulta que es el mal que todos quieren evitar. ¿Por qué no propone que hagan alguna cosa con este paso a desnivel? Es sorprendente que, después de tantos ejemplos recientes de lo que no se debe hacer, aún propongan cosas como éstas. Cuántas veces se han visto por televisión o prensa zonas inundadas por ramblas, incluso canalizadas, que se lo llevan todo por delante cuando llueve, sencillamente porque el agua tiene sus caminos. Estamos hablando de una zona que era un humedal y que se tendría que respetar tanto como se pueda, y no especular con estos terrenos. Queda claro que la propuesta es abrir la puerta a la especulación. Es evidente que hay vecinos y que se debe hacer lo posible para que no sufran algunos extremos, pero también queda claro que la propuesta es exagerada y va llena de sombras desarrollistas. El camino se tiene que arreglar, pero manteniendo su carácter rural y no haciendo una vía urbana. Con el tiempo es una zona que se tendrá que proteger y, como zona húmeda o limítrofe, no urbanizar ni especular, evitando las desmesuradas vías propuestas.

 

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