Miguel Ángel González - Antes o después

 

12 de septiembre de 2008

 

Hace unos días, hablando con un buen amigo que milita en el PP, me quedé de una pieza. Con relación a determinadas iniciativas del gobierno de turno que son "materia de choque", que por su envergadura afectan a todos los ciudadanos y que todos tenemos in mente -autopistas, campos de golf, puertos deportivos, urbanizaciones en parajes de interés natural, etc.-, me comentaba que tales proyectos, gracias a la inevitable alternancia que se produce en las urnas, acabarán haciéndose. Antes o después, pero se harán. Según él, es sólo cuestión de tiempo. Lo que mi buen amigo me decía, en última instancia, es que no importaba demasiado que las izquierdas frenaran uno u otro proyecto, porque, en cuanto ellos tuvieran la sartén por el mango, se haría lo que ellos creen que debe hacerse. Y si había que derogar normativas o leyes, se haría. Y punto y aparte.

Me quedé perplejo, ya digo, porque mi amigo -aunque a mí me jeringara su desvergüenza- no dejaba de tener razón en su vaticinio de que, a medio o largo plazo, tendríamos campos de golf en Cala d'Hort, Portmany, Platja d'en Bossa, etc. Y puertos deportivos varios. Más aún. Me dijo que estos grandes proyectos nunca contentan a todos y que, aunque algunas cosas con relación a las autopistas hubieran podido hacerse mejor -única concesión que me hizo-, era evidente que, poco a poco, el personal se iba convenciendo de que eran necesarias y de que, siendo una obra compleja, habían sido un ejemplo de eficacia, cosa que no vemos en el gobierno actual que, a la vista está, no hace nada de nada. Y no contento con el chaparrón que me lanzaba, añadió que si las autopistas les hicieron perder el poder, las plataformas del antepuerto conseguirían que, en esta ocasión, fueran las izquierdas las que pasaran a la oposición. Me quedé un tanto apabullado ante tan agudos sofismas y todavía estoy pensando qué puedo responderle.

 

Miguel Ángel González...

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