Miguel Ángel González - Con el coche a cuestas

 

Noviembre de 2007

 

Por mucho que nos incordie y nos pese, como los caracoles, todos vamos con el coche a cuestas y no sabemos dónde dejarlo. La ciudad está colapsada, la calle es de los coches y los viandantes nos vemos acorralados en las aceras. El problema no es nuevo. Vila no está diseñada para soportar la diaria invasión de miles de coches y todos sabemos que, como medida paliativa, si queremos disfrutar de una ciudad peatonal, necesitamos con urgencia estacionamientos perimetrales de gran capacidad. ¿Sabe alguien por qué no se hacen? La ciudad no deja de crecer y, según pasa el tiempo, los solares disponibles quedan más y más lejos del centro de Vila. En esta situación, sorprende que estos estacionamientos externos no se hagan -siendo de decisión y ejecución relativamente sencilla-, y que sigamos mareando la perdiz con los aparcamientos interiores de Dalt Vila o la Marina que presentan una complejidad mucho mayor.

El otro día, sin ir más lejos, nos sorprendía la noticia de que el Ayuntamiento de Vila estudia recomponer la colina que fue cantera en el Portal Nou y construir un parking en su subsuelo. A favor de la iniciativa argumenta que la recuperación del desmonte está recomendada en el Plan Director de Murallas. Quiero pensar que tal Plan ha sido redactado por sabios foráneos que no tienen ni nuestras vivencias ni nuestra memoria. ¿Se atrevería el Consistorio a plantear en estas mismas páginas una consulta popular sobre la idea que baraja? Lo digo porque en el Portal Nou confluyen muchos factores con los que convendría contar. El Parque Reina Sofía está plenamente consolidado. Y recomponer artificialmente la colina será montar un pastiche que no dará relieve a la muralla. Muy al contrario. La fortificación tiene más relevancia visual, precisamente, por la altura que proporciona el corte vertical de la cantera. Tampoco es desdeñable nuestro imaginario, que es el que es. Lo digo porque si modificamos el paisaje, el que hagamos puede sernos ajeno y no necesariamente mejor. El coche no merece que modifiquemos un entorno que nos es familiar y que con nuestra intervención podamos afectar la percepción que tenemos de la muralla. Y puestos a decirlo todo, lo que sí fue una pena es que el Parque Reina Sofía no tuviera un proyecto más noble y más acorde con el lugar, caso del anfiteatro a la griega como el que en su momento se hizo en Montjuïc (Barcelona). Todavía estaríamos a tiempo.

 

Miguel Ángel González...

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